Los ¿felices? años 20

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Inauguramos un decenio que se prevé vertiginoso y lleno de decisiones fundamentales a escala global. La nueva situación geopolítica con un claro intercambio de bloques, la gestión de las migraciones o el colapso climático son sólo algunos de los grandes temas que marcarán la agenda de la década que inicia. Para avanzar lo que nos deparan estos años 20 del siglo XXI contactamos con los expertos Jesús A. Núñez Villaverde, Gonzalo Fanjul y Eloy Sanz.

Por Teresa Febrer

Los años veinte del siglo veintiuno se inician convulsos. Buena parte de la ciudadanía global se encuentra sumida en la confusión, en la desorientación o la desconfianza en el mañana. Contemplamos atónitos las revueltas que se producen de norte a sur y de este a oeste del planeta por razones muy diversas. “Una oleada de furia ciudadana recorre el mundo”, en palabras del periodista Francisco G. Basterra, quien afirma que en pocos años hemos pasado “de la desilusión a la indignación”. No es de extrañar, porque un mundo nuevo se abre paso de forma acelerada al compás de la disrupción tecnológica, al tiempo que nos preguntamos hacia dónde vamos; y las respuestas son poco o nada convincentes: por un lado, los populismos van predicando soluciones imposibles para asuntos muy complejos que afectan a toda la humanidad, confundiendo la verdad con la mentira y resucitando nacionalismos que creíamos sepultados. Por otro lado, hay voces que intentan calmar los ánimos de tantas personas que se están quedando atrás mediante discursos obsoletos, narrativas trasnochadas que solo sirven para avivar el fuego de las protestas con las que se pretende denunciar las consecuencias negativas de un modelo económico excluyente que causa estragos en gran parte de la población.

Asistimos impotentes al aumento desenfrenado de la desigualdad cuyas consecuencias están dejando fuera de juego a la mitad de la humanidad, en opinión de Bill Drayton, premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional en 2011, y ponen en peligro sistemas democráticos que creíamos consolidados. La clase política ha caído en el descrédito y la desconfianza de la ciudadanía en ella aflora al tiempo que se multiplican los casos de corrupción y la justicia dormita entre cerros de expedientes que se acumulan por doquier.

Ya llevamos muchos años oyendo la cantinela de que nuestro mundo está cambiando pero la adaptación a los nuevos tiempos no llega. Los diagnósticos se multiplican según convenga a los voceros de turno, pero no aparecen las recetas para apaciguar tantos males que aquejan a más de la mitad de la humanidad.

¿Cómo serán los años veinte del siglo veintiuno? Actualmente, el horizonte aparece desdibujado. Según opina la periodista Eva Borreguero “Vivimos tiempos de revolución: tecnológica, climática y social. La adaptación a los desafíos actuales va a requerir de cambios profundos y no pocos sacrificios”, pero ¿estamos preparados para ello?

En la primera portada de Alandar de los años veinte del siglo veintiuno ponemos sobre la mesa una serie de cuestiones cruciales para nuestro caminar en la década que iniciamos, cuestiones que deben enfocarse desde perspectivas transformadoras en todos los ámbitos –económico, social y político- que tomen en consideración los derechos de las personas “sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”, como está escrito en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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