Especial aniversario tras 40 años de ecos de la noticia social

A su ritmo, la tortuga Lentilla -ya ven cuándo estamos consiguiendo publicar esta crónica- mascota y símbolo de Alandar, sigue caminando. Así lo declarábamos en el desplegable impreso que se entregó al casi centenar de personas que «nos acompañamos» el pasado 22 de noviembre, en la celebración de los 40 años de Alandar y los Premios Alandar 2023.

Parte de la familia Alandar, con personas del Consejo de Redacción, columnistas y colaboradoras.

El desplegable (idea luminosa de nuestra compañera Cristina Ruiz)fue solo una de las sorpresas que esperaban a quienes nos reencontramos en el salón de actos de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (también conocida como la parroquia de los mexicanos). En una de las esquinas del salón, se encontraban ejemplares de los casi míticos folletos Alandar -el Catecismo, Cuando tú dices Dios… yo me huelo otra cosa, Ánfora de barro- y hubo quienes pudieron así rellenar los huecos de su colección.

Y, por supuesto, los reencuentros con personas conocidas y queridas, todas más mayores -como nuestra Lentilla, que se ha tenido que poner gafas a sus 40 años- y con más heridas, pero con los afectos y la esperanza siempre viva.

En sus palabras de bienvenida, David Álvarez Rivas, presidente de la Asociación Alandar, reivindicó la vigencia de la revista: “Los retos a los que nos enfrentamos como sociedades posmodernas son formidables, pero ALANDAR tiene plena vigencia porque, 40 años después de su fundación, personas y colectivos invisibilizados tienen un sitio donde expresar su voz y su palabra”.

Acto seguido, los Premios Alandar 2023 reconocieron la labor de Museo Situado y del Centre Delàs dEstudis per la Pau.

Juan Ignacio Cortés, secretario de la Asociación Alandar, leyó el acta de la reunión de la junta directiva en la que se otorgaron los galardones, en función de las propuestas recibidas de la base social y del consejo de redacción de la revista: el premio a Museo Situado, una iniciativa conjunta del Museo Reina Sofía y de más de 20 colectivos sociales del madrileño barrio de Lavapiés, reconoce el “innovador proyecto de apertura de un centro cultural de importancia mundial a los colectivos ciudadanos del barrio de Lavapiés, con especial atención a los colectivos de personas migrantes y de solidaridad con ellas”.

La delegación del Museo Situado que acudió a recoger el premio fue una muestra de esa diversidad del barrio de Lavapiés, pues estuvo compuesta por personas de España (Agustín, Laura, María), Senegal (Abdoulaye, Yasin, Fatou) y Marruecos (Soukhaina). En el acto estuvo presente también el director del Museo Reina Sofía, Manuel Segade, quién fue el único que no habló, dejando el protagonismo a su equipo y a los miembros de los colectivos migrantes y ciudadanos.

Por su parte, el premio al Centre Delàs dEstudis per la Pau, organización responsable de informes como Los puertos de la muerte, cómplices de las exportaciones de armas españolas para la guerra o Transnacionales, belicismo y emergencia climática, reconoce “su contribución a la promoción de la paz, especialmente, en un tiempo como el actual, en el que la guerra y el militarismo se presentan como el único método posible de resolución de los conflictos, y por su denuncia del militarismo como una componente más de la dinámica del capitalismo neoliberal”.

Asistentes a la fiesta aniversario en el salón de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe durante una momento de la celebración de perdón.

Recogió el premio Tica Font, expresamente venida de Barcelona para la ocasión. Esta experta investigadora, una de las fundadoras del Centre, destacó la interrelación entre neoliberalismo, capitalismo y armamentismo y elogió el papel de Alandar como el de una isla en donde es posible soñar con la paz.

En la celebración del 40 aniversario de Alandar también se reconoció la labor de una institución y de dos personas que, a lo largo de los años, han hecho posible que el sueño de esperanza de la revista continuara vivo (y coleando, aunque las tortugas no tengan cola propiamente dicha): el Colegio Mayor Universitario Chaminade, Charo Mármol y Salvador Mendoza.

