“Lo más sanador es el autoconocimiento: la mente que se piensa a sí misma”

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Mercedes Nasarre es psiquiatra, terapeuta Gelstat y, desde hace años, imparte talleres de silencio, autoayuda e interioridad. En sus charlas y escritos combina su experiencia profesional y su propia búsqueda espiritual (http://psiquiatramercedesnasarre.blogspot.com.es).

“Sin contacto con lo más íntimo de uno mismo, no hay pregunta posible sobre Dios”, es una frase de su última novela, Un monje se confiesa, que ha sido recientemente publicada y que completa la trilogía que comenzó con Un psiquiatra se pone a rezar y Yo también estaré contigo cuando llores.

¿Qué es la salud mental?

Quiero apuntar tres ideas. Primero, que la salud mental no es solamente ausencia de trastornos mentales. Segundo, que la salud mental está determinada por varios factores (biológicos, psicológicos, sociales, económicos, ambientales…). Y tercero, que la salud mental es un modo de vivir. Es un camino más que una meta, es una actitud ante la vida.

Entrevista a Mercedes Nasarre, psiquiatra, por Lala Franco

¿Cómo andamos de salud mental?

Una persona sana mentalmente es consciente de sí misma, tiene capacidad para relacionarse de una manera flexible y permeable y su percepción de sí y del entorno es realista y productiva. Es capaz de afrontar el dolor de vivir. En definitiva, tiene la paz suficiente para poder razonar e incidir en la realidad si es preciso. Así que juzga tú misma cómo estamos de salud mental.

¿Cuál es hoy la causa principal de la infelicidad, de la depresión y de las neurosis modernas?

Son tres cosas diferentes. Partiendo de la base de que hay un tiempo para la felicidad, un tiempo para el dolor, etc. (Eclesiastés 3-1), hay personas “infelices” que siempre encontrarán razones para serlo. O bien se victimizarán o culparán a los otros, pero no asumirán las propias decisiones.

Otros “infelices” son esclavos de sus emociones o tienen una baja tolerancia a la frustración. Otros nunca verán el lado positivo de las cosas… Hay muchas maneras de ser infelices, depende del carácter. La depresión es un trastorno del ánimo que significa hundimiento. En la mayoría de los casos necesita ayuda médica. Las “neurosis modernas” se refieren a las patologías dependientes de nuestra cultura actual; trastornos de ansiedad, déficit de atención, adicciones de todo tipo, trastornos de alimentación, farmacodependencias, psicosis inducidas por drogas, etc. Predominan las patologías que tienen que ver con la hiperexcitación, con la baja tolerancia a la frustración y con el vacío interior.

[quote_right]“La infelicidad no se puede tratar con psicofármacos”[/quote_right]

Le he escuchado decir que vivimos bajo la falacia de que hay una solución fácil y rápida para los problemas mentales que pasa por tomarse una pastilla.

La infelicidad no se puede tratar con psicofármacos. Así, privamos al individuo de participar activamente en el conocimiento de su interioridad.

Pero tomarse una pastilla ayuda muchas veces.

Claro que ayuda, sobre todo cuando las emociones y la parte más regresiva de la persona toman el mando de la mente. El tratamiento médico es necesario cuando hay trastornos que desequilibran la conducta.

Además de la pastilla, ¿qué es lo más sanador?

Medicalizar la vida no fomenta los recursos propios. Lo más sanador es el autoconocimiento: la mente que se piensa a sí misma. Para eso es necesario el silencio. Y también la humildad.

Le cito: «Hay algo muy interesante desde el punto de vista terapéutico y es que, si cambiamos la forma de narrarnos nuestra vida, cambiamos nuestra experiencia».

Mira, cualquier asunto de la vida tiene cara y cruz. Si lo miras solo por el lado oscuro te será insoportable. Intenta contarte la misma historia con más misericordia y le darás luz.

También ha escrito que necesitamos interioridad, escucharnos en profundidad… ¿Por qué cree, como psiquiatra, que una vida interior mas profunda nos liberaría de parte de nuestras neurosis?

