¡Hay que parar la ocupación en Gaza!

franjita.jpgMujeres de Negro contra la Guerra comenzó precisamente en Israel, en 1988, cuando un grupo de mujeres se manifestaron en diversas ciudades para oponerse a la ocupación de Palestina por parte del Gobierno israelí. Desde entonces no han dejado de salir a la calle, y del mismo modo lo han hecho durante los últimos ataques a la Franja de Gaza.

El movimiento de mujeres por la paz, así como la izquierda israelí ha llevado a cabo protestas contra los ataques a Gaza desde el comienzo de la ofensiva; lamentablemente estas iniciativas no reciben la suficiente cobertura mediática, si exceptuamos la manifestación de diez personas realizada en Tel-Aviv. Las organizaciones de mujeres israelíes de diversos ámbitos se han unido para firmar una declaración pública en la que rechazan la guerra como un medio legítimo para resolver el conflicto: “Mientras en los medios de comunicación domina el discurso nacional militarista y la guerra recibe un apoyo amplio en la sociedad judía, la declaración conjunta de 20 organizaciones de mujeres en Israel con la propuesta de una nueva cultura política es muy importante para nuestro trabajo dentro de Israel”.

En su declaración, las mujeres demandaban el fin del bombardeo y cualesquiera otros instrumentos de muerte, y pedían negociaciones de paz inmediata: “Pedimos que la guerra ya no sea una opción, ni la violencia una estrategia, ni el matar una alternativa. La sociedad que queremos es aquella en la que cada individuo puede llevar una vida segura en lo personal, lo económico y lo social”.

Luisa Morgantini, Vicepresidenta del Parlamento Europeo y activista de la red italiana de Mujeres de Negro, critica en una dura carta a los políticos por su silencio: “Ni una palabra, ni un pensamiento, ni una señal de dolor por los centenares de personas muertas… Me habría gustado escuchar su indignación y su humanidad y oírles exclamar por el dolor de tantas muertes y tanta destrucción, por tanta arrogancia, por tantas violaciones del derecho internacional y humanitario… Me habría gustado oír cómo le decían al Gobierno israelí: cesen el fuego, detengan el asedio a Gaza, paren la construcción de asentamientos en Cisjordania, acaben con la ocupación militar, implementen las resoluciones de las Naciones Unidas. La población de Gaza y de Cisjordania, el conjunto de los palestinos, paga el precio de la incapacidad de la Comunidad Internacional para obligar a Israel a respetar la legalidad internacional y a detener su política colonialista”. La carta finaliza con un consejo: “Escuchen a los miles de israelíes de Tel Aviv que les dicen: nos negamos a ser enemigos, paren la ocupación, paren la masacre”.

Las Mujeres de Negro hemos vivido con horror y profundo dolor la violencia que ha sufrido Gaza. Hemos denunciado la violación permanente de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario del Gobierno israelí. Aunque condenamos también el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás y otras organizaciones, criticamos la justificación que hace Israel de estos ataques y la respuesta absolutamente desmedida que ha producido unos efectos devastadores en la población civil palestina. Con la muerte de inocentes, la destrucción generalizada, los heridos que no pueden ser atendidos, se desencadena una situación de terror y de odio que hace aún más difícil la normalización de la convivencia en la zona.

Pedimos a la Comunidad Internacional y al Gobierno de España más determinación en la voluntad de poner fin a la política de violencia permanente en Gaza y Cisjordania. Pedimos que las relaciones políticas, culturales y económicas con el Gobierno de Israel se supediten a un compromiso real de política de paz y respeto a los tratados internacionales, y que no nos baste la ayuda económica humanitaria para lavar nuestras conciencias.

Pero ante todo, exigimos el cese del comercio de armas entre el Estado Español y el Gobierno de Israel. España incumple las recomendaciones del Código de Conducta de Exportaciones de Armas de la Unión Europea, que insta a no exportar armas a países en conflicto o violación de Derechos Humanos. Vendemos armamento a Israel, pero también le compramos armas y tecnología de defensa, con lo que estamos ayudando a fortalecer su industria e investigación militar. Como han denunciado organizaciones de Derechos Humanos, los territorios ocupados de Palestina se convierten de este modo en el campo de pruebas de este armamento.

