“Mahoma dejó escrito que quien hace reír a sus semejantes merece el paraíso”

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Foto. Mikel SaizForges es el nombre artístico del humorista gráfico Antonio Fraguas de Pablo (Madrid, 1942) quien, desde 1995, firma el chiste editorial en El País. Forges ha conseguido que la ONU edite un libro con colaboraciones de 36.000 humoristas de todo el mundo sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

¿Cómo se llevan el poder y el humor?

No hay cosa más antitética que el poder y el humor. El poder siempre tiene que ser serio y, desde la más remota antigüedad, se ha ejercido en nombre de algo superior a todos los seres humanos comunes y corrientes. El poder se ha expresado de mil formas pensadas, escritas y habladas, y muy rara vez de la manera que hubiera sido más convincente: de forma ejemplar. Es más, los poderes se han aprovechado de nosotros -los hombres y mujeres de a pie- y nos han utilizado para enfrentarnos a unos contra otros. El humor es lo único que puede ponerle al poder en su sitio, desnudarlo, ridiculizarlo, desarmarlo, y eso es conveniente y necesario para la buena gobernabilidad del mundo y para que las personas seamos felices. Los políticos, como nos pasa también a cada uno de nosotros, no pueden soportar que se les ponga en ridículo. Claro que hay excepciones y existen algunos pocos políticos con sentido del humor.

Pero, ¿los políticos tienen poder?

Ahora los políticos no tienen el poder. Los que lo tienen son los financieros y los dueños de las transnacionales y esos son los que mandan a millones de personas al paro. Y lo tienen también los amos de los medios de comunicación a quienes se les llena la boca con eso de la “libertad de expresión”. Libertad ¿para quién? y ¿con qué garantías sobre el rigor de las fuentes y la veracidad de lo que se cuenta? Hay unos cuantos individuos que se llaman a sí mismos “periodistas” y crean estados de opinión sobre cuestiones que no tienen nada que ver con la realidad. Parte de esa desvergüenza se resolvería si, mientras se emiten determinados programas, en la parte superior de la pantalla del televisor apareciera en una banda, arriba, el nombre del presidente del consejo de administración de la cadena que emite y, abajo, en otra banda bien visible, el nombre de su madre.

¿La censura se acabó o sigue ahí?

La censura siempre existe, el poder que alimenta la censura siempre cambia. A mí, en mi vida entera jamás un director de periódico me ha dicho: “Ese chiste no sale”, entre otras cosas porque lo que yo no hago nunca es trabajar en balde. Si yo quiero decir algo que debo decir, le doy muchas vueltas a la cosa para ver como lo puedo decir y para no ponerle en un aprieto al director que sufre presiones de todo tipo. Así se puede decir todo, dándole la vuelta. Pero el poder que alimenta la censura cambia. Por ejemplo, supongamos, hay unos grandes almacenes que se llaman almacenes “Moyano”. Esos grandes almacenes “Moyano” están en toda España y son el mayor inversor publicitario en los medios. Pues no estaría bien decir, pongamos, en un eslogan: “Almacenes Moyano, lo más caro en su mano”, porque podrían retirar la publicidad.

¿Sigue activo el poder religioso?

Se usa a Dios desde el poder. A veces parece que el espíritu de la Inquisición no ha terminado. A Dios nos lo han presentado a menudo como santo y bueno pero, sí es así, tiene que ser necesariamente humorista, cosa que no hemos escuchado. La Biblia es muy seria pero es posible encontrar en ella pasajes de risa y humor. Y el humor no está ausente en el Islam. En el Corán Mahoma dejó escrito que “quien hace reír a sus semejantes, merece el paraíso”

En la novela de Umberto Eco “El nombre de la rosa” sale un personaje adusto que es capaz de matar para sostener que Jesucristo nunca se rio ¿Cómo andan de humor los altos eclesiásticos?

Algunas veces dibujo diablos con tridente y obispillos con mitra. No entiendo yo cómo una frase tan atinada como esa de “un santo triste es un triste santo” no está escrita en los frontispicios de los edificios de todas las religiones. No tiene lógica que personas religiosas estén exhibiendo una cara adusta continuamente. La religión tiene que ser algo alegre y divertido. Yo conozco a mucha gente divertida en la Iglesia pero, cuanto menos manda más sentido del humor tiene.

¿Cuáles son los poderes del pueblo?

Los poderes del pueblo son tres: el humor, la cultura y el esfuerzo colectivo.

Rabelais escribió que “lo propio del ser humano es reír”. ¿Exageraba?

Pero, ¡si eso es lo más humano que hay! A parte de nosotros sólo se ríen las hienas. Hubo 73 trillones de probabilidades frente a una de que no existiera vida humana. Si encima la vamos a pedir gollerías al ser humano, pues fíjate.

Hay entre nosotros mucha gente enfadada todo el rato. ¿Se les puede desactivar?

No, enfadada no. Lo que haya es gente cabreada. Con esos hay que practicar el sano ejercicio de la pedorreta. Y a otra cosa. En las comunidades de vecinos, por ejemplo, aparecen muchos de esos personajes y nos brindan una estupenda ocasión para ir al teatro. El único inconveniente es que tendríamos que llevarnos la silla de casa. Hay un personaje que es “El Penas”. Yo vivía con mi familia en una urbanización de Madrid, teníamos un perro y había un vecino empeñado en que nuestra perra les quitaba todos los días la merienda a sus hijos. Pues un día “El Penas”, que se llamaba Venancio, me dijo iracundo en una reunión de vecinos: “¡Antonio, tu perro se come los bocadillos de mis hijos!”. Y yo respondí: “Por cierto, no les pongas Nocilla, que le hace daño”.

¿Dónde encuentras tú la gracia de la vida?

A eso le llamo yo “la sal de la vida”. Y se trata de encontrar un condimento que dé otro sabor a las cosas que nos pasan. Pero hay que tener predisposición para ver las cosas con humor y para descubrir en los demás la sorpresa, el asombro, la risa y la sonrisa.

La campaña electoral, ¿da mucho de sí para un humorista?

Sí. No vamos a leer los programas electorales. Pero nos podemos comprar una mesa tocinera y desmenuzar la propaganda, viendo la diferencia que hay entre lo que está escrito y lo que significa. En política esta inventado eso que se llama “el discurso circular” que se puede llevar al chiste. Es el de un candidato que, desde la tribuna, dice cosas como esta: “Somos conscientes de la necesidad de abordar democráticamente las necesidades democráticas de la sociedad de las que hay que ser conscientes”.

Dicen que vascos y navarros somos poco dados a acuerdos. ¿Cómo nos ve un humorista?

Estoy convencido de que, desde que se murió el dictador, una de las mejores cosas que se han hecho por la salud mental y el entendimiento, fue el programa de ETB “Vaya semanita”. Cuando no se puede llegar a acuerdos de otra forma, el sentido del humor puede ayudar a poner las cosas en su sitio. Pero, a cualquier lugar que voy siempre digo que no conozco gente más divertida que los navarros, que corren delante de los toros y no los matan, sino que los agotan con recortes y por cansancio. Todo el mundo se lleva siempre bien con quien tiene sentido del humor y sabe tomar el pelo al otro sin pasarse.

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