Ana Gamarra Rondinel

Peruana de nacimiento, pero ciudadana del mundo en la actualidad. Hace más de una década, en Perú, de la mano de Gustavo Gutiérrez - padre de la Teología de la Liberación - descubrí que debía (y podía) poner la economía al servicio de la vida. Llegué a Europa con este objetivo, pero me topé con el 15M y los grandes recortes al Estado de Bienestar. Esos años me marcaron tanto que decidí enrumbarme por el mundo de la fiscalidad. Terminé viviendo en Bélgica en búsqueda de más herramientas para poder hacer propuestas serias y reales desde el mundo de la tributación. Hace poco terminé el doctorado en economía pública y ahora me dedico a estudiar el impacto de las políticas fiscales en la eficiencia económica, el bienestar económico y la recaudación tributaria. Los nuevos aires me llevan a desempeñar estos análisis en Melbourne Institute: Applied Economics & Social Research (University of Melbourne). Creo firmemente que  los impuestos son una herramienta de transformación social, instrumentos de cambio sobre todo en los países pobres. Mi apuesta personal es ¿cómo hacer que la fiscalidad tenga rostro humano? Actualmente, soy militante en el Movimiento de Profesionales Cristianos (PX), colaboradora en la revista Páginas-CEP (Perú) y Análisis Tributario-AELE (Perú) y desde hace dos años pertenezco a este Consejo de Redacción. Contacto: www.anagamarra.com

Hacia una tributación compasiva

En las últimas décadas, la mayoría de los países de la Unión Europea (en adelante UE) se vieron afectados por cambios económicos y sociales que a su vez influyeron sobre la equidad y la eficiencia de los sistemas tributarios. Así, en estos años, las medidas adoptadas en materia fiscal en los países de la región -y en consecuencia en España- tienden hacia un sistema fiscal cada vez más regresivo. Esto ha agravado los dos grandes problemas del modelo tributario español: “la anemia recaudadora y la falta de progresividad”[1]. Es decir, en España quienes más ganan y más tienen no pagan más impuestos, lo que afecta a la progresividad y por tanto a la equidad del sistema tributario. Entonces, cabe que nos preguntemos: ¿esta tendencia es la más óptima en estos tiempos de crisis económica y desigualdad social? A esta interrogante trataré de responder desde las dos funciones del sistema fiscal: la recaudación (eficiencia) y la redistribución (equidad). Asimismo, propondré algunas alternativas y terminaré con una conclusión.