Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz

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Grupo de congresistas que participaron en el encuentro.

Con el lema “Dios de Vida: condúcenos a la Justicia y a la Paz” tuvo lugar en Madrid el VI Congreso Ecuménico, organizado por las Misioneras de la Unidad junto a las Iglesias ortodoxas griega, rumana y rusa, así como la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE) – Comunión Anglicana y la Iglesia Evangélica Española (IEE). Desde el viernes 24 de octubre hasta el domingo 26 de octubre se analizó, se reflexionó y se oró sobre la X Asamblea Ecuménica del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) que se celebró en Busán (Corea del Sur) en octubre-noviembre de 2013.

En el congreso se desarrollaron cuatro de ponencias, la primera presentada por Antonio Matabosch sobre el “Espíritu central de la asamblea de Busan”. La segunda versó sobre la “Iglesia: hacia una visión común”, impartida por el profesor Sorin Selarau, de la facultad de teología de Bucarest. La tercera ponencia tuvo el título “Juntos por la vida: misión y evangelización en contextos cambiantes”, que responde al segundo documento aprobado en Busan, impartida por el profesor Eloy Bueno. Y la última, “Dios de vida: condúcenos a la paz y la justicia” fue pronunciada por el profesor Antonio González, miembro de las Iglesia Menonita, que hablo sobre la Justicia en diversos contextos.

Animar a los cristianos de las distintas confesiones que conviven en España a desarrollar una mayor sensibilidad hacia el ecumenismo, fue el espíritu que latió en el VI Congreso de Ecumenismo. El coordinador del evento, Juan Pablo García Maestro, profesor del Instituto Superior de Pastoral de Madrid, destacó que sigan realizándose actos como este, puesto que, frente a sensaciones imperantes, “el ecumenismo no es una de tantas tareas que fuera preciso añadir a las demás, sino que es una tarea que tiene que estar presente en todas las demás”.

El congreso, reflexionó sobre el tema Dios de vida: condúcenos a la justicia y la paz, el mismo que se trabajó en la X Asamblea del Consejo Mundial de las Iglesias, celebrado el año pasado en Corea del Sur. En las jornadas se destacaron como retos para el ecumenismo actual el que los cristianos y cristianas sean siempre signos de paz y de justicia, fieles al Evangelio, comprometidos por llegar a quienes se encuentran en los márgenes de la sociedad y mostrando una particular solidaridad con las personas más vulnerables: pobres, inmigrantes y refugiados, personas mayores y jóvenes sin empleo.

Una de las sesiones del Congreso Ecuménico.

Cronológicamente, el viernes por la tarde se desarrolló la primera ponencia con el título “El espíritu central de la Asamblea de Busán” a cargo de Antonio Mataboch, uno de los primeros ecumenistas españoles, que comenzó en Cataluña su labor por los años 60. En la disertación habló de la finalidad del Ecumenismo, para luego hacer un recorrido por todas las asambleas ecuménicas del C.M.I. anteriores, desde la de Ámsterdam (1948) hasta la de Porto Alegre (2006), pasando por las de Evanston (1954), Nueva Delhi (1961), Upsala (1968), Nairobi (1975), Vancouber (1984), Camberra (1991) y Harare (1998). Explicó cómo esta última asamblea ha sido más un encuentro entre cristianos que un diálogo entre Iglesias y relató las siete «Plenarias» que hubo, las oraciones, estudios bíblicos y las declaraciones públicas y documentos que se han confeccionado en la asamblea, así como las relaciones que se han mantenido con las Iglesias que no son miembros del CMI, la católica y las pentecostales sobre todo.

El sábado por la mañana se realizó una interesantísima ponencia: “La Iglesia hacia una visión común». Algunas reflexiones eclesiológicas sobre la Declaración de la Asamblea ecuménica de Busán, por el padre Sorin Selaru, sacerdote y teólogo rumano, representante del Patriarcado ortodoxo de Rumanía en las instituciones europeas y profesor de teología de la Universidad de Bucarest.

