
Tejiendo memorias, construyendo futuro
AAVV
HOAC, 2025
El 8 de noviembre se presentó en Madrid, en la casa de los movimientos de Acción Católica, una interesante novedad editorial publicada por la Juventud Estudiante Católica (JEC), con la colaboración de Ediciones HOAC.
Un nutrido grupo de militantes y amigos de la JEC nos citamos para recibir y acompañar los primeros pasos de la criatura, que ha querido llamarse Tejiendo memorias, construyendo futuro, siguiendo el lema del 75 aniversario de la JEC, que celebramos en noviembre de 2022.
En aquella ocasión nos juntamos más de 150 militantes, de varias generaciones, muchos sin conocernos, pero desde el principio surgió una sintonía, una conciencia de compartir un universo propio. Queríamos reconocernos en aquello que nos unió, revivir anécdotas y experiencias, pero también buscamos momentos de reflexión, una suerte de radiografía militante, poner en común cómo ha influido la JEC en nuestra manera de estar en el mundo y en la Iglesia. Y a la vez queríamos recoger recuerdos y experiencias, retazos de una historia que pedía mostrarse para convocar el espíritu y las fuerzas que la inspiraron.
De ahí surgió la idea del museo, una colección de materiales, publicaciones y documentos gráficos que sirviera como reclamo para que la memoria compartida pudiera estimular el presente y quizá empujar caminos futuros. En estos años se han impulsado nuevos grupos, tanto de iniciación en la JEC como de Profesionales Cristianos, así como proyectos de recuperación de la memoria.
Merecía la pena recoger en una publicación esta riqueza compartida (…) y dejar constancia de que la JEC sigue viva, como su misión de presencia en la escuela, la sociedad y la Iglesia
En resumen, el proyecto del libro nació del buen sabor que nos dejó el encuentro, al revivir unos lazos que aún nos alimentan. Por todo esto, merecía la pena recoger en una publicación esta riqueza compartida, ocasión para continuar la historia de la JEC, siguiendo la estela del libro de los 50 años, coordinado por Feliciano Montero, y dejar constancia de que la JEC sigue viva, como su misión de presencia en la escuela, la sociedad y la Iglesia.
Así que la primera parte es un libro de historia: comienza con una síntesis de lo ya tratado en el libro de Montero, en la que Mª Isabel Bartolomé consigue resumir la evolución interna de la JEC entre 1947-1997, así como su aportación a la lucha antifranquista, a los cambios sociales y políticos de la transición y primeras décadas de la democracia.
Este resumen sirve como pista de despegue para las reseñas históricas de las últimas décadas que han elaborado con esmero, documentación y experiencia propia Carlos del Cañizo (años 90), Teresa García (primeros 2000) y José Moreno (2010-2023).
Sigue a continuación un repaso de la dimensión internacional de la JEC, que agradecemos a Javier Martos, y dos contribuciones novedosas, que historian experiencias diocesanas, recopiladas por Fernando Heredia-Sánchez, para el caso de Málaga, y Javier Velasco sobre la JEC de Palencia. Completan esta primera parte una aportación sobre la evolución de la presencia pública del movimiento, y una aproximación bibliográfica a los estudios sobre la JEC.
La segunda parte está dedicada al encuentro del 75 aniversario: “Mucho más que recordar el pasado”, es su título, porque queremos trasladar una vivencia, la sensación de haber recibido pequeños tesoros, una herencia que merecía transmitirse. Hay un estudio sociológico de la militancia jecista, a partir de la encuesta a casi 120 personas de distintas épocas, que Mª José Pedrajaha reelaborado para el libro. Se incluye también la síntesis del trabajo de grupos, en la que Carlos Cabrerarecoge las reflexiones compartidas sobre los elementos que conforman el “documento de identidad” de este movimiento, como dijo Carlos en la presentación: “La JEC ha sido una escuela de militancia integral, transformadora y crítica, ha contribuido a una pedagogía de la acción, con una fe encarnada, una espiritualidad de talante profundamente evangélico, ahora que está tan de moda con los últimos documentos papales, donde el amor es a la vez amor a Dios y amor al ser humano, a los otros, a los más pobres”.
