“Palestina no vive un conflicto entre partes enfrentadas, sino un drama de expolio y liquidación”

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Teresa Aranguren abrió el curso en el Foro Gogoa ante más de 400 personas. Foto: Oskar MonteroTeresa Aranguren Amezola ha estado presente como periodista en la invasión de Israel sobre Líbano, en la guerra entre Irán e Irak, en la Primera Guerra del Golfo Pérsico y en el conflicto de los Balcanes. Es autora de dos libros: Palestina, el hilo de la memoria y Olivo roto: escenas de la ocupación. Actualmente es miembro del Consejo de Administración de la Corporación RTVE.

¿Cómo considera usted la situación de Palestina?

Yo no la considero un conflicto entre dos partes enfrentadas, sino como el drama de un expolio y una liquidación. El drama palestino es una cuestión de justicia o mejor dicho, de injusticia que hay que reparar. Pese a que es el conflicto que desde hace más tiempo y de forma más continuada ocupa los medios de comunicación, creo que la realidad de Palestina se conoce mal y poco. Yo, como periodista, debo intentar ser objetiva, pero eso no quiere decir que deba ser equidistante. La realidad no es cuestión de versiones, porque hay versiones elaboradas, precisamente, para taparla. Todo lo sucedido en Palestina está documentado minuciosamente y está también eficazmente silenciado y oculto.

¿Por qué es necesario ir muy atrás en el tiempo para comprender lo que sucede hoy?

Porque, para entender mejor la noticia que saldrá mañana, conviene saber cómo empezó todo. ¿Cuánta gente tiene hoy presente que Palestina existía mucho antes de que se crease el estado de Israel? Hay datos y hechos documentados que para nada coinciden con la “versión oficial”, en los que coinciden tanto historiadores árabes como israelíes. Entre los israelíes quiero citar a Benny Morris y, especialmente, a Ilan Pappé, quienes, a partir de la desclasificación de documentos en la década de 1980, ofrecen la visión “real” de lo que ocurrió en 1948, la limpieza étnica que precedió a la creación del Estado de Israel.

¿La documentación sobre Palestina es abundante?

Palestina, por el hecho de ser Tierra Santa, ha sido visitada por peregrinos y viajeros que han dejado sus relatos y sus descripciones del lugar. El imperio Otomano dejó registros detallados de los censos de población y los títulos de propiedad de la tierra hasta 1917. Durante el Mandato Británico, la documentación es también abundante; en 1919 el censo de la población de Palestina realizado por la administración británica registra un 80% de musulmanes, un 10% de cristianos y en torno al 7 % de judíos. Todos ellos formaban parte del tejido social de la zona y su lengua era el árabe. El sionismo extendió su eslogan propagandístico, “Una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra”, pero basta comprobar los datos para ver hasta qué punto era falso. El movimiento sionista necesitaba vaciar la tierra de Palestina de sus habitantes y llevó a cabo una atroz operación de limpieza étnica y de despojo de tierras.

¿Cuándo comenzó la colonización?

La llegada masiva de colonos judíos comenzó con el mandato británico en 1917, mucho antes de que Europa supiera quién era Hitler. Luego llegaron los enfrentamientos entre la población autóctona y los nuevos colonos. En el año 1939 Inglaterra se comprometió a cambiar su política -que facilitaba la masiva llegada de judíos del exterior- y en ese momento varios grupos armados sionistas lanzaron una campaña de atentados terroristas contra la Administración británica. El Estado de Israel se creó en mayo de 1948. Entre diciembre de 1947 y agosto de 1948, según actas de las Naciones Unidas, 970.000 palestinos fueron expulsados de su tierra y se convirtieron en refugiados. Nunca se les permitió volver.

Ahora, ¿en qué términos prosigue la colonización?

Desde 1993 hasta ahora la colonización de Cisjordania no sólo continúa, sino que se ha triplicado, comiéndose la tierra del futuro Estado palestino. Un asentamiento no es solo una serie de edificios, es también la zona de seguridad que los rodea y las carreteras “sólo para colonos” que los conectan entre sí. Un asentamiento es tierra “robada” a los palestinos. Y agua. El 80% del agua de Cisjordania es para estas colonias, que son todas ilegales, según la legislación internacional.

¿Cuál fue la verdadera razón de la reciente ofensiva contra Gaza?

Israel dijo primero que el ataque a Gaza era en represalia por el secuestro y asesinato de tres jóvenes judíos en Cisjordania. Luego, que el objetivo de la operación era destruir los túneles por los que pasan armas, pero también alimentos y otros suministros para una población cercada y aislada. En realidad, destruir esos túneles requiere no sólo bombardeos desde el aire sino una intervención prolongada por tierra. Y no creo que al Gobierno israelí le interese ocupar de nuevo el territorio de Gaza… En mi opinión, la verdadera razón era otra: romper el frágil pero vital acuerdo de unidad palestina entre Al Fatah y Hamás, anunciado unos días antes.

La diplomacia escandinava parece la más activa a favor de soluciones de paz y justicia.

Sí, fue importante para alcanzar los Acuerdos de Oslo, que levantaron una gran esperanza porque parecía que iban a conducir al fin de la ocupación. Luego esa esperanza se truncó y todo ha ido a peor. Ahora resulta muy importante el anuncio del nuevo Gobierno de Suecia de que va a reconocer al Estado Palestino. La esperanza palestina es que ese anuncio sueco arrastre a otros países de la Unión Europea.

David contra Goliat ¿Quién arma a Hamás? ¿La causa palestina ganaría renunciando a estrategias militaristas?

Por lo que sabemos, Hamás recibe armas de Irán y puede que de alguna otra procedencia. Pero, desde el punto de vista militar, no hay comparación posible con la imponente maquinaria bélica israelí. Tendemos a atender a las situaciones de injusticia cuando sucede lo atroz, como la matanza de este verano en Gaza, pero en Palestina lo terrible es la cotidianeidad de la ocupación. Además, la llamada “comunidad internacional” mira para otro lado. La mayoría de los países árabes están dominados por gobiernos corruptos. En Israel hay una minoría de personas con gran conciencia ética que denuncian y se movilizan en contra de la ocupación, pero son muy pocos y, en realidad, tienen más influencia fuera que dentro de su país, donde son considerados como unos apestados.

¿Qué deben hacer los palestinos?

Resistir y mantener su enorme cohesión social como pueblo. La sociedad palestina, a pesar de todo lo que ha sufrido, es todavía afable, acogedora y solidaria. Y mantener su unidad. Es importante que se mantenga el acuerdo entre Fatah y Hamás.

¿Y qué podemos hacer nosotros?

Pedir a los grupos políticos -y a nuestros representantes en la Unión Europea- que presionen a Israel y que exijan el cumplimiento de la legalidad internacional. Conseguir que nuestros gobiernos tengan una política de sanciones contra quienes violan los derechos humanos individuales y colectivos. Hacer boicot en nuestro consumo a productos fabricados en Israel. El Gobierno de Israel no cambiará su política si no recibe fuerte presión internacional.

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