Condujo a los congresistas por el documento redactado por la Comisión de Fe y Constitución del CMI llamado “La Iglesia, hacia una visión común” y realizó algunas reflexiones eclesiológicas de la “Declaración sobre la Unidad” de la asamblea de Busán; para ello, dio a conocer la visión sobre la unidad en las diversas declaraciones del CMI desde la de la Asamblea de Nueva Delhi (1961) hasta la de Porto Alegre (2006), junto a las de Nairobi (1975) y Camberra (1991). “La Iglesia, hacia una visión común” quiere ser una invitación a los dirigentes, teólogos y fieles de todas las Iglesias a buscar la unidad por la que Jesucristo oró en la última Cena Pascual, antes de ofrecer su vida por la salvación del mundo. En esta “Declaración sobre la Unidad de Busán” ha habido un cambio de paradigma y de método y el profesor y diplomático analizó en su disertación sus acentos eclesiológicos desde el punto de vista ortodoxo, a través de la convergencia sobre la vocación de la Iglesia. Estuvo traduciendo del francés el pastor de la Iglesia Evangélica Española, D. Alfredo Abad, para poder mantener un diálogo con el ponente.

A continuación, también en la mañana del sábado, se desarrolló una mesa redonda moderada por la teóloga laica Arantxa Ruiz de Santander, miembro del equipo de la delegación diocesana de Relaciones Inter-confesionales de Cantabria.

En ella participaron: el teólogo José Hernández, sacerdote claretiano, profesor de la facultad de Teología de la Universidad de Granada, que ha vivido este último año en Zimbabue; María José Delgado, directora del Instituto Misioneras de la Unidad y de su Centro Ecuménico y Andrés J. Valencia, teólogo laico, profesor de la facultad de Teología de la Universidad San Vicente Ferrer y director del Centro Ecuménico “Padre Congar” de Valencia. Valencia incidió en su participación en el camino realizado desde la asamblea de Porto Alegre a Busan.

El profesor Valencia presentó los plenarios temáticos realizados en la X Asamblea de Busan. Los siete plenarios tuvieron momentos de testimonio y también de reflexión teológica, con un intenso y profundo mensaje a las Iglesias llamadas a la participación y compromiso por la vida, la justicia y la paz. Las Iglesias están llamadas a ser portadoras y realizadoras de este proyecto, un camino que debemos hacer todas las personas juntas y unidas.

Una de las sesiones del Congreso Ecuménico.

Como todos los ponentes de la mesa redonda asistieron a la Asamblea del CMI de Busán, explicaron a los congresistas cómo se había desarrollado la asamblea desde sus siete plenarias hasta las oraciones que se hicieron al empezarla y terminarla, así como las que se realizaban cada día al comenzar la mañana. Expusieron los documentos principales que fueron presentados sobre la Iglesia y sobre la misión, manifestaron que fue lo que más había llamado la atención en los discursos pronunciados, desde el saludo del papa Francisco por las ondas, hasta el mensaje del arzobispo de Canterbury de la Iglesia anglicana, Justin Welby, presente en la asamblea y que habló de que nos necesitamos mutuamente todos los cristianos y solo las instituciones dispuestas a dar la vida por las demás se mantendrán. Welby se unió al papa reconociendo a la Iglesia pobre y para los pobres. También fue muy destacado y controvertido el mensaje del metropolita Hilarión, de la Iglesia ortodoxa rusa, que planteó dos de los grandes desafíos actuales, como son el secularismo y los fundamentalismos. Hablaron pastoras y pastores del continente americano y africano, así como de los países asiáticos y de Oceanía y el cardenal Kurt Koch y el obispo Farrell del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, estos dos últimos como invitados. También expusieron su viaje a la frontera con Corea del Norte, donde los hermanos de Taizé allí presentes hicieron una emocionante oración en medio del gran dolor y tensión que viven estos dos pueblos hermanos. Los contertulios regresaron de Busán con mucha fuerza y con el espíritu renovado y fresco. Han vivido, según sus palabras, en Corea una primavera ecuménica y eso fue lo que trataron transmitir.