El Colegio Mayor Universitario Chaminade, desde 1966, es un lugar de formación y convivencia para universitarios. La Fundación Universitaria Guillermo José Chaminade, titular y propietaria del Colegio, es una organización sin ánimo de lucro ligada a la Compañía de María (los Marianistas). Eso, oficialmente, porque, como dijo David Álvarez en el elogio del nuevo socio de honor, “para Alandar y sus gentes, el Chami es una casa, un hogar en donde hemos sido acogidos año tras año, incluso en los tiempos tan duros de la postpandemia, para encontrarnos y celebrar que la revista seguía caminando, por muchos trompicones que sufriese”.

En las palabras de agradecimiento, su director Juan Muñoz y su subdirector y Sergio Suárez nos emplazaron a retomar la tradición de celebrar allí los Premios Alandar, guante que la tortuga Lentilla recoge con mucho gusto.

Fue Araceli Caballero, veterana como nuestra tortuga en las lides alandariegas, quien presentó a la segunda socia de honor, Charo Mármol, exdirectora de Alandar. “Más allá de cargos y ocupaciones concretas, cuando llegó a Alandar, Charo llegó para quedarse. Nunca se ha ido. No ha podido, por mucho que lo ha intentado. Cuando dan la palabra, los anglosajones dicen eso de “el suelo es suyo”. Pero aquí, en Alandar, querida Charo, son tuyos el suelo, las paredes, el techo y, sobre todo, las personas que contiene, que te queremos mucho”.

Charo, visiblemente emocionada, agradeció el premio y nos animó a seguir caminando, para cumplir el objetivo de Alandar en una sociedad muy necesitada de informaciones honestas y esperanzadas.

El tercer reconocimiento como socio de honor fue para Salvador Mendoza, exadministrador de la sociedad limitada Alandar, que editó la revista en papel hasta su transformación en un medio totalmente digital. Salva, convaleciente de una reciente operación, no nos pudo acompañar en persona, pero sí lo hicieron sus palabras. En un sentido vídeo mensaje, se declaró no merecedor de tal honor (como periodistas, hemos de desmentir esta afirmación: Salva se merece mucho el reconocimiento). Se lo dedicó a cuantas personas voluntarias han hecho posible que Alandar cumpla 40 años de vida.

Tras los premios, en una sencilla liturgia acompañada por las canciones de Ain Karem y los compañeros Pepa Moleón y Luis Miguel Uriarte, unas y otros pedimos perdón por nuestra falta de audacia y dimos gracias por la riqueza periodística y humana de estos 40 años de vida, ofreciendo nuestra voluntad de seguir caminando (a paso de tortuga, pero siempre adelante).

Nuestro amigo Luis Guitarra puso la guinda al pastel del cumpleaños con sus canciones e integrantes del colectivo Tómate Algo, un grupo de personas migrantes vinculadas a la Red Interlavapiés que han hecho de sus conocimientos gastronómicos una fuente de autoempleo, echó el azúcar glaseado.

No comimos perdices, pero fuimos bastante felices a base de abrazos y sonrisas. Y, colorín, colorado, este cuento NO se ha acabado.

Pie de foto.- Distintos momentos de la emotiva fiesta aniversario. Los galardonados recogiendo los premios, la iniciativa Museo Situado, el centro para la paz Centre Delas y asociados de honor Charo MármolSalvador Mendoza, que recogió su mujer Merche, además del reconocimiento al Colegio Mayor Chaminade, que recogieron su director y su subdirector, Juan Muñoz y Sergio Suárez.

Autoría

  • Juan Ignacio Cortés

    He sido muchas cosas en la vida (hasta trabajé en una fábrica cuando el periodismo no me daba para vivir), pero sobre todo me considero alguien a quien le gusta escuchar y contar historias. Algunas de las historias que me contaron para que las contase las recogí en dos libros: "Historia del Brasil" y "Lobos con piel de cordero. Pederastia y crisis en la Iglesia Católica". Desde que en primera adolescencia (creo que voy por la tercera, aunque me estoy quitando) leí "Cien años de soledad" quise ser Gabriel García Márquez. Aunque por supuesto no lo he conseguido, por el camino conseguí viajar numerosas ocasiones a América Latina y algunas a África; escribir reportajes sobre Brasil, Ecuador, Cuba, Chad o Mozambique y trabajar para una organización de derechos humanos a la que respeto mucho y para las Naciones Unidas. En el campo de la cultura, fui parte del equipo político de la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha y del equipo de prensa del Círculo de Bellas Artes. Hablando de guerras y otras injusticias, soy de los que pienso que las cosas tienen que cambiar, aunque es difícil que lo hagan.

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