La crisis actual en nuestros barrios

puntodevista.jpgEl Foro de Curas de Madrid a lo largo de estos meses hemos querido “interpretar el tiempo presente” (Luc. 12 / 54-56), desde la situación concreta de nuestros barrios.

La crisis económica la están pagando, como es habitual, los grupos mas débiles, rostros concretos de personas y familias de nuestros barrios, que poseen menos recursos económicos, políticos, laborales y sociales. Ante una crisis de estas características, nos preguntamos: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Ahora que hay apretarse el cinturón: ¿Quién va a pagar los platos rotos? ¿Cuáles son las prioridades de los gobiernos?

I- DIAGNÓSTICO DE LA CRISIS

1. El modelo de crecimiento

Durante el periodo 1980-2005 hemos asistido a un crecimiento generalizado de la riqueza en nuestras sociedades. Pero este crecimiento se ha montado sobre la desregulación de los mercados laborales y financieros, el aumento de la regresividad fiscal, la privatización progresiva de los servicios públicos, y el desarrollo de políticas monetarias que han favorecido al capital financiero (los bancos) a costa del mundo productivo.

El complejo “capital financiero industrial de la construcción” ha sido el factor básico para que en 2007 la economía española llevara 14 años creciendo de forma sostenida a un ritmo superior al crecimiento medio de los países de la U.E. Los precios de la vivienda subieron astronómicamente y las clases populares tuvieron que endeudarse en extremo. Entre 1999 y 2006, las empresas españolas han visto aumentar sus beneficios en un 73 %, más del doble que la media de la U.E. (33 %).

2. Los inmigrantes en nuestro crecimiento

El salario medio percibido por los trabajadores inmigrantes ha sido en 2007 de 11.000 euros al año, mientras que el salario medio en España ese año era de 19.000 euros. Los trabajadores extranjeros ganan un 43 % menos que los españoles y trabajan en condiciones más precarias. Se calcula que el 30 % del aumento del P.I.B. entre 1995 y 2005 se puede atribuir al trabajo de los inmigrantes. En cuanto a las finanzas públicas: en el año 2005, por ejemplo, se puede atribuir a sus cotizaciones la mitad del superávit que se logró en las cuentas públicas porque aportan más de lo que reciben.

Los inmigrantes han colaborado con nuestro crecimiento mediante la inversión de las empresas multinacionales españolas en América Latina:
El mercado latinoamericano aportó en 2006 el 40% de los beneficios del BBVA, el 35% de los del Santander, el 41% de los de Telefónica, el 45% de los de Repsol, el 23% de los de Endesa. Y los ingresos latinoamericanos de esas empresas equivalen al 5,2% de nuestro P.I.B ” (José Luis Barbería, ”España se la juega en América”, El País,13-3-2006) .

3. La privatización del crecimiento

Como consecuencia, la pobreza y las desigualdades no disminuyeron en la última década en España pese al crecimiento económico: no hubo control público de las subidas astronómicas en los precios de la vivienda; la economía sumergida en 2002 ha sido cifrada en el 23 % del P.I.B.; la media de presión fiscal en la Europa de los 15 es 5 puntos superior a la de España” y la media del gasto social en estos países es 6 puntos superior a la española (Comunicado de “Attac-Madrid”, 9-12-2007); el fraude fiscal en España en 2005 se elevó a 88.617 millones de euros ( Vicens Navarro, 31-8-2008). “Las empresas españolas tienen 6.000 millones en paraísos fiscales y el Banco Santander en el 2007 tenía 33 sociedades en paraísos fiscales con un total de capital y reservas que rondaba los 5.000 millones de euros. (El País, 28-2-2009).

4. La actual crisis económica

Durante estos años las instituciones financieras invirtieron en actividades especulativas como las inmobiliarias, donde los beneficios alcanzaron dimensiones exuberantes. Los consumidores, por su parte, han recurrido a un endeudamiento exagerado promocionado por la facilidad con que las entidades financieras han concedido sus créditos.

