“Aún no había abierto la ventana de mi habitación cuando de repente…”. Con estas palabras comenzarán los microrrelatos participantes en el concurso puesto en marcha por Solidarios para el Desarrollo en seis centros penitenciarios españoles.

La iniciativa, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura, es reflejo de cómo la actividad de la ONG, y con ella su programación sociocultural, se ha adaptado ante la crisis sociosanitaria derivada de la Covid-19 para reforzar y detectar nuevas necesidades de acompañamiento a personas en situación de exclusión social.

Con el triple objetivo de acompañar, visibilizar y sensibilizar, la propuesta da voz a un colectivo que, como ocurre con las personas sin hogar, los mayores en situación de soledad o las personas con problemas graves de salud mental, sufre una cotidianidad especialmente dura en tiempos de distanciamiento social.

Personas internas de centros penitenciarios de Madrid, Sevilla, Granada y Murcia —donde Solidarios tiene sede— podrán participar con textos de temática y estilo libre y un máximo de 200 palabras en un certamen cuyos ganadores se conocerán el 30 de junio, y que cuenta en el jurado con escritores como Cristina Sánchez Andrade, Vega Cerezo, José Bocanegra o Juan Carlos García Reyes, entre otros.

Cultura frente a la distancia
Como explica Álvaro Crespo, responsable del Programa de Prisiones de Solidarios para el Desarrollo, desde que comenzó la crisis sanitaria las personas internas en centros penitenciarios se han visto sometidas a un “doble confinamiento” potenciado por la interrupción de las visitas de seres queridos, voluntarios y de las actividades socioculturales.

Para mitigar las consecuencias, continúa, Solidarios ha sido fiel “a un modelo de voluntariado que apuesta por la cultura como herramienta transformadora, pero también de unión, conexión y vinculación entre iguales; capaz de romper barreras y estigmas a través del encuentro”.

En el caso de las prisiones, al concurso de microrrelatos se unen iniciativas como «Relatos a la cárcel y un poema», que desde que comenzara el confinamiento ha llevado periódicamente al centro penitenciario Murcia II Campos del Río relatos de escritores y personas relevantes del Aula de Cultura de Solidarios para el Desarrollo; o las más de 200 cartas de voluntarios a centros penitenciarios de todo el territorio.

Nuevas realidades, nuevas alternativas de acompañamiento
Desde que comenzó la alerta sociosanitaria 391 voluntarios de Solidarios para el Desarrollo han acompañado a cerca de 700 personas, en muchos casos a través de alternativas al encuentro físico.

Voluntarias con personas sin hogar de Solidarios para el Desarrollo

La ONG ha sido pionera en la puesta en marcha de un acompañamiento telefónico sistematizado a personas sin hogar: aunque el 47% de las llamadas registradas por Solidarios desde el 25 de marzo (un total de 8.465) tenían como destinatarios a personas mayores en situación de soledad, un 32,5% se destinaron a personas sin hogar.

Móviles y tablets han servido también para “virtualizar” ciertas actividades. En Sevilla, por ejemplo, las personas sin hogar que participaban en el Espacio de Encuentro Participativo han podido seguir haciéndolo a través del espacio online de actividades socioculturales #SolidariosAcompaña.

Para Alfonso Fajardo, director general de la ONG, “nada sustituye la experiencia presencial, pero es importante reflexionar sobre el potencial de un tipo de voluntariado que probablemente ha llegado para quedarse” y que incluso ha motivado la adaptación de los programas de formación de voluntariado.

Más allá de las circunstancias, se trata de situar el vínculo emocional por encima de lo material, de romper barreras y tejer redes a través del encuentro. Y de hacerlo desde un voluntariado que, aunque poco a poco vayamos volviendo a la normalidad, tampoco volverá a ser como antes.