Con la llegada de las fechas navideñas el consumo se dispara en una tendencia que cada año va a más. Sin embargo, es posible escapar de esa espiral de consumismo sin necesidad de irse a vivir a una cueva perdida. Las empresas y cooperativas de la Economía Social y Solidaria ofrecen alternativas accesibles y sensatas

El pistoletazo de salida lo del el excesivo Black Friday, estrategia de venta de las grandes cadenas multinacionales cada vez más implantada a nivel global. A partir de ahí, comienza mes y medio de un consumo cada vez más desenfrenado. Según el «Estudio Navideño 2019» elaborado por la consultora Deloitte, los españoles gastarán de media 554 euros en estas fiestas, lo que supone un 2,4% más que en el año anterior.

No se compra por satisfacer necesidades sino por el mero hecho de comprar. El consumo como forma de ocio en sí misma y la acumulación de objetos como demostración de estatus o, en el caso de los regalos, de afectos. Una espiral de consumismo que no para de crecer y que cada vez es más insostenible a nivel ambiental, por la huella de CO2 que genera la producción y el transporte de los bienes, y a nivel de residuos. Todo ello aparte del dilema ético que plantea: el consumismo siempre se produce sobre la escasez de otros. No es posible el nivel de consumo que ostenta occidente a escala planetaria, por lo que el sur global siempre pierde en esta carrera hacia el abismo.

Aunque la mejor alternativa a un consumo sin sentido está clara, no comprar, queremos acercarnos a las propuestas que desde distintas organizaciones se están promoviendo para que ese consumo sea ético y justo. Asumiendo que no está en los planes inmediatos de quien nos lee el mudarse a una cueva aislada para llevar una vida ascética, queremos reflejar la opciones más coherentes de transformar la realidad también desde el consumo.

Para ello, nos hemos acercado a la propuesta que desde la red de Economía Social y Solidaria se realiza desde hace años en nuestro país. Una red que ha crecido hasta concretarse en el Mercado Social y que responde con eficiencia y ética a muchas más necesidades de las que nos podemos plantear. Ofrecen distintos bienes y servicios que, sin lugar a dudas, van mucho más allá del clásico (y necesario) café de comercio justo.

Cooperativas energéticas.

Sin ir más lejos, esta red consolidada que pretende construir alternativas al sistema económico dominante poniendo a la persona y la vida en el centro, reúne a las más importantes cooperativas energéticas que operan en nuestro país. Cooperativas que apuestan por las energías renovables, no especulan, funcionan de forma asamblearia y con las que se puede contratar sin problema la electricidad que consumimos. Algunas son tan conocidas como Som Energia, la vasca Goiener, la cántabra Solabria, la madrileña La Corriente o la catalana Som Confort Solar. ¿Por qué no aprovechar estas navidades para despedirnos de nuestra contaminante empresa energética y apostar por estas opciones sostenibles y accesibles?

Si, además, quieres dar el paso y aprovechar al 100% la energía del sol, la empresa de no lucro Ecooo es pionera en la instalación de paneles solares de autoconsumo en viviendas. Ahora que por fin es legal en nuestro país y no tiene trabas administrativas, ¿no te parece un buen regalo de reyes y para el futuro?

Finanzas éticas

Otro ámbito fundamental en el que opera la red de la Economía Social y Solidaria, como no podía ser de otra manera, es el de las finanzas éticas. Banca cooperativa que no especula con el dinero de sus clientes ni comercia con los beneficios en negocios tan turbios como la venta de armas. Las principales son Fiare Banca Ética, de la cual ya hemos hablado alguna vez desde estas páginas y que ya cuenta con sedes físicas en Bilbao y Madrid, y Coop57 Servicios Financieros Éticos y Solidarios.

Telefonía e Internet

Dentro del Mercado Social también encontramos servicios de telefonía e Internet, en concreto a través de la cooperativa Somos Conexión. Cuanta más gente apueste por esta organización menos poder tendrán las grandes compañías telefónicas.

En este mismo ámbito, no podemos dejar de mencionar al FairPhone, el teléfono móvil de comercio justo. Aunque, como resaltan ellos mismos desde su página, el móvil más ético es el que ya tienes, sin necesidad de andar cambiándolo cada año, si tienes la necesidad de un nuevo terminal esta es una muy buena opción. No sólo aseguran que sus materiales no provienen de la explotación en minas (el famoso coltan en el que se basa la expansión tecnológica extraído habitualmente bajo más que dudosas condiciones de Derechos Humanos) sino que sus teléfonos son modulares, permitiendo cambiar y arreglar las piezas que se estropeen sin tener que cambiar el aparato entero.

El comercio justo

No podemos dejar de hablar, en esta guía de alternativas al consumismo navideño, de la gran oferta de productos que ofrece el comercio justo en nuestro país. Como destacábamos unos párrafos más arriba, es una oferta que supera con creces el café o el chocolate, grandes iconos de esta forma ética de comerciar. Cada vez más adaptadas a públicos diversos y centradas en la usabilidad de los productos, las alternativas del comercio justo dan para completar con creces (y con satisfacción) la carta de los Reyes Magos.

