Desde hace varios años, un grupo de entidades eclesiales promueve la celebración del 25 de mayo, aniversario de la Organización para la Unidad Africana (hoy Unión Africana). Este es el pregón que enmarca la propuesta de este año.

por Charo Moreno y Nicole Ndongala. Coordinadora eclesial para el Día de África

El continente africano será uno de los grandes protagonistas del siglo XXI. FOTO ANNIE SPRATT / UNSPLASH

En medio de este momento global de la pandemia del COVID19, lanzamos el grito «ÁFRICA, PASIÓN POR LA VIDA».

Resalto la fuerza heredada de la gente africana para luchar contra las adversidades y transmitirnos que la vida es sagrada, lo que le hace tener un profundo respeto hacia ella. África ha sufrido y sufre grandes pandemias: cólera, malaria, ébola, y de ellas ha salido siempre con coraje y con su… ¡pasión por la vida!  

El africano es consciente de la dependencia de su vida humana con la Naturaleza, el respeto hacia ella le hace tejer una red de relaciones en varios niveles: relación con el Ser Supremo; relaciones con los antepasados; relaciones con todos los demás intermediarios visibles e invisibles, así como con los humanos.

De esta forma se comprende la fuerza espiritual que mueve su vida y cobra realismo el proverbio africano: «El objetivo de nuestro viaje, de nuestra búsqueda, es lograr penetrar en el misterio de las cosas de la vida»

Sí, África nos sigue mostrando su pasión por la vida, su lucha por ella le hace arriesgarse, pero también reconocer que cada uno es responsable de vivirla y transmitirla. En palabras del Dr. R. Johnson (Namibia): «Yo soy un eslabón de la cadena de los hombres, que debo trasmitir a mis descendientes la vida que yo mismo he recibido de mis padres y que no me pertenece».

Este sentimiento es un común denominador de todo el continente, de sus 54 estados. Es algo de lo que África tiene que sentirse orgullosa pues impulsa a sus hombres y mujeres a contribuir al cuidado de la vida del planeta y a cuestionarse cómo lo dejaremos a las generaciones futuras.

El 25 de mayo, día de África, es una fecha importante para todos nosotros africanos. Comenzó una nueva etapa en la que se abrieron puertas para luchar por la libertad, el respeto a los derechos humanos y la dignidad de la vida.

África, cuna de la civilización y la vida, es el continente con la población más joven del planeta y con ganas de tomar las riendas de sus vidas.

Se unen como en un puente la tradición y la fuerza de la juventud. I. Guilane Dioh, autora senegalesa, dice así: «La naturaleza despierta se inclina ante su dueño, / el dispensador de lucidez para los hombres, / radiante iluminador en la Tierra de todo lo que vive».

Es verdad que hay muchas situaciones provocadas que siguen dejando a África como una tierra que se puede expoliar y manejar al gusto de los que mueven los hilos del «desarrollo»; pero es el momento de alzar nuestra voz, la voz para cambiar el rumbo y quitar las falsas pasiones, que son pasajeras y caprichosas, por las ganas de superación, los retos y la pasión por la vidaque habita en los distintos países y sus gentes, que configuran el continente Africano.

Estamos viviendo una dramática realidad y muchos parecían no darse cuenta de que todo está conectado. Lo que sucedía en África, parecía no importar y no se pensaba que también podía suceder en todo el planeta.

La terrible situación que ha puesto en jaque a todo el mundo puede ser una oportunidad para abrir los ojos de la humanidad y recobrar valores que África no había perdido: el sentido de pertenencia a la familia, el respeto intergeneracional, la comunicación personal, el valor del tiempo para el encuentro, el cuidado y agradecimiento a la tierra que proporciona el alimento, el cultivo de la vida interior… la lista puede ser larga. Se abre un camino que puede llevar a demostrar que lo más importante es la vida.

En muchos casos la vida, es lo único que se posee en África, y a ella se dedican cantos y danzas que alaban al Creador, origen de toda vida:

                    Nuestro regalo para Ti, Nzambe, son nuestras danzas.

                         Escucha nuestros bastones que golpean la tierra,

                         Es nuestra oración.

                         Y el tam-tam que nos vuelve locos,

                         Es nuestra plegaria hacia Ti, Nzambe.

Termino con un texto de François Kabasele, teólogo congoleño: «Todos los seres son participantes en esta vida cuya fuente primaria es Dios. Significa que la hierba tiene vida, el agua tiene vida, el animal tiene vida, la tierra tiene vida, los planetas y las estrellas tienen vida. Lo experimentamos por la fuerza que emerge de ellos y que se despliega a su alrededor: así la tierra hace germinar las semillas; el agua apaga la sed; el pasto puede alimentar o matar cuando se come; la hierba puede matar el germen y curar a una persona enferma; el Sol despierta a los hombres, los hace crecer, calienta expulsando el frío; la luna varía los temperamentos, provoca cambios en el cuerpo humano; en el ser humano, la vida se desarrolla de una manera aún más rápida: entra en relaciones, produce, refleja, genera …”

La genialidad africana no ha estado prevista para la construcción del mundo, pero hoy, en esta situación de pandemia global y en plena crisis ecológica, miremos a África y veamos qué nos puede aportar, qué nos puede enseñar y caminemos juntos.

¡África, pasión por la vida siempre!