La conclusión es que: “La crisis es el claro resultado de un modelo de crecimiento inadecuado. Era un crecimiento que favorecía las desigualdades y aniquilador además del medio ambiente. Lo que algunos han enunciado como crisis financiera es mucho más que eso: es una crisis global. Esta crisis no se puede solucionar sólo con medidas de política económica, sino que es necesario plantearse otros modos de crecer y consumir» ( Carlos Berzosa )

5.Programas socio-políticos

Ante esta situación, son diversas las propuestas socio-políticas que se proponen:

 Neoliberales: La intervención del Estado habrá de ser transitoria y simplemente para corregir la situación actual y restaurar la dominación del mercado global, continuar con las políticas privatizadoras para tener más espacio de negocio privado y reducir los impuestos directos que afectan más a los ricos y aumentar los de la población en general por la vía de los impuestos indirectos.

– Social-demócratas: La solución para reactivar la economía productiva y disminuir el desempleo es incrementar la demanda a base de aumentar los salarios, el gasto público y garantizar los derechos laborales. Es necesaria una economía de mercado pero un mercado regulado por las instituciones del Estado, que distribuya equitativamente los beneficios.

 Anticapitalistas: Si la economía sirve para atender a las necesidades básicas de la humanidad, ¿qué hemos de producir? ¿para quiénes? Todos los millones que Occidente está volcando para salvar sus instituciones financieras no sirven de nada frente a los mil millones de personas al borde de la muerte por inanición. Ésa es la verdadera crisis.
La crisis puede resultar una oportunidad para el cambio de modelo socio-económico. Para ello hay que poner la banca y los sectores estratégicos de la economía al servicio de la comunidad humana.

II- ORIENTACIONES Y PROPUESTAS

1. Orientaciones

Pensamos que es en el nivel de las decisiones morales y las implicaciones que éstas tienen en la organización de la sociedad, sobre el que la Iglesia puede decir su palabra.

 Si entendemos la crisis bíblicamente como “mutación grave que sobreviene en una enfermedad para mejoría o empeoramiento”, o como “momento decisivo en un asunto de importancia”, puede ser vivenciada al mismo tiempo como un peligro y como una oportunidad, como un cambio de rumbo en la marcha de las personas y las comunidades humanas.

 Desde el punto de vista de la Doctrina Social de la Iglesia, ya en el año 1987, en plena euforia neoliberal, Juan Pablo II advertía en su encíclica “Sollicitudo Rei Socialis”: “Hay que destacar que un mundo dividido en bloques, presididos a su vez por ideologías rígidas donde en lugar de la interdependencia y la solidaridad, dominan diferentes formas de imperialismo, no es más que un mundo sometido a estructuras de pecado” (nº 37). Y Benedicto XVI: “ La avaricia humana es idolatría que va contra el verdadero Dios y es falsificación de la imagen de Dios con otro dios, Mamón.” Y el Consejo Pontificio “Justicia y Paz”, en su Documento sobre la crisis financiera del 24-11-2008 escribe: “Es necesario llegar al ser moral más profundo de las personas, es necesaria una educación real en el ejercicio de la responsabilidad hacia el bien de todos, de parte de todos los sujetos, a todos los niveles” .

2. Nuestras propuestas

Teniendo en cuenta el diagnóstico hecho, ofrecemos algunos criterios y propuestas educativas:

a. Criterios socio-políticos:

 Por solidaridad humana y conciencia cristiana, no podemos aceptar que los costes de la crisis se carguen una vez más sobre los más empobrecidos de la sociedad.

 No poco expertos en economía aseguran que, mejorando el nivel de vida de la mayoría de los ciudadanos, sus condiciones de trabajo y sus derechos laborales hay salidas a la crisis.

