La Vía Campesina

agriculturacampesina.jpgFrente a la visión economicista de una agricultura que se encuadra en el combate contra la naturaleza para obtener dinero a toda costa, campesinos y campesinas de todo el mundo defienden una agricultura aliada de la tierra, generadora de empleo y productora de alimentos sanos. Una agricultura que es una forma de vida y que busca aprovechar la riqueza natural sin destruirla. Se agrupan en el movimiento internacional La Vía Campesina, uno de los signos de esperanza de los tiempos que corren. Recogemos su voz en palabras de Diego Montón, de Argentina, y Jerónimo Aguado, de España.

El agronegocio es contradictorio con la agricultura campesina

Intervención de Diego Montón (Vía Campesina/Mocase – Argentina) ante el Comité de Agricultura de la FAO

Desde Vía Campesina, movimiento internacional que nuclea a más de 300 millones de familias de campesinas y campesinos, indígenas, pequeños agricultores y trabajadores rurales, en más de 80 países, estamos muy preocupados con este tema.

En los últimos años se ha avanzado mucho en tecnologías agropecuarias; sin embargo, el hambre crece. En la actualidad se producen suficientes alimentos para alimentar a toda la población mundial. El problema no es de producción de alimentos, sino de cómo se producen, quién los produce, cómo se distribuyen y cómo se tiene acceso a los mismos.

El agronegocio y las corporaciones multinacionales han obtenido una alta concentración en todos los niveles de las cadenas agroalimentarias. Concomitantemente esto ha sido un factor decisivo en el aumento de los precios de los alimentos que los ha puesto fuera del alcance de muchos sectores.

Muchos países han perdido la capacidad de autoabastecerse de alimentos y pasaron a depender del comercio internacional y de la asistencia.

El modelo de agricultura industrial ha aumentado el hambre de los pueblos, daña severamente el ambiente e incide gravemente en el aumento del calentamiento global. El único objetivo del agronegocio es el lucro y la ganancia.

La agricultura campesina, en cambio, abastece de alimentos a los pueblos, genera empleos genuinos, cuenta con una experiencia milenaria en la relación con la naturaleza, y por eso tiene la capacidad de mitigar los efectos sobre el cambio climático. La agricultura campesina enfría el planeta.

El agronegocio intenta desplazar a la agricultura familiar y campesina con todo tipo de prácticas ilegales y violentas, que a veces cuentan con la complicidad de funcionarios corruptos. Miles de familias campesinas están siendo expulsadas del campo por la acción del agronegocio y miles de hectáreas de bosques nativos han sido deforestadas.

Las semillas son patrimonio de la humanidad y las multinacionales intentan apropiarse de los derechos de uso por medio de las patentes. ¿Cómo puede contribuir eso a la lucha contra el hambre?

Desde Vía Campesina sostenemos que el agronegocio es contradictorio con la agricultura campesina y con la lucha contra el hambre.

Para Vía Campesina, los campesinos, indígenas y agricultores familiares no son parte del sector privado. Por eso FAO también debe tener un espacio institucional especifico de consulta con los campesinos, mujeres rurales, indígenas, pastores y pescadores.

FAO debería investigar la concentración que existe en las cadenas agroalimentarias en manos de las corporaciones y su relación con el aumento de los precios de alimentos e insumos.

Por último, instamos a la FAO a que se centre en su objetivo principal que es la lucha contra el hambre, ya que no es su papel el fortalecer los negocios privados.

Insistimos, es tiempo de trabajar por la soberanía alimentaria.

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