Castillo: escribir y publicar para hacer mucho bien a la gente

Castillo en una entrevista realizada para la Voz de Cádiz en la presentación de El Evangelio Marginado

Dejó este mundo a los 94 años. José Mª Castillo, profesor de Teología Dogmática. Jesuita hasta 2007 en que abandonó la Compañía, en esa larga vida fue profesor de la Universidad Pontificia Comillas, de la Gregoriana, de la de Granada, de la UCA de El Salvador… hasta que Juan Pablo II le retiró la venia docendi y fue expulsado de la Facultad de Teología de Granada, junto a su amigo Juan Antonio Estrada. Su larga vida posibilitó también una extensa obra escrita que supera los 40 títulos.

Una producción tan vasta ha tenido un eje fundamental: la defensa de la radicalidad del Evangelio, plasmada en el libro titulado La alternativa cristiana (1975), que cosechó ocho ediciones. Aunque el título fue criticado, como si el cristianismo fuera una alternativa a la vida civil, lo que defiende es que el Evangelio aporta un mensaje propio y radical. Un mensaje de libertad y de cercanía a los pobres. Así en Símbolos de libertad, Teología de los sacramentos (2001) o en Escuchar lo que dicen los pobres a la Iglesia (1999).

Esa preocupación por los pobres le llevó a redactar, entre 2012 y 2013, tres tomos de Teología popular, que tuvieron gran difusión hasta que fueron prohibidos. Una reflexión importante fue Víctimas del pecado (2004) en la que hacía un recuento de tales víctimas, comenzando por Dios mismo.

Su deriva teológica fue poniendo el acento cada vez más en el valor civil del mensaje evangélico y las desviaciones que puede comportar la religión institucionalizada. Así en su último libro, Declive de la religión y futuro del Evangelio (2023).

Cuando múltiples cuestiones accesorias impiden llegar al meollo de los asuntos, se suele decir que los árboles (o las hojas) no dejan ver el bosque. Pues bien, Castillo debió pensar que la hojarasca religiosa no dejaba ver la ruta a los cristianos, cuando redactó de forma concisa y clara los 55 temas que trata, inspirándose en el Evangelio. Estos temas se agrupan en la salud, la economía y las relaciones humanas, así como en los impedimentos o falta de interés manifiesta por parte de los distintos estamentos cristianos.

Las llamadas de atención de Castillo son dardos certeros que alcanzan el mundo actual de los creyentes y la sociedad civil, que no tienen vuelta de hoja y no necesitan explicación. He aquí algunos:

Quiero, pido y exijo que se desligue con nitidez el aspecto religioso del aspecto civil de la organización de los cristianos en España.

-Pido a los cristianos que exijan enérgicamente la concordancia entre la Sagrada Escritura y la práctica religiosa oficial.

-Es hora de que se vaya colocando en su sitio la religiosidad popular.

-La Iglesia tiene que ponerse al día y demostrar con hechos que se preocupa de lo que más necesitan los ciudadanos: la sanidad pública

-¿Es creíble el Evangelio cuando los adinerados, que van a misa los domingos, no oyen comparar su situación con la de los pobres?

-La Iglesia ofrece muchos casos de ejemplaridad con los pobres, pero también muchos otros de escándalo porque el Evangelio y la riqueza son incompatibles. 

– Si la iglesia no nos inculca el seguimiento de Jesús, seremos unos cristianos engañados.

-No nos debería extrañar que instituciones eclesiásticas de peso anden implicadas en asuntos económicos y negocios que se deben ocultar. 

-A Dios se le encuentra remediando el hambre, la sed, acogiendo al forastero, dando ropa al que no tiene qué ponerse…

-Igual de importante es saber dónde no está Dios; y no está en el hambre, la falta de comida, de agua, de la nacionalidad apetecida (con los documentos necesarios), en la falta de hospital y médico, en la falta de conocimientos, en la falta de libertad y en la sobra de cárceles

-Deseo que la Iglesia abra huecos para las mujeres o que las mujeres cristianas promuevan la desobediencia.

-¿Es sospechoso vivir el Evangelio?¿Lo adornamos con un silencio cobarde?

-Al cristiano auténtico no se le reconoce por su religiosidad, sino por su humanidad.

-A Dios Padre, el que nos reveló Jesucristo, lo encontramos en todo el que sufre, sea quien sea.     

-¿Qué decir de los silencios cómplices ante la violencia?

-Comienza un giro nuevo en la Iglesia, porque con un papa así podemos tener confianza para el futuro.

Casi al final, la historia de Castillo tiene un quiebro insospechado y gozoso. En 2018 suena el teléfono de la casa en que se alojaba en Granada. Contestó uno de los hijos de la propietaria y escuchó una voz que decía: “Soy el papa y quiero hablar con el padre José María Castillo”. Era Francisco y le pidió que rezara por él “porque lo necesito”.

Hubo una invitación al Vaticano y una entrevista en persona en la capilla de Santa Marta del Vaticano. Lo que le dijo el papa Francisco, desde luego, neutralizaba el ostracismo al que lo había condenado su predecesor: “Le agradezco lo que usted está escribiendo y publicando. Le ruego que no deje de escribir y publicar porque le hace mucho bien a la gente”.

Descanse en paz José María Castillo.

Autoría

  • Carlos F. Barberá

    Nací el año antes de la guerra y en esta larga vida he tenido mucha suerte y hecho muchas cosas. He sido párroco, laborterapeuta, traductor, director de revistas, autor de libros, presidente de una ONG, dibujante de cómics, pintor a ratos... Todo a pequeña escala: parroquias pequeñas, revistas pequeñas, libros pequeños, cómics pequeños, cuadros pequeños, una ONG pequeña... He oído que de los pequeños es el reino de los cielos. Como resumen y copiando a Eugenio d'Ors: Mucho me será perdonado porque me he divertido mucho.

  • Lola Cabezudo

    Procedo del mundo de la química, tanto de la analítica como de la aplicada al conocimiento de los alimentos y su fabricación. Me interesa ayudar a las mujeres jóvenes a sortear las chinitas de su camino, y mejorar el mundo con herramientas de la izquierda. Cristiana creyente recalcitrante.

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