Al programa de Personas sin Hogar que venimos desarrollando en Solidarios Sevilla, les hemos dado una vuelta estos días de confinamiento para poder seguir acompañando físicamente y emocionalmente a estas personas.

Por Carmen Tamayo. Del programa de personas sin hogar, solidarios para el desarrollo

Antes de la llegada de esta Pandemia, y gracias al voluntariado, acompañábamos a las personas sin hogar través de las rutas de calle y con la cultura de la mano, trabajábamos la parte emocional en un espacio de encuentro participativo comunitario, que veníamos gestionando desde el 2017, porque creemos como algo vital alimentar el alma.

En estos días los voluntarios están realizando más de 150 llamadas semanales y numerosos son los whatsApp que diariamente entre unos y otros se intercambian. Mencionan que más que nunca se sienten acompañados, se sienten que pueden contar con alguien, que hay personas que se preocupan por ellos, incluso alguno en tono de broma pero con mucha verdad en sus palabras, dice que ojalá dure todo hasta pasadas las navidades. Pero viendo que ahora está alojado en un hostal, con una cama donde descansar, comida diaria y agua caliente donde poderse duchar ¡corto se ha quedado con pedir solo hasta nuevo año! También entiendo perfectamente que cuando coge el teléfono diga “aquí un marqués al habla”; y es que cuando no cuentas con una red de apoyo, una voz cálida, una palabra amable, una conversación de tu a tú, te hacen sentir persona. Eso, para alguien que lleva una larga trayectoria de vida entre cartones y dando tumbos de un lugar a otro, con la dignidad perdida, porque así se lo han hecho sentir, es algo que no se puede ni cuantificar por el gran valor que tiene. Pero desde Solidarios en Sevilla vamos más allá. Queremos escuchar el sentir de estas personas, que se expresen libremente sin temor a nada ni a nadie. Por ello hemos creado un espacio artístico online. Un lugar donde existe comunidad, donde personas con realidades diferentes (personas sin hogar, vecinos y voluntarios) y de la mano de la cultura, se encuentran con su yo más profundo, con sus miedos, inseguridades, deseos, sueños… Un espacio desde el que se sale sonriente, animado, tranquilo, acompañado. ¡Empoderados!


En este confinamiento ocho han sido las propuestas lanzadas hasta el momento y 132 los trabajos realizados. Y es que el ser humano tiene tanta necesidad de expresarse, de sacar hacia fuera que cuando creas un espacio libre de juicios de valor y un espacio que propicie el que las personas se puedan expresar en estado puro el crecimiento personal, la poesía y la belleza están aseguradas.