Las comunidades cristianas de base siguen vivas

Más de medio siglo después de su nacimiento, las comunidades de base siguen vivas. Según su coordinadora, en España agrupan a un millar de cristianos para los que el compromiso, y el compartir la vida y la celebración son esenciales.

Fuente Bob Dmyt – Pixabay

Nacidas en Latinoamérica en los años 60, las comunidades cristianas de base tuvieron, según los países, un amplio desarrollo. En el año 2000 se contaba que había en Brasil 70.000 de ellas.

En España, llamadas comunidades cristianas populares (CCP), nacen igualmente en la década de los 60 y en 1969 tiene lugar la primera Asamblea nacional.

En el libro Mysterium Liberationis Marcello Azebedo les asigna tres características: 1) renovación de la Iglesia local, 2) acceso popular a la Biblia y 3) conciencia social.

En la experiencia española se añade la vinculación al grupo como comunidad de amistad y de vida, la búsqueda de una experiencia de fe y la celebración.

Sin duda se identifican con las notas de Leonardo Boff en su libro Eclesiogénesis:

  1. Iglesia pueblo de Dios. 
  2. Iglesia de los pobres y débiles.
  3. Iglesia de los expoliados.
  4. Una Iglesia de seglares.
  5. Iglesia donde todos tienen poder sagrado, no solo algunos especialistas.
  6. Iglesia toda ella ministerial. 
  7. Iglesia de diáspora.
  8. Iglesia liberadora.
  9. Iglesia que sacramentaliza las liberaciones concretas.
  10. Iglesia que prolonga la gran tradición.
  11. Iglesia en comunión con la gran Iglesia. Las CEBS no son una Iglesia paralela a la gran institución.
  12. Iglesia que construye la unidad a partir de la misión liberadora.
  13. Iglesia en una nueva concreción de su catolicidad.
  14. Iglesia toda ella apostólica.
  15. Iglesia realizadora de un nuevo estilo de santidad.

Más de 50 años después de aquella primera Asamblea, ¿qué permanece de las CCP?

Actualmente existen en España unas 100 comunidades agrupadas en 13 coordinadoras en Asturias, Galicia, País Vasco, La Rioja, Navarra,  Aragón, Cataluña, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía.

No hace falta decir que cada una de las comunidades es independiente, define el estilo, el contenido y la frecuencia de sus reuniones,  pero hay sin duda un espíritu común que podríamos definir así:

En las comunidades tiene gran importancia la cercanía personal. La amistad, la puesta en común de la vida son básicas. “Somos una amplia familia, un grupo de amigos y amigas”, dice uno de los miembros. Ello explica que a menudo las reuniones duren horas, hay que dejar tiempo para la convivencia y la participación. Esta cercanía ha llevado a veces a crisis,  enfrentamientos y defecciones pero en la actualidad se trata de grupos estables y consolidados.

Ninguna de ellas se considera fuera de la Iglesia – es algo que se destaca en todos los documentos. No quieren separarse y fundar otra Iglesia pero sí viven en un clima de diáspora. Algunas de ellas han vivido la experiencia de la expulsión y la segregación. Así pues, en la práctica, frente a las declaraciones programáticas, su relación con la gran Iglesia es escasa. Probablemente sólo a través de Redes Cristianas, a la que están asociadas.

Esto se refleja en sus celebraciones, que para ellas son muy importantes como lugar de puesta en común, y acción de gracias.  Si cuentan con la compañía de algún sacerdote, lo aceptan de buen grado pero, en caso contrario, están dispuestas a compartir y a celebrar sin él. Porque para ellas la celebración de la fe es un elemento fundamental.

Lo es también el cultivo de la misma fe: algunas tienen un catecumenado de iniciación, en todas hay una formación con ayuda de la nueva teología (antes Castillo, Estrada, ahora Lenaers, Vigil, Martínez Lozano…)   

Y no se puede olvidar el cultivo de la acción. Son comunidades que quieren cambiar la Iglesia pero también el mundo. Cada una de las personas y cada uno de los grupos tienen sus propios compromisos pero los derechos humanos, la emigración, la exclusión, se abordan de muchas maneras. Casi ninguno de los frentes abiertos a su alrededor queda sin la aportación de los miembros de una comunidad. También sin duda hay grupos que apoyan proyectos en el Tercer Mundo.

No es fácil reflejar en un artículo un espíritu común pero diverso. Las líneas siguientes, redactadas por una de las comunidades, la de Granada, puede quizá ayudar a hacerlo: “Internamente somos una comunidad igualitaria, libre, participativa y creativa. Nos sentimos con libertad para hacer lo que nos parece más oportuno sin depender de permisos ni normas impuestas. Cada año se elige un grupo coordinador y se forman varios grupos para preparar celebraciones y temas. Nuestras celebraciones suelen ser sencillas, pero preparadas, cuidando simbologías, lenguaje litúrgico renovado, relecturas bíblicas imaginativas, cantos “laicos” significativos, silencios cuidadosos… La participación es espontánea y expresiva. Nuestra experiencia comunitaria es gratificante año tras año, y por eso renovamos nuestra voluntad de seguir”.

Más información sobre ellas se puede consultar en la Web de su coordinadora: http://www.ccp.org.es/

Varias Comunidades tienen páginas propias. Como las de Murcia: http://www.comunidadescristianasdebase-murcia.com.

Las Comunidades de Zaragoza publican sus actividades y tomas de postura  en: https://ccp-zaragoza.blogspot.com/?m=1

Las actividades de las CCP de Granada se pueden seguir  en https://ccp-gr.blogspot.com/?m=1

Y las de Aragón en http://ccparagon.pangea.org/

Carlos F. Barberá
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6 comentarios en «Las comunidades cristianas de base siguen vivas»

  1. Las CEBs, son como el embrión de una Iglesia nueva. Sus miembros practican, según sus carismas, la opción por los empobrecidos y los excluidos, según los signos de los tiempos. Pretenden que la Iglesia de los pobres (según el Concilio Vaticano II), se renueve bajo los principios de igualdad, justicia, Libertad y honradez. Pues hay que superar el patriarcado, la alianza con los poderosos y la indiferencia contra los movimientos sociales liberadores.

  2. Una buena síntesis de Carlos sibre las CCDe Base y Populares. Y como dice Luis Angel, las sigue habiendo en Galicia, León-Castilla, Logroño, País Vasco, Aragon, Cataluña, Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia, Murcia y Andalucía. Y estas CCP y CCB siguen vivas, aunque con distintos niveles. Yo preparo la publicación de su vida, de su historia e ideales, desde su nacimiento hasta el 2000.

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