Sucumbíos: el peligroso oro negro

Por canales como éste en la selva ecuatoriana fluyen cada día 5.400 litros de petróleoEn 1968 la compañía Texaco llegó a Sucumbíos (Ecuador) desplazando a la etnia Cofán. En 1972 empezó la explotación petrolera. La apertura de carreteras destruyó bosques de plantas medicinales y alimenticias. Desde entonces, la explotación sin control del petróleo ha provocado más de 3.000 muertos por cáncer y alrededor de 30.000 afectados. Desde hace 17 años la Plataforma en Defensa de la Amazonía está en juicio con las poderosas petroleras que han destrozado el medio ambiente y han matado a sus gentes: primero Texaco, luego Chevron y hoy Petroecuador.

La amazonía ecuatoriana es un paraíso por descubrir. Una naturaleza generosa que se exhibe en una infinita gama de verdes donde más de 450 especies de plantas autóctonas compiten con sus flores en belleza y exuberancia. El calor del sol ecuatorial unido a las fuertes lluvias tropicales son la combinación perfecta para que la naturaleza se muestre en todo su esplendor.

El Oriente de Ecuador, la selva, ocupa un 10% del territorio del país. Aquí los ríos serpentean como grandes boas salvando los escasos accidentes orográficos y dando vida a más de 800 especies de aves distintas. Además, en la provincia de Sucumbíos, habitan cientos de comunidades indígenas. Son pequeñas naciones pertenecientes a diferentes culturas, cada cual más respetuosa con el medio ambiente del que forman parte.

Hasta 1969, la población era casi totalmente indígena. En ese año, se perfora el primer pozo de petróleo y cambia el panorama. El Estado promueve una política agresiva de colonización mediante la entrega de tierras baldías a razón de 50 hectáreas por colono. Llegan los mestizos y afroecuatorianos de todo el país. Hoy, los indígenas representan sólo el 10% de la población total de Sucumbíos.

Contaminación y destrucción

En esta época se funda la capital con el nombre de Lago Agrio. Las autoridades ecuatorianas la han rebautizado como Nueva Loja. La ciudad cuenta con 60.000 habitantes.

La extracción del primer barril de petróleo cambia la historia de esta provincia del oriente ecuatoriano y la palabra “destrucción” se convierte en parte de su vida diaria. Se destruye la naturaleza y se destruye la cultura de los pueblos indígenas.

En el 85% de Sucumbíos hay petróleo. Actualmente, unos 300 pozos extraen cerca de 200.000 barriles diarios. Los ingresos que se generan en la provincia constituyen más del 50% del producto interior bruto del Estado ecuatoriano.

En concreto, Texaco extrajo cerca de 1.500 millones de barriles de crudo. Construyó 22 estaciones y perforó 339 pozos en un área que actualmente supera las 400.000 hectáreas. Vertió al medio ambiente toneladas de material tóxico, desechos de mantenimiento y más de 19.000 millones de galones de agua de formación –con una salinidad seis veces superior a la del mar– con restos de hidrocarburos y metales pesados. A través de sus mecheros, quemó diariamente dos millones de metros cúbicos de gas.

Subsistencia

Sin embargo, a pesar de la gran importancia del petróleo, casi la mitad de la población sigue trabajando en el campo. La gran mayoría con una economía de subsistencia. No existe desarrollo industrial en la región.

Estamos hablando de una de las provincias más pobres de Ecuador. La desnutrición llega hasta el 40%, la mortalidad en niños menores de un año sobrepasa el 50. En toda la provincia sólo hay un hospital con 15 camas para internar pacientes y seis médicos por cada 10.000 habitantes. Los hogares cuyos ingresos no cubren la cesta básica se sitúan en torno al 70%.

A todos estos problemas se suman los que provocan el narcotráfico y la violencia del vecino departamento colombiano de Putumayo. Se trata de una de las zonas más importantes para la producción de cocaína. En este mismo lugar hay una fuerte presencia de grupos armados pertenecientes a las FARC.

Sucumbíos es una tierra bendecida por la naturaleza que lleva cuarenta años entregando al Estado su oro negro sin ver ninguna mejora en las infraestructuras educativas o de salud. Fallan los sistemas de agua potable y alcantarillado, la energía eléctrica sigue dando problemas y las carreteras son deficientes, a excepción de las que conducen al petróleo.

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