La operación Evangelio

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«Ninguna palabra es verdadera si antes no ha sido gestada desde la hondura y el silencio»

Quizás por mi formación como filóloga y porque mi vida se arraiga en una espiritualidad sostenida en que el misterio de lo humano y del cosmos se hace silencio y de ese silencio brota una Palabra creativa y creadora, siempre a favor de las víctimas, quizás por eso, soy una mujer amante delas palabras. Por serlo estoy también convencida que el lenguaje nunca es neutro y que toda revolución o cambio de paradigmas implica una mutación de lenguaje o una depuración del mismo y que ninguna palabra es verdadera si antes no ha sido gestada desde la hondura y el silencio.

También por eso el poder secuestra los lenguajes y las palabras. Las violenta y domestica transformando sus significados y extendiéndolos a través de la manipulación mediática. De este modo, borra de la memoria de las personas y los pueblos su sentido originario, reapropiándose de ellas y dejándonos cada vez más huérfanos y huérfanas de palabras, intentando así minar nuestra capacidad de nombrar la realidad…, porque lo que no se nombra no existe. En consecuencia, la perversión del lenguaje es una de las herramientas de todos los sistemas de poder para legitimarse a sí mismos, para intentar justificar la violencia, la injusticia, el expolio que producen y ¡hasta los genocidios!

Un caso paradigmático es la “Operación Evangelio “, una expresión que nada tiene que ver con su sentido originario: “Buena noticia” para los empobrecidos y empobrecidas, para los humillados y humilladas de la historia. Una Buena Noticia identificada con la alegría, la esperanza y el compromiso utópico de hacer histórico y viable un mundo donde la paz y la justicia se besen (Salmo 85,10) y no haya nunca más sufrimiento ni llanto (Ap 21,4). Sin embargo, la “Operación Evangelio” es el nombre que el ejército israelí y el MOSAD (agencia de inteligencia y espionaje) ha dado a una estrategia militar, utilizando un sistema de inteligencia artificial, de ataque en Gaza donde, a través de un sofisticado sistema de drones, identifican y atacan, aún con mayor virulencia de la que ya es habitual, posibles refugios de los líderes de Hamás para acabar con ellos de manera ejemplificante.

La “Operación Evangelio” es una herramienta muy potente al servicio del odio y la legitimación del genocidio de Gaza que ya lleva en su haber las muertes de más de 17000 gazatíes. Entre ellos cerca de 6000 niños y niñas, de modo que Gaza es hoy un inmenso cementerio de pequeños, según datos de la nada sospechosa UNICEF.

Mientras tanto, el Gobierno más poderoso del mundo continúa utilizando palabras como lealtad inquebrantable[1] para referirse a la incondicionalidad de su apoyo a la guerra de Gaza y a la defensa de los intereses políticos y económicos del gran lobby sionista dentro y fuera de Israel.

Mientras tanto, Netanyahu continúa animando a la guerra santa inspirado en la Torá y en el privilegio de sentirse “pueblo elegido”.

Mientras tanto, en Cisjordania aumentan los ataques de soldados y colonos contra las familias palestinas.

Mientras tanto, millones de personas en miles de plazas y calles del mundo gritan ¡no es una guerra es un genocidio!

Mientras tanto, los Gobiernos de los países de la Unión Europea intercambian palabras y discursos, sin llegar a una palabra eficaz que ponga límite y fin a esta guerra y se juzgue a Netanyahu por crímenes contra la humanidad.

Mientras tanto, esta Navidad seguirán naciendo niños palestinos como Jesús de Nazaret, hace más de 2000 años, sin un techo para cobijarse, sin más abrigo que la solidaridad de los últimos y las últimas.

Nuevamente la Palabra, el Misterio se hace carne y nos mueve y remueve al ¡no en nuestro nombre! 


[1] https://www.bbc.com/mundo/articles/c2x85zgpmzlo

Autoría

  • Pepa Torres

    Teóloga y religiosa Apostólica del Sagrado Corazón de Jesús, vive en una comunidad intercongregacional en el madrileño barrio de Lavapiés. Allí apoya los movimientos sociales y la defensa de los derechos humanos, especialmente desde la Red Interlavapiés. Escribe en alandar la sección "Hay vida más allá de la crisis".

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