El rito volvió a repetirse, como cada año, y ya van… La entrega de los premios Alandar fue, una vez más, motivo de alegría, de reencuentros, de fraternidad, de impulso y de reconocimiento a personas y colectivos que están trabajando por hacer de este mundo un lugar más habitable para todos y menos injusto para quienes peor lo pasan.

por Ricardo Olmedo
Fotos: Álvaro Mota y Javier Baeza

Tal y como decía Miguel Ángel Vázquez, director de la revista, durante la presentación del acto, “estos premios saben a futuro de igualdad, de justicia, de ecologismo, de prácticas para proteger a los más vulnerables. Y que esta frustración que hay ante la incapacidad de muchos políticos y gobiernos nos lleve a organizarnos, a crear redes. Nosotros, desde Alandar, seguimos comprometidos con la verdad, con el periodismo y con las voces que desde los extrarradios nos hablan”.

El auditorio del Colegio Mayor Chaminade volvió a llenarse de amigas y amigos de la revista.

El primero de los galardones, el premio joven, fue para el Consejo de la Juventud de España, que desde hace tres décadas acoge a diferentes colectivos caracterizados por su libertad, su compromiso y su lucha.

Olga Toscado Calvo y Paloma Ruíz Yllana, en nombre del Consejo, agradecieron el premio y destacaron la importancia de que la voz y las reivindicaciones de los jóvenes llegue a todos los espacios. Además, hablaron de la importancia de visibilizar a las minorías y de defender la pluralidad del asociacionismo juvenil. En esa pluralidad, destacaron a las asociaciones cristianas «de gran calidad y calidez» que forman parte del Consejo.

Terminaron las representantes del Consejo haciendo un llamamiento a la necesidad de contar con una juventud implicada “porque los jóvenes nos encontramos con múltiples barreras, desde el desempleo al paternalismo. Y no somos el futuro, somos el presente”.

El periodista Juan Ignacio Cortés presentó el premio colectivo recordando a Bertold Brecht, a esas “personas imprescindibles” que son quienes forman la asociación Infancia Robada. La dura realidad de los abusos a menores dentro de la Iglesia les ha hecho levantarse y batallar para conseguir verdad, justicia y reparación.

Juan Cuatrecasas, presidente de la asociación, durante su discurso de agradecimiento recalcó que “hay medios que miran a otro lado y otros que no, como Alandar. Y ha llegado el momento de hablar porque el silencio es traición”, dijo recordando a Luther King. Cuatrecasas recordó que su lucha incluye el visibilizar el daño causado, “daño que se repite cuando la Iglesia no reconoce las heridas causadas. La jerarquía intenta que nos cansemos pero no lo vamos a hacer porque estamos ante delitos muy graves sobre jóvenes a los que destrozan su vida. Estamos ante un ataque a los derechos humanos y a la salud pública”.

 “Nosotros – siguió Cuatrecasas- no queremos quemar la Iglesia, sino limpiarla de tanta dejadez. Y los poderes públicos tienen mucho que hacer en este sentido porque estamos esperando que se apruebe una ley integral de protección a la infancia y la adolescencia. En este sentido, tenemos un grave problema añadido con la prescripción de los delitos. Es necesario no solo prevenir sino provenir, es decir, implantar medidas de acompañamiento a las víctimas, que se encuentran solas y abandonadas. Y necesitan ser protegidas. No hay que que olvidar que estos abusos por encima de pecados, son delitos”.

En la presentación del premio cultural a Territorio Doméstico, nuestra compañera Pepa Moleón recordó que este es un colectivo que lleva mucho tiempo luchando por la dignidad de las mujeres que trabajan en el hogar. Ya llevan 13 años “politizando las ollas, las calles y los delantales”, recordó.

Las representantes de Territorio Doméstico recogieron el premio cantando Mujeres transfronterizas, uno de los temas que han incluido en un trabajo discográfico en el que han versionado canciones populares con letras reivindicativas. Y acto seguido recordaron que “todo lugar es un lugar político y de transformación, incluido el hogar. Por eso es importante nuestro trabajo, un trabajo en el que juntas nos escuchamos, nos cuidamos y hacemos visible nuestra lucha. Entre nuestras reivindicaciones están la ratificación del Convenio 189, los derechos al cuidado, el trabajo por la red estatal de trabajadoras de hogar y el congreso de trabajadoras del hogar”.

Terminaron haciendo hincapie en que “los cuidados son importantes para que la sociedad crezca. En el centro del debate deben estar los cuidados y no nos callaremos porque reivindicamos el derecho a la vida ya que somos nosotras quienes las estamos sosteniendo”.

El Premio Alandar 2019 recayó en Yayo Herrero, a quien el director de la revista calificó como “una profeta que sabe decir lo que hay que decir, señala lo que hay que transformar y nos da pistas de cómo hacerlo. Es alguien que no tiene prejuicios a la hora de llevar su discurso ecofeminista a cualquier lugar, como esos soldados derrotados de una causa invencible, tal y como decía Casaldáliga”.

Durante su discurso de agradecimiento, Yayo Herrero habló de la importancia del momento histórico que estamos viviendo: “ojalá el Informe Meadows se hubiese tenido en cuenta en su momento. Ahora, la política y la economía le han declarado la guerra a la vida. Y la forma de afrontar el cambio climático sí tiene ideología, sí es algo político. El cambio climático está en el corazón del conflicto económico y político que vivimos y tenemos que construir modelos alternativos políticos, económicos y culturales que mantengan la vida. Esto hay que hacerlo frente a un sistema económico que crece como un tumor maligno matando gente”.

Herrero denunció las prácticas de un capitalismo “que ha convertido el dinero en sagrado y por el que todo puede ser sacrificado: tierras, personas, relaciones… Tenemos que confrontar esto con un movimiento que sea alegre, que no tenga miedo”.

La entrega de los premios acabó a ritmo de mambo gracias a las integrantes de Territorio Doméstico y con todo el público en pie, aplaudiendo y coreando las letras que se cantaban en el escenario. Tras el último aplauso que resonó en el salón de actos del colegio mayor Chaminade, la gran familia alandariega pasó un rato de charla distendida en la cafetería del centro. Una vez más, se había cumplido el rito anual. Y ya van unos cuantos desde 1987…