Un musical «original», un instrumento al servicio del Evangelio

Esta es la experiencia de contar con jóvenes para evangelizar desde la música y el teatro de la Delegación de Juventud de la Diócesis de Cuenca. 140 personas de diferentes parroquias componen, actúan y celebran una fiesta en cada representación del musical Original.

Escena final de la representación.

“¿Quién quiere ser original?” Carlo Acutis inicia así su catequesis a los niños de la parroquia Santa María Segreta de Milán en el musical Original, el paso de Carlo. Este reto de un adolescente a unos niños nos pone en la pista: Dios, que creó a cada persona sin moldes previos nos quiere así, sin miedo a ser originales.

Y así nació un musical “made in Cuenca” en el que todo es original: el libreto, las composiciones musicales, los arreglos de orquesta, las coreografías, la escenografía, los decorados…

Carlo Acutis, ese santo a la espera de fecha oficial para su canonización, es un testimonio de lo mismo que quiere ser este musical: de una Iglesia-comunidad en la que cada quien aporta su don al servicio de los demás con generosidad, alegría y cercanía.

Fue creciendo como todo debe crecer en la Iglesia de Jesús: entre todos. Porque -como las grandes catedrales que en su día estuvieron vivas, creciendo durante siglos- se ha levantado entre muchas manos. El casting sirvió para conocernos, para soñar juntos qué queríamos aportar (“yo bailo, yo sé cantar, yo toco algún instrumento, yo sé planchar…”). Nos mezclamos, como Iglesia, gentes de todas las edades y de todos los gustos, de diferentes procedencias y una misma intención: conocer y dar a conocer a Carlo Acutis, el joven beato italiano que falleció en 2006 de una leucemia fulminante.

¿Hay una cabeza detrás? Sí, la Delegación de Juventud de la diócesis de Cuenca promueve este musical, llamado a representarse por toda España, como poco… Cuenca, Tarancón, Toledo y Mota del Cuervo ya han vibrado conociendo a Carlo y viendo a más de cien actores y actrices, cantantes, al cuerpo de baile (“pero, ¿hay tanto joven en Cuenca con arte?”… pues sí…). Torrevieja y Plasencia lo recibirán en agosto y septiembre, respectivamente.

¿Por qué Carlo? Porque, como sugiere desde el título este musical, tuvo que “acompasar» su paso al que Dios le pedía. Joven inquieto, aficionado a los ordenadores, amigo de verdaderos creyentes de otras religiones, pero compartidor sin complejos de sus creencias personales, con frescura y cariño, Carlo es un testimonio de que “ser santo no está tan lejos”, como canta este musical. Basta con mirarnos con los ojos con los que Jesús nos mira, especialmente en la Eucaristía. En esos ojos nos vemos como realmente somos: nos vemos valiosos, amados, perdonados, comprendidos, acompañados… y ese modo de vernos a nosotros mismos a través de los ojos de Jesús es lo que nos lleva a fiarnos de Él y seguir su propuesta, aunque no sepamos muy bien dónde nos lleva y aunque, como en la vida de Carlo, nos lleve a la muerte, una muerte con sentido de sacrificio y como testimonio de confianza.

Quince años de vida dan para mucho. Carlo es conocido por su devoción a la Eucaristía. Desde muy niño se aficionó a asistir a misa con su abuela y acompañado de su cuidador, un muchacho hindú al que nunca quiso convertir, pero con el que compartía su experiencia de fe con naturalidad. A él también le comentó que la Eucaristía era su “autopista hasta el cielo”. Y esta amistad tranquila con Jesús fue, sin duda, la que dio sus frutos cuando, en apenas tres días, recibió el diagnóstico de una leucemia fulminante que supuso un volantazo en su vida y probó que aquella amistad sí era realmente una autopista…

El otro amor de Carlo fue la Virgen María. También en el musical se habla del Rosario con naturalidad, de la Virgen como una madre que tiene que lavar ropa y curar las heridas de las piernas de un Jesús travieso… Una María real, cercana, compañera de todas las madres, especialmente de las más solas, las que atraviesan dificultades en su matrimonio. Otro tema fundamental en la vida de Carlo, y por lo tanto en el musical, es el plan de Dios sobre nuestras pequeñas vidas. “Nadie tiene tanta imaginación como para ser la Divina Providencia”, pero todos llevamos dentro una inquietud, una sensibilidad hacia la llamada de Dios: el matrimonio o la vida consagrada son llamadas sutiles de Dios que esperan dentro de nuestro corazón… ¿Quién decide quiénes somos? La respuesta a la llamada de Dios nos hace ser quienes somos, nos lleva a vivir felices, habiendo encontrado nuestro lugar en el mundo. Por eso, en ser quienes estamos llamados a ser, reside -según Carlo- nuestra felicidad.

Somos muchas y muchos en esta troupe del musical. Todos los que se presentaron al casting, porque así comenzaba el musical, desde sus inicios, a ser Iglesia, acogiendo a todos. No sólo ha sido cierto que había lugar para todos, (los ¡ciento cuarenta! que componemos el elenco, vestuario, escenografía, dirección, orquesta, maquillaje, coreografía!) sino que ese ha sido uno de los regalos más bonitos de esta experiencia.

Comenzamos esta andadura con la confianza puesta en José Antonio Fernández, rector del Seminario de Cuenca y director con experiencia de otros varios musicales (No tengáis miedo, sobre san Juan Pablo II, La fuerza del renuevo, centrada en nuestro patrón san Julián de Cuenca…). Gracias a su labor se mantenía la cohesión y el ritmo de trabajo: escribir el libreto y las canciones, un total de doce temas de música variada y de diferentes estilos arreglados para ser interpretados en directo por una orquesta de veinticinco músicos y doce cantantes de coro. El diseño de la escenografía, decorados, vestuario, las coreografías, la dirección de escena, el equipo de regidores, y por supuesto, los actores y actrices salidos todos de los grupos de jóvenes de las parroquias de Cuenca.

En todos los grupos del elenco, los más jóvenes (desde 8 años) conviven y trabajan de igual a igual con los mayores, sumando energía y frescura a una puesta en escena en la que todos disfrutamos y hacemos disfrutar al público.

De hecho, las palabras del público asistente se repiten: es ilusionante ver a tanta gente joven, con tanta energía, alrededor de Carlo Acutis y de Jesús Eucaristía”, “dan ganas de ser santo”, “de aquí a la adoración al Santísimo” … Así que podemos decir, con gratitud, que el objetivo de hacer Iglesia misionera se va cumpliendo. ¡Y esto acaba de empezar!.

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