Quieren ser nuestros bancos… ¿les dejamos?

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Pag._12_Fatcat_Banker-Web.jpgHace unos meses, con un buen cabreo encima, escribí mi aportación mensual al blog de ACIT Joven, movimiento de jóvenes del que soy militante y animadora. No sin varias correcciones (para intentar rebajar el tono) pude publicarlo. Ahora quiero compartir con vosotras y vosotros, en voz alta, de nuevo ese cabreo, no tan en caliente, pero igual de vigente y, sobre todo, de preocupante.

Y decía y digo así…

Quieren ser nuestros bancos… ¿les dejamos?

Desde que me he independizado, hace ya un año, he adquirido de mi pareja la buena costumbre de despertarme escuchando la radio. Eso hace que empiece el día “informada” y que, mientras lucho por escapar del colchón que me atrapa, sea muchas veces la rabia o las ganas de reír por no llorar las que me den el último empujón.

El caso es que entre las noticias diurnas se van intercalando una cantinela de anuncios que día a día se repiten y acabas aprendiéndote de memoria, tarareando, etc. Algo aparentemente inofensivo, si me apuras pesado, pero que en ocasiones a mi me asusta enormemente. Me asusta porque muchas veces la mayoría de esos anuncios son de amigables e inofensivos bancos y cajas de ahorro contándonos sus delicias.

Y yo me enervo, y me enervo especialmente (y aquí es a donde quiero llegar, perdón por el rodeo) cuando nuestro principal banco se presenta como benefactor, aprovechando una catástrofe, de la que por un lado o por otro es parte responsable, y nos cuenta que ha creado una cuenta para ayudar a los chilenos (y chilenas) a superar este momento. Ahí me echo a temblar… Con qué criterio va a ayudar un banco que cuenta entre sus activos, pasivos y lo que sea, la mitad de la fortuna robada/expoliada por dirigentes corruptos y transnacionales a más de tres y de cuatro países empobrecidos y cuyo máximo responsable parece haber evadido unos cuantos miles de millones al estado español y quedarse tal cual, o casi.

(Lo más cínico es que para la actual crisis humanitaria de Pakistán, no hace anuncios, quizá no los he oído yo, o vende menos, o nuestra sociedad ya tiene bastante este año con su crisis y las vividas al otro lado del charco…)

Pero todavía hay algo peor y es que aún conociendo esto (y más) de este banco y del resto, y de la mayoría de cajas, que nos hacen la pelota desvergonzadamente (por lo que mienten), se nos cuelan en todo “lo visible y lo invisible”, patrocinando eventos, parques de atracciones y deportistas al estilo de las grandes multinacionales (según posibilidades). Pues bien, no pudiendo ignorar esto, las organizaciones, las ONGD, fundaciones, etc. (entre ellas en la que yo trabajo) siguen siendo sus clientas. No existen, en este sentido, muchas alternativas para gestionar de manera efectiva y eficiente la financiación obtenida, pero ¡qué terrible contradicción! Y sí, se viene reflexionando y viendo cómo, pero tímidamente, queda claro que no es un debate hoy prioritario.

_Pag_3_.binLa triste realidad es que cuando se trata de dinero no queremos experimentos, y sólo nos fiamos de los visiblemente poderosos. A nivel particular podemos ser muy sociales -o eso pensamos- y no comprar tal marca, pero si se trata de invertir, lo hago en el mejor postor, que ellos sí que saben dónde ponen su dinero, en otros lobos feroces, claro, que campan a sus anchas, pero qué hacer si nuestras pensiones descansan en sus mordiscos.

Efectivamente pensar en los bancos y en el mercado financiero y en la economía globalizada y en el comercio internacional y, en definitiva, en el neoliberalismo exacerbado imperante es para llorar y no parar. Pero si estamos dentro de un sistema que nos angustia así habremos de buscar las puertas por donde se sale de él y conocer bien a lo que nos enfrentamos para ponerle freno. No podemos quedarnos en que no hay otra, porque sí hay más caminos, y esa es nuestra tarea como jóvenes, como cristianas y cristianos. Busquemos mejor y creemos nuevas opciones cuando no las haya.

Lo que no debemos hacer es habituarnos y tragar con todo (y ahí viene la que me guardaba para el final y que en verdad me llevó a escribir estas líneas, de puro coraje). Por ejemplo, que no nos produzca un profundo estupor entrar en la página de las Jornadas Mundiales de la Juventud de Madrid y, a parte de los contenidos y personajes que nos encontremos, seguir mirando hacia abajo, (buscando algo que tenga realmente sentido) y ver que los patrocinadores oficiales son: Telefónica y el Banco Santander. Y alguien me dice, “pues gracias a ellos tendremos mochilas” ¿Perdón? Me la llevo de casa, y el gorro también, ¡gracias!: primero, gastemos el dinero en otras cosas; segundo, no tenemos que parecer una manada cortados/as por el mismo patrón, como fans enloquecidos y sin criterio. Pero ése es otro tema, que da para demasiado.

_Pag_4_.binYo por lo pronto, como mujer co-independizada y por suerte laboralmente activa, he estrenado este mes (ya hace unos cuantos) mi cuenta de ahorro en banca ética, llámese Triodos, Fiare o como sea. Existen esas opciones, aunque sólo sea para gestionar ahorros, de momento, y no es poco.

Finalmente, me toca pedir disculpas si he herido sensibilidades o si he sido muy dura, o demagoga. Sólo quería dejar unas pinceladas y expresar mi cabreo, cabreo que me hace mirar hacia delante con esperanza y luchar con más fuerza y empeño. Luego, cada una y uno ha de decidir reaprender, reconocer, buscar, descubrir. Si he personalizado en un banco, es porque es de lo “mejorcito” pero no el único, vaya, ni mucho menos.

De hecho, os paso, os invito a que buceéis por Internet y busquéis información, por ejemplo un listado, donde sorprendentemente no aparece el susodicho, sobre Bancos en España que invierten en la fabricación de armas. Aunque no del todo actualizado, vale la pena para hacernos una idea de cómo ganan el dinero y qué promueven esas entidades que hoy nos niegan el dinero, tras haberlas salvado con nuestros impuestos.

Puede que hayan sido siempre nuestros bancos, pero juntas/os podemos ponerles límites, e incluso, quien sabe, ganarles la partida…

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