Nos duele el pueblo palestino

GetAttachment3-2.jpgEl año 2009 ha comenzado con una profunda crisis económica, que como siempre golpea duro a los más pobres, y con el bombardeo de Israel sobre Gaza. Somos testigos de la situación que se vive en los territorios ocupados de Palestina. Sus habitantes viven como prisioneros en su propia tierra.

Nos duele profundamente que la Tierra Santa, que vio nacer a Jesús y a la Iglesia, siga empapándose de sangre. El Estado de Israel, desoyendo el llamado de Naciones Unidas y de la comunidad internacional, persiste en la ocupación del pueblo palestino, ha construido numerosos asentamientos de colonos judíos y ha levantado un gran muro para aislar e incomunicar a la población palestina. Esto ha dado origen a que surjan grupos de resistencia violenta y fundamentalista, como Hamás, que ha estado lanzado cohetes contra poblaciones israelíes, sembrando el pánico entre sus pobladores. Sin embargo, la respuesta del Gobierno de Israel la consideramos totalmente desproporcionada, indiscriminada, criminal y genocida.
Los misiles israelíes han destruidos multitud de viviendas, escuelas y hospitales. La mayoría de los muertos es población civil, entre los que una tercera parte son niños y niñas. Es doloroso y repudiable constatar cómo los misiles de Israel destruyeron dos escuelas en un campo de refugiados de Naciones Unidas ocasionando alrededor de 50 muertos, la mayoría niños. Hasta el momento son ya casi 700 los palestinos asesinados en la Franja de Gaza. Una religiosa española que trabaja en la parroquia de Gaza nos describe la situación como infernal: “falta agua; no hay energía eléctrica; escasean la comida y los medicamentos; los hospitales no dan abasto para atender a los 3,000 heridos; el frío de esta época azota con furia… y para colmo el terror de los bombardeos israelíes que no cesan… un infierno”.

Israel tiene derecho a existir y lograr la paz de sus habitantes, pero no al precio de matar gente inocente ni reprimir el derecho del pueblo palestino a su autodeterminación.

Lamentamos que no haya una autoridad mundial competente y capaz de frenar las guerras.

Quienes integramos la Red Mundial SICSAL ratificamos, una vez más, nuestra opción por la solución no violenta de los conflictos.
Como seguidores de Jesucristo, nos manifestamos a favor de la paz que nace de la justicia y el respeto a los derechos humanos.
Rechazamos los métodos violentos, sean institucionalizados o sean de la resistencia.

Lo que está sucediendo en Gaza es verdaderamente una vergüenza para la humanidad, así como también lo son las guerras en Afganistán, Irak y El Congo.

Apostamos por un mundo en donde la globalización de la justicia, la solidaridad y la paz, sustituya a la globalización de la codicia del poder, del dinero y de la guerra.

Finalmente, nos unimos y nos solidarizamos con las comunidades cristianas de Palestina y con su Patriarca arzobispo de Jerusalén, con los sacerdotes, religiosas y religiosos que acompañan a las comunidades, que nos suplican que no les dejemos solos.
Hacemos un llamado a elevar oraciones por la paz de la Tierra Santa y del mundo, y nos comprometemos a ser agentes de paz allí donde estemos.

Y nos unimos al clamor de Mons. Romero:

“En nombre de Dios les suplico, les ruego, les ordeno: cese la represión”

Por la Red Mundial SICSAL:

Mons. Alvaro Ramazzini
Obispo de San Marcos – Guatemala
Presidente

Hna Raquel Saravia. Copresidenta

Nidia Arrobo Rodas
Fundación Pueblo Indio del Ecuador

Abilio Peña Buendía
Comisión Intereclesial Justicia y Paz
Colombia

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