Destacan las tiendas de Setem, con todo tipo de productos para el día y a día aparte de la consabida gastronomía, y muy especialmente Intermon Oxfam, cuya colección de ropa y accesorios Veraluna hace una especial apuesta por la “ponibilidad” de sus prendas. Hace años que el comercio justo ha entendido ya que no sólo nos ponemos camisetas con dibujos reivindicativos y responde con un amplio catálogo.

Un huerto

Sí, un huerto. Así, como lo leen. Quizá pudiera ser el regalo estrella de estas navidades entre las personas concienciadas con el planeta y con la necesidad de asumir ritmos de vida más vivibles. Cada vez es mayor el número de parcelas abandonadas que se transforman en huertos comunitarios en los que puedes alquilar por semestres o anualmente un terreno que suele ir desde los 15 a los 100 metros cuadrados. Allí se puede practicar la agroecología en familia, trabajar la tierra y disfrutar de los frutos que estos genera libres de pesticidas y químicos. Además, para los urbanitas negados suelen ofrecer talleres formativos. ¡Es maravilloso comer una ensalada plantada y cuidada por uno mismo! Un buen ejemplo de esta forma de agricultura está en La Alegría de la Huerta, aunque hay muchas más.

Los supermercados cooperativos.

A pesar de lo bien que suena, no todo el mundo tiene la posibilidad  de irse a trabajar la tierra una vez a la semana. Por eso, como gran novedad de este año en el ámbito de la Economía Social y Solidaria, han surgido los supermercados cooperativos. Una apuesta fuerte por la soberanía alimentaria a nivel local.

Se basan en los principios de consumo responsable y alimentación sostenible, participación y autogestión y economía solidaria sin ánimo de lucro. Uno de los ejemplos más potentes que está surgiendo en Madrid, y que se encuentra en fase de crowfunding para conseguir abrir cuanto antes, es el supermercado LA OSA. Partiendo de un local en la calle del 2 de Mayo, conocido como 2d-ecológico, han escalado el proyecto para tener una mayor variedad de productos. Según informan,  “este es el futuro inmediato: Tu Supermercado Cooperativo de Madrid. En un local más grande ubicado en la Avenida de Asturias nº 57 en el distrito de Tetuán, y con nombre nuevo, LA OSA. Manteniendo los mismos valores, damos un salto de escala con el objetivo de hacer inclusiva una alimentación de calidad al mayor número de personas posible. Sin ánimo de lucro y gestionado por sus cooperativistas, queremos que LA OSA sea un referente en el camino hacia un consumo responsable y sostenible con su entorno”.

¿Y cómo funciona un supermercado cooperativo? ¿En qué consiste? “La elección de nuestros productos se fundamenta en los siguientes criterios: el fomento de la economía local y de cercanía, la información al consumidor de su origen y de su producción, la reducción del impacto medioambiental y precios más justos para quien consume y para quien produce. Nuestro modelo de autogestión reduce los costes operativos del supermercado, lo que nos permite ofrecer precios más asequibles en una amplia gama de productos. Cualquier persona adulta puede hacerse cooperativista del supermercado para poder comprar y participar en su funcionamiento. Las decisiones sobre la dirección de la cooperativa son colectivas y cada cooperativista cuenta con un voto. LA OSA desea ser una cooperativa accesible, comprometida en dar respuesta a las necesidades de todas y todos. Donde todos los beneficios se reinvierten en el funcionamiento del supermercado. Donde nuestra comunidad pueda encontrar un espacio de intercambio y formación para la concienciación social y medioambiental”.

Para ello, piden un único aporte de 100 euros y que cada cooperativista participe con 3 horas de trabajo al mes “en la realización de las tareas del supermercado (recepción de pedidos, atención en caja, reposición, limpieza, administración…)”.

Otro consumo es posible

Las alternativas son variadas y exceden de largo lo mencionado en este reportaje. Hemos querido destacar algunas de las más cotidianas y, a la vez, más transformadoras porque, como afirmamos en el título, otro consumo es posible. Sí, también en Navidad. ¿Y si aprovechamos estas fechas para dar el paso a otra economía que funciona y que es profundamente más coherente con la vida y los límites del planeta? El futuro, sin lugar a dudas, dependerá de gestos como estos porque, tras el voto, el consumo es la mayor arma de las que disponemos las ciudadanas y los ciudadanos para cambiar al mundo. Por alternativas no será.

El pasado 22 de noviembre se celebró la primera edición del Premio Mariano González Tejada de apoyo al emprendimiento ecosocial. Nacido de la iniciativa de Mariano y apoyado por cooperativas de la Economía Social y Solidaria, busca premiar «la audacia, el idealismo, la inteligencia y la perseverancia que hay detrás de los proyectos colectivos generadores de infraestructuras para el común».

El premio lleva el nombre del gran activista ecologista y emprendedor en el ámbito de las cooperativas de las economías alternativas Mariano González Tejada, el cual perdió la vida en un accidente de montaña el pasado año.

En esta edición han sido un total de once las iniciativas nominadas, de las cuales se han llevado este primer premio, dotado de 5.000 euros, al proyecto textil dLana. Como estuvo tan reñido, el jurado decidió otorgar también un reconocimiento al supermercado cooperativo La Osa.