Siguiendo una petición internacional que alentaba a exigir a EEUU una toma de postura en la consecución de la paz, grupos de Mujeres de Negro de varios países nos unimos para lanzar un llamamiento a Barack Obama el mismo día de su investidura, bajo el lema “Sí, usted puede”. Cansadas de la impunidad en la que se mueve el Gobierno de Israel, y del chantaje de sus líderes, se propone a los EEUU que revisen todos los acuerdos con Israel y pongan fin a la venta de armas si no quieren continuar siendo responsables de las muertes que se produzcan. Además, reclamamos el apoyo a las iniciativas que hagan comparecer a los responsables israelíes ante los Tribunales Internacionales.
“Nosotras, Mujeres de Negro contra la Guerra, tenemos el derecho y la legitimidad moral de exigir a todos los gobiernos el respeto de los Derechos Humanos, en primer lugar al nuestro, y también al de Estados Unidos”.

Una parte importante del trabajo de Mujeres de Negro es el establecimiento de redes entre mujeres más allá de las fronteras, la subordinación a la patria o las identidades étnicas o religiosas. Desde la segunda intifada y el férreo control que se estableció sobre los territorios ocupados, las organizaciones pacifistas israelíes y palestinas han sufrido serias dificultades en sus relaciones. Por este motivo, y más que nunca, es fundamental que la redes internacionales sirvan de altavoz a sus llamamientos y propuestas. Expresamos nuestro apoyo y solidaridad con la sociedad civil palestina que se esfuerza por encontrar una solución pacífica y noviolenta. Expresamos nuestros fuertes lazos, apoyo y admiración a las Mujeres de Negro de Israel por su persistencia a lo largo de 21 años, así como a todos los grupos de la sociedad civil de Israel que están luchando por la paz y la coexistencia con el pueblo palestino.

Apelamos a los medios de comunicación para que hagan visibles las iniciativas de paz de la sociedad civil. Los grupos disidentes de la política de guerra israelí han sido calumniados y tachados de traidores; los activistas pacifistas son perseguidos y encarcelados; los objetores y objetoras de conciencia que se niegan a colaborar con el ejército en los territorios ocupados sufren constantes condenas de prisión y limitaciones en sus derechos civiles; los y las activistas y acompañantes internacionales, los periodistas, así como las organizaciones humanitarias, son criminalizadas y acusadas de colaborar con el terrorismo…. En los medios de comunicación debe estar el compromiso de denunciar estos hechos y desmontar este lenguaje incriminatorio.
Por ello, también pedimos a nuestro Gobierno, a los Embajadores y diplomáticos y al Ministerio de Asuntos Exteriores que respeten y protejan a los cooperantes internacionales y se comprometan a intervenir a favor de las organizaciones de paz tanto israelíes como palestinas.

Desde estos grupos se han lanzado iniciativas de lo más variadas para movilizar a la sociedad internacional. Un grupo de mujeres, por ejemplo, ha iniciado la petición de que Shimon Perez, presidente de Israel, devuelva el premio Nobel de la Paz. La organización Avaaz propone 25 acciones a la sociedad israelí para lograr una paz con justicia. También desde aquí podemos colaborar para que la barbarie no se repita y la masacre de Gaza no quede en el olvido.

Para terminar, dejamos de fondo las voces de las pacifistas israelíes:

“Árabes y judíos rehúsan ser enemigos”.

“No permito que los gobiernos decidan quién es mi enemigo”.

“Mis enemigos son aquellos que quieren la guerra –ya sean israelíes, palestinos, judíos o árabes”.

“Mis amigos son aquellos que quieren paz –ya sean israelíes, palestinos, judíos, árabes u otros”.

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