Tratado sobre comercio de armas: ¡recta final!

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Foto. Foreign and Commonwealth Office.Cada minuto muere una persona en el mundo a causa de la violencia armada. La falta de control en el comercio de armas convencionales hace posible que proliferen con demasiada facilidad y que contribuyan a que millones de personas pierdan la vida, resulten heridas, violadas o reprimidas con violencia.

La forma más común de violencia armada se da fuera de contextos bélicos, ya sea violencia ejercida contra civiles por las fuerzas armadas gubernamentales o por grupos armados, o bien homicidios cometidos por individuos y bandas delictivas. Se calcula que cada año se cometen 300.000 homicidios con armas de fuego al margen de los conflictos.

Según Amnistía Internacional, el mercado armamentístico mundial mueve cada año 640 millones de armas y 12.000 millones de balas. Aunque la falta de transparencia y la ausencia de una regulación internacional hacen difícil conocer las cifras exactas. Porque se trata de un comercio que está fuera de control. No solo el comercio que tiene lugar en el mercado negro o la compraventa entre grupos de crimen organizado, las transferencias de armas entre países tampoco están sujetas a ningún control.

Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (China, Francia, Reino Unido, Estados Unidos y Rusia) son los cinco principales exportadores de armas del mundo. Otros países europeos, como Italia, Austria o España también son grandes exportadores de armas.

Controlar el comercio de armas

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La ausencia de mecanismos para controlar el comercio de armas fue la base de la campaña Armas Bajo Control, que inició su andadura en 2003 y que a lo largo de los años ha contado con un gran apoyo social. En 2006 consiguió reunir un millón de rostros (un millón de personas apoyaron la campaña con su imagen), que fueron entregadas en un gran mural en la sede ONU. Aquel año, 153 países votaron en la Asamblea General de la ONU a favor de negociar un tratado para regular el comercio internacional de armas. En 2009, la Asamblea General de Naciones Unidas establecía los plazos para la negociación del Tratado Internacional sobre Comercio de Armas, que incluían diversas reuniones preparatorias en 2010 y en 2011.

El camino no ha sido fácil, las organizaciones integrantes de la campaña en todo el mundo han seguido de cerca las negociaciones, han asistido a las reuniones preparatorias, se han reunido con las delegaciones de distintos países y han presionado a los gobiernos para conseguir un tratado eficaz que sirva para salvar vidas. Este año se ha llegado a la etapa final de las negociaciones, que tendrán lugar en la sede de la ONU del 2 al 27 de julio.

Un tratado que salve vidas

Para que el tratado sea firme y sirva para proteger los derechos humanos debe exigir que todos los Estados realicen evaluaciones rigurosas y caso por caso de todas las propuestas de transferencias internacionales de armas y que la autorización se deniegue cuando exista un riesgo sustancial de que se utilicen para violar los derechos humanos. ¿Cómo lograrlo?

El tratado debe abarcar todas las armas, municiones, armamento y materiales conexos. Debe incluir una regulación sólida de los sistemas de concesión de licencias. Por ejemplo, mecanismos para garantizar la evaluación de riesgos, la utilización de garantías del uso final cuando sea necesario, controles sobre la intermediación y sanciones penales nacionales para actividades no autorizadas.

El tratado debe exigir a todos los Estados que mantengan un registro exhaustivo de todas las transferencias internacionales que las autoridades estatales hayan autorizado y que hayan sido despachadas por aduanas. Debe incluir, igualmente, medidas de transparencia, entre ellas que los Estados hagan públicos informes anuales que abarquen todos los tipos de armas convencionales y formas de transferencia internacional e informes sobre la aplicación a escala nacional de las obligaciones contraídas en virtud del tratado.

Cien días de acción global

Es fundamental que cuando las delegaciones de todos los países se sienten a la mesa en el mes de julio sepan que la ciudadanía de todo el mundo les está pidiendo un tratado eficaz. Por eso, a partir del pasado 23 de marzo se puso en marcha la iniciativa “100 días de acción global”. Cien días en los que las ONG se están movilizando para hacer presión a favor de que en el tratado se incluyan reglas que garanticen la protección de los derechos humanos.

Bajo el lema “¡Para la bala! Exige el fin del comercio irresponsable de armas”, Amnistía Internacional España incluye en su web una petición dirigida a las embajadas de Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Se puede firmar en esta dirección:

www.es.amnesty.org/actua/acciones/tratado-comercio-armas-2012

Violencia en América Latina

En América Latina la percepción de inseguridad ciudadana es una de las más altas del mundo. Asesinatos, robos, asaltos y violencia callejera generan alarma y estresan a la población. En México, la movilización de la sociedad ha logrado recientemente que se apruebe una ley de protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas, a causa de la violencia de que son objeto.

El Tratado sobre Comercio de Armas podrá jugar un papel fundamental para poner coto a esta violencia. Por eso, en la región latinoamericana la campaña ha tenido una gran acogida y se han multiplicado las iniciativas para sensibilizar a la sociedad. Amnistía Internacional Perú se ha marcado un reto: conseguir un millón de firmas en apoyo al tratado. Para ello ha puesto en marcha una web informativa en la que se puede firmar la petición:

www.amnistia.org.pe/armas

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