 No podemos admitir que se trate a los trabajadores inmigrantes, con o sin papeles, como mera mano de obra barata, de los que se prescinde cuando ya no nos son útiles. Tienen todos los derechos a participar en la distribución de los bienes y a la participación socio-política.

 Denunciamos que a los que han estado en el origen de la crisis, se han enriquecido antes y se siguen enriqueciendo ahora, sea prácticamente a los únicos que se tiene en cuenta a la hora de tomar las medidas necesarias para salir de ella.

 El Estado ha de regular el funcionamiento del mercado de manera que sea un instrumento para el bien común.

 La crisis es una buena ocasión para preguntarnos: ¿cómo construir una democracia social, global, participativa que tenga en cuenta la opinión y los intereses de los pueblos?

 Hay que crear nuevos modos de crecer, distribuir y consumir a nivel global, favoreciendo la satisfacción de las necesidades sociales antes que el desaforado consumo privado e introduciendo perspectivas ecológicas y sociales.

 Probablemente son pocos los que conocen que la Fundación “Madrid Vivo” que pretende “buscar soluciones a las raíces morales y espirituales de la crisis, para contribuir a que la capital de España sea la ciudad de los valores, más allá del materialismo economicista”. Se ha presentado públicamente, avalada y acompañada por presidentes de la CEOE, Banco Santander, BBVA, La Caixa Iberdrola, Abengoa, ABC, la COPE, Intereconomía, etc. Pues bien, nos resulta contradictorio y preocupante que, al frente de ella esté, como presidente, D. Antonio Rouco, cardenal de Madrid. ¿Qué se puede esperar de unas instituciones que mantienen unos “dogmas” económicos neoliberales y unas prácticas financieras que están en el origen de la crisis y no tienen en cuenta las orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia?

b. Propuestas educativas

La crisis nos revela la urgencia de educar en otros valores y actitudes:

 Educar en una actitud profética: la actitud profética nos impulsa a mantener la esperanza de que Dios no abandona nunca a su pueblo e interviene en su historia, nos mantiene en medio de esta situación lúcidos, realistas y críticos y dando un testimonio coherente, personal y comunitario.

 Educar en la sobriedad: (Tito, 2, 11-12), inculcando la actitud de no utilizar más recursos que los suficientes para vivir con dignidad, (Pr 30, 7-9), con honradez, más allá del individualismo posesivo y colocar el fundamento de nuestra vida en el Dios Padre de Jesucristo (Sant. 1 / 27).

 Educar en la solidaridad: tanto intragrupal (con los grupos más cercanos) como intergrupal (con cuantos están construyendo una nueva ciudadanía).

 Educar en la acción: para curar nuestra parálisis y la parálisis de la gente (Hc 3, 1-10), ponernos de pie, organizarnos y hacer manifiesta la presencia y poder del Dios de la vida; para formar personas nuevas con un nuevo corazón y un nuevo espíritu capaces de crear “unos cielos nuevos y una nueva tierra donde habite la justicia” (I P 3, 13 – 14).

Conclusión

Parece claro que “el tiempo que vivimos” es un tiempo crítico. Ello nos urge a situarnos de una manera lúcida, creativa y responsable ante la crisis:

 “ La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. El problema para las personas y los países no son la crisis sino la pereza para encontrar salidas y soluciones. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno”. (Einstein)

 En medio de la crisis Dios sigue presente, recreando el mundo y la ciudad de los hombres:

Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva.
Y vi bajar de junto a Dios a la ciudad santa, la nueva Jerusalén.
Y oí una voz potente que decía : “Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará con ellos y ellos serán su pueblo. El enjugará las lágrimas de sus ojos, ya no habrá muerte ni luto ni llanto ni dolor
”.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: Todo lo hago nuevo (Apoc 21, 1-5).

*( Este manifiesto es resumen de un Documento más amplio
donde se desarrollan cada uno de sus puntos que podeis
encontrar en www.forocurasdemadrid.org )

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.