Entrevista a Juan Pagán, compositor, poeta y responsable de enseñanzas artísticas de la Federación de Enseñanza de CCOO Madrid.

La música ha estado muy presente en las vidas y las casas de la gente durante el confinamiento (directos en redes sociales, vídeos musicales, interpretaciones en streaming…). A pesar de ello, no es un servicio “esencial” ¿La sociedad está concienciada del valor de esta profesión?

La música, como el resto de las artes, es una disciplina esencial. La música formaba parte del Quadrivium pitagórico, junto a la aritmética, la geometría y la astronomía. No se entendería la historia de la humanidad sin las artes y las letras. La música es tan importante para el ser humano como cualquier otra disciplina o servicio a la que la queramos comparar. Sin embargo, tras la Guerra Civil Española la educación musical ha sido elitista, ha estado fuera del Sistema General Educativo durante muchos años y su enseñanza estaba condenada a los centros marginados como los conservatorios, dejando sin cultura musical a la inmensa mayoría de la población española. La toma de conciencia de la importancia de las cosas se tiene cuando uno conoce su existencia y tiene la oportunidad de acceder a ellas. La música, hoy en día, es muy valorada por la sociedad. Sin embargo, hay mucho trabajo por hacer aún, comenzando por dedicar más horas al estudio de la música en los currículos de las enseñanzas obligatorias.

Da la sensación de que hay un alto número de músicos profesionales muy cualificados, formados en los conservatorios de nuestro país y de fuera de él, cuya situación laboral es muy precaria: contratos por obras y servicios en escuelas de música privadas, bolos y clases particulares sin declarar… ¿sobran conservatorios superiores en España o hace falta una red más potente de enseñanza pública elemental y profesional que brindaría oportunidades a  más sectores sociales y daría trabajo como profesores a los músicos que se forman?

Es necesaria una red pública de escuelas de música y conservatorios profesionales potente en todo el país que lleve la oferta educativa de la música a todos los núcleos de población y, en concreto, es necesario que en poblaciones (municipios o distritos) de 50.000 habitantes haya un conservatorio profesional de música. Ello permitiría extender la educación musical a una gran franja de la población y recoger a los virtuosos que hoy en día viven en el anonimato y la ignorancia por falta de acceso a estos estudios profesionales de la música. Por otro lado, serviría para que la gran mayoría de la población se educara en una de las disciplinas más hermosas y trascendentes que existen. Además, al ampliar la oferta educativa, se haría necesario ampliar también las ofertas de empleo. Hay que coordinar las escuelas de música y los conservatorios con los centros culturales y por ende con la población distrital o municipal, ofreciendo una temporada de conciertos que sirva de motor musical a los vecinos.

El sistema de los concursos-oposición dificulta, en muchos casos, la entrada en el circuito de la enseñanza pública a muchos músicos jóvenes que, por falta de puntos de experiencia docente en centros públicos, quedan muy relegados en las listas de interinos a pesar de su valía interpretativa ¿Piensas que el sistema de las enseñanzas artísticas le está dando verdaderamente oportunidades como profesores a aquella gente a la que está formando? ¿Cómo se puede mejorar esta situación?

Habría que encontrar una solución para que el profesorado interino pasara a ser funcionario tras un máximo de tres años como interino. Esta sería una solución que desatascaría las listas de interinos y proporcionaría más posibilidades a los jóvenes para acceder a la función pública. No obstante, es un proceso muy complejo que tendría que venir avalado por una nueva Ley Orgánica de Educación y un Real Decreto de Acceso a la Función docente que pusiera fin a la precariedad en las empresas públicas y combinara el acceso por concurso-oposición con los derechos universales de los trabajadores a tener un trabajo estable y un proyecto de vida también estable.

¿En qué medida está sirviendo esta crisis para visibilizar y agudizar una precariedad que ya existía en este sector? ¿Cuáles son los mayores damnificados de esta situación?

Los trabajadores de las escuelas de música, tanto privadas como municipales de gestión indirecta, son los más precarios del sector docente de la música. Las jornadas parciales de unos salarios ya bajos de por sí no permiten vivir dignamente. Es un sector en el que CCOO tiene un especial interés por ser trabajadoras y trabajadores que, en gran parte, podríamos considerar lumpemproletariado. Desde CCOO reivindicamos unas escuelas municipales de música dignas, de gestión directa o, en caso de ceder la gestión a empresas privadas, que se exijan en los pliegos salarios dignos y jornadas completas, entre otros asuntos.

¿Qué medidas crees que serían necesarias para robustecer el tejido de las enseñanzas artísticas de carácter público en nuestro país?

Ya lo he comentado antes. Creo que hay que diseñar una red pública de escuelas de música, de conservatorios profesionales en función de una escuela y un conservatorio por cada 50.000 habitantes. En municipios como Getafe, Móstoles, Alcorcón, etc., esas escuelas y conservatorios, por su amplio número de vecinos, deberán tener capacidad para albergar a un importante número de estudiantes en infraestructuras dignas y modernas dotadas con todas las aulas, espacios, auditorios, etc. que son necesarios.

La enseñanza y el trato directo entre profesor y alumno es una de las características más genuinas de las enseñanzas artísticas ¿Cuáles piensas que son las dificultades y posibilidades de la adaptación a un tipo de docencia totalmente virtual y telemática en esta crisis?

Desde CCOO consideramos que la educación debe ser presencial, pues la tecnología, hoy por hoy, puede ampliar aún más las diferencias de clase. Sin embargo, en una situación de pandemia mundial como la que estamos viviendo, habrá que dotar de los elementos necesarios al alumnado y al profesorado para que, durante el tiempo que haya que dar las clases online, todo el alumnado y todo el profesorado tenga los conocimientos formativos y posea los materiales tecnológicos para que su educación musical no se interrumpa bajo ningún concepto. Y la responsabilidad de la formación y de la dotación de elementos tecnológicos corresponde a las administraciones públicas.

¿Qué perspectivas existen de cara al inicio de curso en la Comunidad de Madrid? ¿Cuáles son las reivindicaciones a nivel sindical?

Una vuelta segura a los conservatorios y a las escuelas de música. Consideramos los desdobles muy necesarios en las clases colectivas. Medidas extremas de seguridad para canto e instrumentos de viento, que deberán tocar detrás de las mamparas. La dificultad viene con las agrupaciones grandes (orquestas de cuerda, orquesta sinfónica…) en las que habría que seguir trabajando online o subdividir las orquestas por secciones reducidas. Canto u coro es lo más complicado, ya que al cantar se proyectan hasta 8 metros partículas salivales, según estudios ya realizados. Es probable que estas disciplinas haya que seguir impartiéndolas online hasta que haya una vacuna que nos permita volver a la presencialidad. Desde luego, si las cabinas de estudio no se pueden ventilar o hay aulas en las que no existen ventanas ni un sistema de ventilación que renueve el aire, habrá que clausurar esos espacios y buscar otros para llevar a cabo esas actividades.

Hoy por hoy, la reivindicación sindical para los centros de educación musical es que la actividad se desarrolle con las máximas garantías de seguridad y se dote a todos los trabajadores y alumnos de todos los agentes necesarios para la prevención del mayor riesgo que tenemos ahora, que se llama COVID-19.

¿Qué enseñanzas te ha dado la música y el arte para ayudarte a vivir este tiempo lleno de dolor y dificultades?

Todo. Me ha dado todo. La música es un lenguaje del alma y en los momentos de mayor dolor hay dos grandes refugios: la música y la poesía. Ellas han sido mi refugio.