4’95 euros por persona al día

En el número de octubre leímos un buen artículo de Sol Demaría titulado De comidas y venenos. Comparto prácticamente todo lo que en él se dice y me gustaría añadir un dato. Allí se dice que “Otra de las causas de la mala alimentación es la dificultad para acceder a una dieta sana por su precio: los productos alimentarios ultraprocesados suelen ser más baratos que los alimentos frescos y saludables, lo cual reduce para muchas personas la posibilidad real de compra de este tipo de comida”.

Me remito a la reseña de Susana Nieves Moreno, publicada en el número de septiembre, sobre la “semana de conversión ecológica”, un curso-taller celebrado en Valladolid en el mes de julio. Allí, durante siete días completos, un grupo de quince personas estuvimos viviendo en la práctica la experiencia de la “conversión ecológica”, entre otros medios, con una forma de alimentación sana, ecológica, de Comercio Justo, local y de temporada. Casi todos los alimentos fueron comprados en Come Sano Come Justo, una cooperativa de consumo promovida por los jesuitas, a precio de tienda. La opinión de los participantes fue unánime respecto a lo bien que estábamos comiendo: alimentos sanos, nutritivos, que se han cultivado sin daño para la tierra ni abuso de otras personas, con el valor social que supone contribuir a una pequeña cooperativa en lugar de a grandes cadenas de distribución. Y todo riquísimo, además de suficiente en cantidad.

La cesta de la compra ecológica no es más cara.

Cesta de verduras de Come Sano Come Justo

La suma total en gastos de alimentación fue de 550’00 euros, a los que habría que descontar la comida que sobró el último día (que podríamos estimar en 30 euros). La división es sencilla: (550-30)/15×7=4’95. Este fue el coste de la compra de alimentos: 4’95 euros por persona y día. Esto es lo que nos costó alimentarnos de forma saludable, además de respetuosa con la sociedad y con el medio ambiente.

La cifra todavía podría reducirse, pues entre los gastos de alimentación se incluían algunos “extras” como vino y chocolate (revisando los tickets suman 42’25 euros). Si descontamos esta cantidad, la división resulta 4’55 euros por persona al día.

No parece mucho dinero, ¿verdad? Es cierto que hay familias en España que no pueden permitirse esta cantidad en compra de alimentos (y además hay que añadir el coste de cocinarlos) y hacemos bien en ayudar a esas familias a salir de su situación de penuria y en pedir activamente políticas justas para ello. Pero esta cifra puede ayudarnos a desmitificar el concepto de que “comer sano es caro”.

¿Cómo se explica esto? Sobre todo por dos motivos. Uno es el saber prescindir de los “extras” que no alimentan o muy poco (aunque, como se ve, nosotros no prescindimos de vino y chocolate). Y, en segundo lugar, por el tipo de dieta, basada fundamentalmente en cereales, legumbres y verduras frescas, sin carne ni pescado ?sí huevos y leche. Para personas adultas, es perfectamente saludable una dieta así (en todo caso, completada con pescado una vez a la semana, que en nuestro caso omitimos). Además de resultar más barato para nosotros, es mejor para otros, pues sabemos que la cría industrial de mamíferos, aves y peces para el consumo está teniendo consecuencias desastrosas para la salud de las personas y del planeta.

Otra alimentación es posible. Una alimentación saludable, sostenible, solidaria… y por menos precio del que se piensa. Quien lo prueba lo comprueba.

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