[quote_left]“El autoconocimiento exige silencio. Y también humildad”[/quote_left]

Una vez una paciente me dijo que la verdad es lo único que nos descansa. Es cierto. Pero para encontrar nuestra verdad es necesario silenciarse. Estar fuera de nuestro centro nos quita la capacidad para sostener el vivir.

¿Cómo se acoge en el mundo de la psiquiatría la defensa de la espiritualidad?

Desde el desarrollo de las ciencias se produjo un gran rechazo de todo lo mágico-religioso. Entonces fue beneficioso y, como siempre, la balanza cambió y se fue a rechazar todo lo que no fuera medible u objetivo. Actualmente, incluso en el nuevo psicoanálisis, se acepta la naturaleza de la experiencia religiosa como algo genuino. Cada época tiene un modelo cultural propio. De todas formas, lo importante no es en qué se cree sino cómo se vive.

[quote_right]“Una experiencia espiritual sana nos une con todo lo que existe”[/quote_right]

¿Se puede decir que la fe sana? ¿O lo contrario, que puede ser el origen de transitorios psíquicos?

Podríamos decir que la fe posibilita la confianza profunda en la vida y nos da la voluntad de seguir a pesar del dolor y de los conflictos. No soluciona la vida. Así que, si se convierte en un defenderse del vivir, es una pura defensa psicológica. Hay muchos peligros y engaños, también en la vida espiritual, porque “lo malo no viene de fuera, sino que sale del corazón humano”. La sombra siempre está presente en nuestra vida.

¿Qué es para usted una experiencia espiritual sana?

Aquello que nos une con todo lo que existe, que da sentido y propósito a nuestro vivir, que cultiva nuestra sensibilidad y nuestra ética y que nos compromete en un camino de amor y de servicio.

¿Cómo explica una psiquiatra lo que es experimentar el amor de Dios?

Está claro que la relación con el Misterio pasa por las experiencias sensoriales y por las propias experiencias de nuestras relaciones humanas. Es decir, cualquier vivencia se experimenta dentro del material psíquico que hay en cada persona. Le cito un párrafo de mi última novela, Un monje se confiesa: “Si la dulzura de algo desconocido es irrepresentable e inexplicable, ¿cómo podríamos mostrar lo inmostrable? ¿Acaso no es su amor, cuando lo siento, sino mi propio amor?”.

¿Qué encuentra usted en el cristianismo que nos ayuda a ser más humanos?

El cristianismo no es otra cosa que el humanismo radical. Y radical, etimológicamente, viene de raíz. Va a la raíz de lo que significa ser humano: la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Desde su experiencia profesional, ¿nos puede dar algunas recomendaciones para cuidar nuestra salud mental, emocional y espiritual en un sentido amplio?

Cuida tu cuerpo porque es tu templo. Silénciate todos los días un rato para que no se te escape tu propia verdad. Y confía no solo en ti mismo, sino en el poder del amor.

Autoría

  • Lala Franco

    Alandar me permite hacer una de las cosas que mas me gustan como periodista: entrevistar a esas personas que son la sal de la tierra porque van cambiando el mundo con su trabajo, su reflexión y su denuncia.  Además, es un espacio para la libertad y la creatividad dentro de la Iglesia, muy necesitada de ambas. Y me da pistas para vivir de un modo más solidario y menos consumista y para seguir alimentando el núcleo espiritual que nos vincula, desde lo profundo, con el mundo, con los otros y con Dios.  Por lo demás, ahora soy una periodista jubilada de TVE que se mete en muchos líos. En la Revuelta de mujeres en la Iglesia, por ejemplo. Y que está agradecida a dos espacios eclesiales: la JEC (Juventud Estudiante Católica, que me albergó de joven, y Profesionales Cristianos (PX), mi actual comunidad de referencia. Soy murciana y, además de mi tierra de origen, amo Madrid, donde vivo;  pero también la Montaña Oriental Leonesa y Asturias, donde paso buena parte de mi tiempo. La vida, pues, no cesa de abrirme a  paisajes y horizontes nuevos, en todos los sentidos. Y yo trato dejarme sorprender por la riqueza y la novedad que nos rodea y los mensajes de cambio que sugiere. 

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