El sábado por la tarde hubo reunión de grupos entre los congresistas, contestándose a las preguntas planteadas por Antonio Mataboch y pusieron en común la importancia que se debe dar a la formación y la información sobre los temas ecuménicos en España, tanto a nivel parroquial como en los seminarios y centros de estudios eclesiásticos; muy importante también son las relaciones personales entre los pastores y fieles de las distintas Iglesias y comunidades, así como la colaboración entre todos y se dijo que hay que apoyar el sentido de la fraternidad y recuperarlo, ya que es una de las mayores aportaciones del cristianismo a la humanidad entera.

Posteriormente, Eloy Bueno, teólogo, eclesiólogo y misionólogo, profesor de la facultad de Teología de Burgos y gran ecumenista desarrolló su ponencia ”Juntos por la vida. Misión y Evangelización en contextos cambiantes”. Bueno hizo comprender la paulatina implicación que hay entre misión y unidad.

Avanzar hacia una visión común de la Iglesia es nuestro sueño, superando el viejo modelo y abriéndonos a un cambio de mentalidad”. En este cambio se le está dando un mayor protagonismo al Espíritu Santo dentro de la visión cristocéntrica y jerarcológica que existe actualmente. La misión es la razón de ser de la Iglesia y todas las personas bautizadas tienen un compromiso que realizar dentro de ella. Continuó hablando de que se ha pasado en occidente de una forma de pensar colonialista -en la que el exclusivismo era su dinámica- a una mentalidad globalizada -en la que la economía de mercado es el centro-, consolidándose una cultura única en la que los derechos humanos van disminuyendo y se va generando una gran exclusión. El documento al que se refirió marca un gran interés en buscar un equilibrio trinitario y en hacer nuevos planteamientos sobre el Espíritu Santo como origen de la vida y renovador de toda la creación. Continuó manifestando que hay que desarrollar un ejercicio de encuentro con los otros cristianos, para que se pueda hacer una misión con los marginados. Hacer de los excluidos los protagonistas: “La Iglesia tiene que servir al Reino y con coraje y valentía crear nuevos modos de cristianismo y de ser Iglesia ante los desafíos actuales”.

Finalmente en la mañana del domingo Antonio González, asturiano, pastor de la Iglesia menonita y filósofo, expuso con claridad la forma de ser de su Iglesia, bastante desconocida y, a veces, tergiversada. Desarrolló el lema de la asamblea (“Dios de Vida: condúcenos a la Justicia y a la Paz”) pormenorizando cada concepto. Dijo que el Dios de la vida es, ante todo, amor y la paz hay que entenderla bajo el concepto hebreo de shalom, que es mucho más amplio de lo que se entiende en el mundo cristiano por «paz». Habló de la “no violencia” de su confesión cristiana desde los primeros momentos y enseñó a distinguir entre “poder y autoridad” basado en la concepción bíblica de esos términos, así como la justicia no considerada como retribución de premio o castigo, sino como la «supermisericordia» de Dios.

El congreso se clausuró con una oración ecuménica basada en las que se habían realizado en Busán. En un ambiente de oración y reflexión los congresistas salieron con esperanza en seguir caminando juntos y con nuevos desafíos para las Iglesias en España. Además se propuso para el próximo, el VII Congreso, dentro de dos años, como tema congresual el de la conmemoración de los 500 años de la Reforma.

El desafío ecuménico es un imperativo de todo cristiano del que no podemos desprendernos. Salgamos al encuentro del hermano.

En la memoria de quienes tuvimos la oportunidad de poder asistir, muchas emociones, preocupaciones, ganas, sensación de pilas recargadas, fraternidad, vivencias de unidad y muchos, muchos recuerdos. Que sirvan estas imágenes para conservar en lo más profundo de nosotros mismos esos recuerdos.

Las próximas Jornadas de Ecumenismo se realizarán el día 2 de mayo de 2015 en Sabiñánigo.

Autoría

  • Alandar

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