En defensa de las víctimas de la soja transgénica

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Foto. Volker Gehrmann.He de reconocer mi estupor cuando leí en el número de enero de alandar la carta de José Manuel Campillo negando la peligrosidad de los cultivos de soja transgénica. No me sorprendieron sus argumentos porque ya hemos tenido ocasión de debatir sobre los transgénicos en otros ámbitos.

El autor de la carta, que se presenta como “divulgador científico”, niega incluso la toxicidad del DDT, un pesticida incluido en la llamada “docena sucia” (los doce plaguicidas más peligrosos para la salud y para el medio ambiente).

Desacreditar a las Madres de Ituzaingó (cuya lucha recogía en mi artículo, publicado el pasado noviembre en alandar) es no mirar la realidad. Mientras nos enredamos en debates de salón, en el mundo real hay víctimas que están sufriendo las consecuencias de la agricultura transgénica. Porque, lamentablemente, los graves problemas de salud que denuncian estas madres argentinas no son un hecho aislado. Ni es este el único problema. Detrás de los cultivos transgénicos subyace una lucha por el control de la tierra y de la producción agraria liderada por empresas multinacionales con Monsanto a la cabeza, que está expulsando a los márgenes de la sociedad al mundo campesino y rural de amplios territorios.

En las más de tres décadas que llevo implicada en temas ambientales he sido testigo de lo que ha ocurrido con productos como el DDT y otros pesticidas altamente tóxicos, los PCB, el amianto, la energía nuclear y una larga lista de ejemplos. Y hay un guión que se repite:

Potentes empresas multinacionales que defienden sus intereses, campañas de lavado de imagen mientras se ocultan las verdaderas consecuencias de los productos dañinos para la salud y el medio ambiente… y siempre, invariablemente, hay también divulgadores científicos que se esfuerzan con ahínco en negar la evidencia hasta que finalmente la evidencia niega sus argumentos.

En las páginas de alandar hemos reflejado en otras ocasiones nuestra preocupación por la agricultura transgénica. En este tema, como en tantos otros, estamos del lado de las víctimas. Por eso quiero cerrar esta carta dando la palabra a Sofía Gatica, fundadora de las Madres de Ituzaingó:

Invitamos a los que hablan sin saber a nuestra comunidad, donde los niños nacen sin el huesito de la cabeza, sin el maxilar, con seis dedos, con malformación de riñón, etc. Es el barrio más estudiado de Argentina, este barrio fue declarado en emergencia sanitaria por la gran cantidad de enfermos de cáncer, declarado inhabitable y como si fuera poco el 33 % de la población muere por tumores y el 80% de los niños tienen agroquímicos, gracias a la soja transgénica que rodea a mi barrio. Somos lo que ustedes niegan”.

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