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Motivos para la esperanza
Este mes Manuela Carmena y el Ayuntamiento de Madrid han concedido a la periodista Carmen Sarmiento el premio Clara Campoamor por su trabajo en favor de la Igualdad.
Carmen Sarmiento comenzó a trabajar en TVE en 1968. La televisión en España era solo una y en blanco y negro. Gris era la redacción a la que llegó cuando solo tenía 24 años. Una redacción de hombres donde las poquísimas mujeres que allí estaban tuvieron que ganarse el respeto con mucho trabajo y más energía. Y eso fue lo que hizo Carmen a lo largo de toda su trayectoria. No siempre se lo pusieron fácil.

Dificultades sociales
Salirse de los modos de comportamiento socialmente aceptados siempre ha supuesto una dificultad real de integración con los demás. Por eso las personas que se aventuran y se mantienen en esas formas “distintas” de vida tienen un mérito no siempre reconocido. Cada cual ha de sopesar ventajas e inconvenientes. En cualquier caso, es importante hacer ver que si vivimos como vivimos no es porque no queramos relacionarnos con las personas de nuestro entorno, sino porque damos más importancia a los valores que encontramos en esa “forma distinta de vivir”, porque para nosotros es importante y tiene mucho sentido, además de darnos la impagable satisfacción de ser fieles a nosotros mismos.

Hay miradas que matan
En la memoria de Israel había quedado grabada la historia de Ana, una mujer que no podía tener hijos y que se veía sometida a los insultos y el desprecio de Feniná, la otra mujer de su marido Elcaná (1 Sm 1:1-10). Ana es una mujer afligida, con una amargura en el alma que la deshace en un llanto desconsolado. Su vida desgarrada se transforma en una oración conmovedora. Cuando el profeta Elí la vea orar en el Templo la tomará por una mujer que debía estar borracha y la tratará como a tal, recriminándole su actitud. La mirada de Elí, el hombre religioso, es una mirada de la que sale juicio y rechazo.

El pobre
Hace pocos domingos la lectura el evangelio nos recordaba que los pobres son bienaventurados y no hace tanto en reuniones y mítines nos han proclamado la importancia de los pobres, la centralidad del pueblo.
La verdad es que se trata de afirmaciones que suenan bien, sobre todo si se formulan así, utilizando un sustantivo colectivo y plural. Sin embargo, si se baja a los individuos, la cosa no es ya tan evidente. Los pobres son dignos, meritorios, merecedores de atención y ayuda. Pero el pobre suele ser engorroso, molesto, no raramente simulador o mentiroso. Frecuentarlo no nos ennoblece sino que nos desasosiega, nos aporta zozobra, nos complica la vida sin remedio.

Mujeres refugiadas y migrantes. El rostro femenino del Dios que está a la puerta y llama
Tan solo con este título podíamos suponer lo que se iba a escuchar el 1 de febrero en la primera sesión del Seminario Mujeres en diálogo, organizado por el Instituto Superior de Pastoral de Madrid.
Pero la ponente era Patricia Fernández, Patuca, abogada comprometida con las causas de las y los desfavorecidos, atenta a lo que sucede en la frontera sur, mujer del Evangelio desde su comunidad de San Carlos Borromeo y apasionada desde esa urgencia evangélica que penetra la importancia de lo que, día a día, se encuentra en forma de personas vulnerables… Ella supo llevarnos con una fuerza impresionante desde nuestros asientos más o menos confortables hasta las personas, nombres e historias que están llamando a nuestra puerta.

¿Qué es el Bono Social (eléctrico) y qué debería ser?
El bono social es un descuento en la tarifa de la electricidad al que pueden acogerse los consumidores considerados vulnerables. Se puso en marcha en julio del año 2009 con un descuento del 25% en los términos de potencia y de energía sobre las tarifas reguladas y podían solicitarlo todas aquellas personas que se encontraran en alguna de las siguientes circunstancias:
- Potencia contratada menor a 3 kW
- Todos los miembros de la unidad familiar en situación de desempleo
- Tener más de 60 años y una pensión mínima
- Ser familia numerosa
