Interreligiosidad en Suiza

cantar_en_tierra_extrana.jpgLa multiculturalidad y la multirreligiosidad se han convertido en características de la realidad europea (y mundial en general), pero quizás se hable demasiado de “multi” y muy poco de “inter”; seguramente porque el reto actual sea «interactuar”, “intercambiar”, “interrelacionar”… A eso precisamente se dedican en el Instituto Ecuménico de Bossey (Suiza), que el próximo verano, al igual que en años anteriores, acogerá el programa de “Construir una Comunidad Interreligiosa”, en el que participarán cerca de treinta jóvenes de Europa, Oriente Medio, Asia, África y América, y pertenecientes a diferentes confesiones religiosas.
Un signo de que el diálogo habita entre nosotros y funciona es esta iniciativa, organizada conjuntamente por el Instituto Ecumémico, el área de Cooperación y Diálogo Interreligioso del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la musulmana Fundación de Conocimiento Mútuo (Inter-knowing Foundation) y la Fundación hebrea Raíces y Fuentes (Racines et Sources Foundation).

Diálogo, educación y Convivencia

“¿Cómo podemos afirmar nuestra identidad como musulmanes, judíos o cristianos, no en separación ni en contra de los otros, sino en relación de unos con otros?” Ésta es la pregunta básica que examinarán durante el mes de convivencia.

Así, amanecerán con una oración preparada de forma rotativa por jóvenes de cada una de las confesiones; compartirán también actos, cultos y conocerán costumbres, comida y demás especificidades de quienes profesan otras religiones.

Habrá talleres educativos, con charlas de especialistas en Islam, Cristianismo y Judaísmo y participación en las actividades religiosas de Ginebra. Además, disfrutarán de momentos de ocio y deportivos.
Es una actividad ciertamente extraordinaria, a pesar de llevar realizándose ya varios años, pues aúna aspectos espirituales y académicos con la convivencia, con la cotidianeidad, algo de lo que carecen los seminarios o talleres al uso. Es precisamente esa “convivialidad”, ese compartir lo cotidiano y ese crecer desde lo compartido de lo que se suele carecer en las relaciones entre las élites de las diferentes corrientes religiosas, entre los creyentes, entre la ciudadanía e incluso los pueblos (todavía adolecemos de la identificación de los pueblos con una religión determinada). Quizá sea además uno de los desafíos a los que nos enfrentamos en esta época de cambios en el panorama internacional.

Seguramente también sea una de las claves de la tan necesaria transformación del sistema y una ruptura con los esquemas y prejuicios a los que aún nos vemos sometidos, tal y como se valora desde el propio CMI. “En una época en la que la sociedad monolítica, creada sobre el viejo modelo de “una nación, una cultura y una religión”, se está convirtiendo rápidamente en una reliquia del pasado, el programa de un mes “Construir una Comunidad Interreligiosa” prepara a la futura generación de líderes de las Iglesias, de otras comunidades religiosas y de la sociedad en general para afrontar la tarea de vivir pacíficamente en un mundo de pluralidad religiosa”.

Acortar distancias, respetar y construir

Este Instituto Ecuménico lleva años haciendo realidad lo que a menudo es difícil construir en la sociedad actual, que es, ni más ni menos, como hace algunos meses ya comentaba un teólogo en esta revista, buscar lo que nos une y trabajar en ello y sobre ello. Y en cuanto a lo que nos separe, limar asperezas en los asuntos más sensibles, tratar de acortar distancias en lo que sea posible y respetar el ser de los otros. No ser menos cristiano, o menos musulmán o menos judíos; sino desde un ser profundamente cristiano, musulmán o judío crear comunicación, tender puentes y construir también juntos.

Siempre hay gente bella que, mientras otros no hacen sino gritar, matar y pelearse, se dedican a construir. Es magnífico. No todo está perdido.

Por la paz en Oriente

Y que no está perdido lo demuestran también las noticias que llegan de cristianos e iglesias de diversas parte del mundo reclamando paz y justicia en Gaza.

Durante las primeras semanas de 2009 ciudadanos, grupos e iglesias de todo el mundo, desde “Kenia a Suecia pasando por Estados Unidos o Australia” llevaron a cabo diferentes campañas (desde recogida de firmas a vigilias y oraciones) mostrando su preocupación por el castigo colectivo al pueblo de Gaza y por la urgente necesidad de una paz justa y duradera entre israelíes y palestinos.

El CMI recibió informaciones de las movilizaciones de gran número de cristianos de muchos países reclamando el alto el fuego, el final de la violencia contra civiles a ambos lados de la “frontera”, el acceso libre a la ayuda humanitaria, el fin del bloqueo a Gaza y el inicio de negociaciones bajo supervisión internacional y en el marco de las leyes internacionales.

De los grupos cristianos y las iglesias que se han estado movilizando por la paz resaltan, entre otros muchos (enumerarlos a todos se hace imposible), Pax Christi Internacional (y Pax Christi de varios estados), la Conferencia Internacional de Religiones por la paz, Cristianos de Base de diferentes países, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, algunas iglesias evangélicas y luteranas, la Conferencia de Iglesias de toda África, Equipos de Hacedores de Paz Cristianos (Christian Peacemakers)…

Destacan, por ejemplo, por su especial simbolismo, en Estados Unidos obispos católicos, la iglesia luterana y la presbiteriana y numerosos otros colectivos cristianos. En Siria y Líbano, el Sínodo Evangélico y el Servicio de Refugiados Palestinos del Consejo de Iglesias de Oriente Medio; y con sede en el país de los cedros el Consejo de Iglesias de Oriente Medio. En Israel y territorios palestinos, la Iglesia Episcopal de Jerusalén y Oriente Medio; los superiores de las Iglesias de Jerusalén y parroquias de Belén y Ramala; la Coalición Internacional de Organizaciones Cristianas y la Iglesia de Nazareth, que disponen además de un servicio ecuménico, la última de ellas también en Gaza.
No todo está perdido. No, ni mucho menos. Hay luz; hay gente que, al modo del poeta Pedro Salinas, nos recuerda que “hay puentes, hay puentes».

Más información www.oikoumene.org

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