¿Crítica o corrección fraterna?

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Yo pensaba que una religiosa debería trabajar más por cambiar esta situación, desde la corrección fraterna y no desde la crítica. Usted sabrá bastante de esto, pues Santa Joaquina de Vedruna es una gran maestra en esta y otras cualidades humanas. Realmente el Evangelio de Jesús nos exhorta a practicar la solidaridad, la misericordia y a mirar la viga en nuestro ojo en lugar de ver la paja en el ajeno. Por eso, no entiendo cómo puede echar piedras a su propio tejado y seguir engordando la bola de la intolerancia contra la Iglesia a la que pertenece.

Creí que, en lugar de criticar la pomposidad de la Iglesia, lo que haría sería alabar sus grandes cualidades humanas, tales como las de los misioneros que dejan su vida en distintas zonas del mundo, precisamente por amor al prójimo.

Veo que usted prefiere una postura más laicista, a la cual tiene todo el derecho, pero preferiría ver cómo se preocupa más por el necesitado y menos por la Iglesia vaticana, más por la Iglesia de carne y menos por la Iglesia de piedra. No sigue usted, a mi parecer, la senda de su santa fundadora.

Con su formación religiosa (la cual presupongo), debería saber que ni usted ni nadie tenemos derecho a erigirnos en jueces del mundo, sino que debemos trabajar por el Reino de Dios aquí en la tierra, donde moramos. La democracia real no nos corresponde a nosotros establecerla -sino luchar por ella- y mucho menos indignarnos por que no llegue a la Iglesia, a la cual, según bien sabe usted, nunca ha llegado en la historia de la humanidad. Pero también sabrá que el legado de Jesús ha llegado a nosotros a través también de esa Iglesia con la que usted se muestra tan descontenta.

Respeto profundamente su opinión, aunque claramente no la comparta. Lo que nunca pensé es que estas mismas cosas que escribo habitualmente para defender la Iglesia de Cristo (no la Vaticana) de quienes tanto la atacan, lo tendría que escribir a una religiosa. Desde luego así no se construye, sino que se apoya la destrucción. Usted misma puede hacer un ejercicio de auto-reflexión y con sinceridad valorar si todos los aspectos de su vida son buenos, si nunca se ha equivocado, o si hay lagunas que preferiría no haber tenido a lo largo de su vida… Seguro que alguna tiene, porque no existe persona (ni laica ni santa) que no tenga oscuridades. Y yo le pregunto, ¿la condenamos a usted por esto? ¿o trata usted de mejorar?. Seguro que opina más lo segundo que lo primero… pero claro, se trata de usted… Pues sepa que la Iglesia también es usted (soy consciente de que lo sabe) y se está criticando a usted misma.

Prefiero poner un pequeño grano de arena en la construcción de una Iglesia mejor antes que tirar por tierra todo el trabajo que tantas personas santas y buenas hicieron. Y prefiero ver lo positivo de la Iglesia, que tanto tiene de positivo, antes que ver las miserias que, por otra parte, todos tenemos… Pero es más fácil apuntar con el dedo y escurrir nuestros bultos… La Iglesia misionera es Iglesia viva, trabajadora, sacrificada, solidaria y misericordiosa y da la vida por los demás… Por eso, aunque sólo sea por ellos, hay que respetar a la Iglesia de la que formamos parte, de la que Cristo es cabeza y usted y yo somos miembros… Solo por eso merece un respeto, y dejemos que la juzgue en su día el mismo que nos tiene que juzgar a usted y a mí… Dios.

Un saludo fraternal.

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