En octubre de 2025 escribía en este mismo espacio sobre el periodismo de guerra, lo titulé Objetivo silenciar el periodismo. Me van a permitir que hoy insista en este tema que creo que es de suma importancia porque “si nadie cuenta las injusticias, las injusticias dejan de existir”.
Esto lo dijo María Rey, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) en la tarde del 30 de abril, cuando se otorgó el II Premio Victoria Prego a la Libertad de Expresión. Fueron premiados el Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela (CNP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela (SNTP).
En 2025, Venezuela ocupó el puesto 160 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025 de Reporteros Sin Fronteras, que incluyó a Nicolás Maduro, expresidente venezolano entre los principales “depredadores de la libertad de prensa” en América Latina y en todo el mundo.
Tras la entrega de premios tuvo lugar un coloquio sobre la libertad de expresión, moderado por María Rey. Periodistas de distintos países compartieron sus experiencias sobre la libertad de prensa. Todos los que componían la mesa eran periodistas en el exilio, un exilio que no se elige, se impone.
Unos vivían en un exilio permanente y otras, Ronna Rísquez, venezolana yLucía Lagunes, de México, estaban acogidas en dos programas: uno el de Reporteros Sin Fronteras en el marco de su programa #EspacioSeguro y Lucia en el programa Barcelona Protege a Periodistas de México . Se trata de descansar y recobrar fuerzas para poder volver al país y seguir ejerciendo su labor de informar desde el lugar donde ocurre la noticia.
De Irán habló Nazanín Armarian, exiliada en España desde 1983. Los periodistas exiliados “aquí estamos también amenazados. A mí me han amenazado de muerte otra vez, pero se equivocan si piensan que nos van a callar ante esta situación, cuando personas como yo que estamos aquí a salvo, vemos que allí en Irán niñas de 14, 20 años se enfrentan con las manos vacías a los guardianes islámicos, a la pena de muerte, a las ejecuciones”, afirmó con rotundidad.
Carlos Fernando Chamorro, nicaragüense, habló de la precaria la situación del periodismo en su país: “Llevo cinco años en el exilio… todas las redacciones de los medios independientes tuvieron que salir, porque en Nicaragua es un crimen la libertad de expresión y la libertad de prensa”. Y añadió. “La prensa independiente en el exilio, gracias a la tecnología y a poder pasar los bloqueos de internet, está derrotando la censura. El silencio no es opción. Ni el silencio ni la censura ni la autocensura.”
Muath Hamed, periodista palestino residente en Madrid, denunció que “Israel ha estado atacando a los periodistas desde mucho antes de que comenzara el genocidio en Gaza. Israel me disparó en seis ocasiones, afirmó, entre los años 2012 hasta 2014”. Insistió en que “hoy presenciamos otra masacre en el Líbano, las mismas mentiras contra los sanitarios y los periodistas que acusan de terrorismo. Todos estos crímenes se cometen en nombre de un Estado que afirma ser democrático y formar parte de los valores occidentales”. Contó, para asombro de quienes le escuchábamos, como los militares habían ido a amenazar a su padre para hacerle callar a él aun estando en el exilio.
Ronna Rísquez, venezolana investigadora especializada en violencia, crimen organizado, seguridad ciudadana y derechos humanos, habló sobre el peligro de hacer periodismo en países donde el autoritarismo se vincula con el crimen organizado: «Ese es el contexto en el que trabajamos los periodistas de Venezuela. No sólo no tenemos protección del Estado, sino que además somos un objetivo, somos vistos como sus enemigos”
Lucía Lagunes, periodista mexicana comenzó recordando que “México no está en guerra, pero tiene 22 mujeres periodistas asesinadas por el trabajo de informar”. «En un país donde hacer periodismo es ya un acto de valentía, se convierte en algo aún más peligroso si quien lo ejerce es además una mujer”. Terminó leyendo el nombre y el lugar de procedencia de cada una de esas 22 periodistas asesinadas.
Acabo esta columna ya excesivamente larga corrigiendo algo de lo que María Rey dijo: “si nadie cuenta las injusticias, las injusticias dejan de existir”. No, las injusticias siguen existiendo, las personas siguen sufriendo, muriendo, siguen siendo asesinadas, pero si nadie lo cuenta, si no hay ojos para ver, una cámara que lo grabe y una pluma que lo escriba, las injusticias se harán en la más absoluta impunidad.
Por eso el periodismo sigue siendo imprescindible: porque ilumina aquello que algunos preferirían mantener en la oscuridad.