“La JEC ha sido una escuela de militancia integral, transformadora y crítica”
El libro se cierra con una serie de testimonios de militantes, mujeres y hombres de varias generaciones y territorios, que ofrecen su experiencia vital y creyente con gran riqueza de matices, dentro de un legado común de valores compartidos. Creo que estos testimonios llegan “más adentro”, como dice Maitane Campos, porque dan lugar a un desvelamiento íntimo, en el que asoma muchas veces la fibra creyente.
En el acto de presentación, muy bien conducido por Teresa Gutiérrez, intervinieron varios de los autores y autoras de los capítulos mencionados, que nos dejaron momentos y reflexiones entrañables, palabras llenas de vida, vidas que hacen historia.
“Tuve la oportunidad de aprender de joven que yo podía ser protagonista de la historia, que tenía cosas que hacer, y que podía hacerlas con otros, acción y compromiso compartido porque la historia tenemos que empujarla entre todos”(Jesús Salmerón)
“La JEC me ayudó a entender que la fe no se vive solo desde la Iglesia, sino desde la universidad, en el trabajo, en las relaciones, en todos los ámbitos de mi vida; aprendí a creer que los jóvenes podemos transformar nuestras realidades, nuestros entornos… me enseñó que la fe no es algo que se guarda, sino que se vive, que se compromete con la realidad, con la esperanza y con la alegría…” (Carmen Ledesma)
“Estoy aquí por pura curiosidad, siempre he sido curioso y por eso también acabé en la JEC… por preguntar a un compañero descubrí que ser creyente era algo más que ir a misa… La lectura creyente me ha hecho ver que estás hablando con la vida, con cosas reales, y te lleva a actuar en colectivo…”(Enrique de Amo)
“Cuando uno mira hacia atrás y trata de comprender qué hilos han tejido la historia dentro de un movimiento, descubre que no se trata sólo de ideas y estructuras, sino de rostros, de voces, de encuentros”. Así lo dijo Javi Martos, y así lo sentimos quienes participamos del 75 aniversario, del que nació este libro con la vocación de propiciar más encuentros, de convocar más voces, de animar quizá otras aventuras militantes. La presentación fue un paso más en este camino, sembrado de mensajes esperanzadores, como puede verse en la grabación disponible.
“Es un libro de historia, porque cuenta la historia de miles de jóvenes que a lo largo de 75 años han sido militantes cristianos en el medio estudiantil… y colateralmente se cuenta la historia de la sociedad y de la Iglesia”
Muchas gracias a cuantos lo han hecho posible, en primer lugar, al Equipo Permanente de la JEC, Carmen Ledesma, Julia Monrobel, Manuel Fernández y Rubén Serrano y, por su apoyo, imprescindible para la publicación de este libro, por acogernos y organizarlo todo tan bien. Gracias a los más de veinte autores/as de esta obra colectiva, a Ediciones HOAC, en la persona de Abraham Canales, por su valiosa colaboración, a cuantos han acompañado el acto o han querido seguirlo a través de la Red, a quienes han comprado o reservado el libro, que esperamos amplíe el eco de las memorias transmitidas para seguir construyendo futuro.
Para terminar, hago mías las palabras de mis compañeros en la coordinación de la obra: para Fernando Heredia-Sánchez “es un libro de historia, porque cuenta la historia de miles de jóvenes que a lo largo de 75 años han sido militantes cristianos en el medio estudiantil… y colateralmente con eso se cuenta la historia de la sociedad y de la Iglesia… Es un libro de testimonios, que tienen para nosotros un valor fundamental… Es un libro de Iglesia en camino, porque a lo largo de todo el libro hay un hilo conductor, una lectura creyente… Es un libro de sociología, porque se hacen estudios sociológicos de profundidad…y, en definitiva, pensamos que es un libro total”.
Y para Mª Isabel Bartolomé, “la lectura de vuestras palabras, vuestros testimonios de vida, vuestros recuerdos no solo nos han hecho rememorar, sino también redescubrir compromisos y confirmar una vez más que la JEC ha sido de lo más relevante que nos ha pasado en la vida”.
