IRPF, una X, dos o ninguna

nortesur4-3.jpgDentro de nada tendremos que poner a punto, como cada año, nuestra declaración de la renta. Y también la “solidaridad impositiva”, ese plus de compromiso y solidaridad. La Administración permite a los ciudadanos y ciudadanas al realizar la declaración de la renta la opción personal de elegir entre:

•Destinar el 0,7% del IRPF a la realización de programas que desarrollan las entidades y Organizaciones no Gubernamentales (ONG) que se dedican a trabajar en el ámbito de la acción social y la cooperación al desarrollo.

•Optar por el sostenimiento económico de la Iglesia Católica.

•Simultanear ambas opciones, señalando las dos casillas. No son incompatibles ambas opciones.

•No ejercitar ninguna opción, en cuyo caso el resultado se aplicaría a fines generales del Estado.

Vayamos por partes. ¿Dónde va ese 0,7% de fines sociales? La Administración central del Estado distribuye, por un lado, el 80% del dinero recaudado a través de esta vía entre las entidades de carácter social para que ejecuten proyectos dirigidos a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. El reparto se realiza mediante la convocatoria de subvenciones con cargo a la asignación tributaria del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Teniendo en cuenta, además, que el objetivo de estas subvenciones es cofinanciar programas o proyectos concretos de las ONG, no sus estructuras o funcionamiento.

Por otro lado, el restante 20% del dinero destinado a fines sociales lo distribuye el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación través de la Agencia Española de Cooperación Internacional, cuyo destino va dirigido a proyectos de cooperación en países en desarrollo.
Además, de ambas dotaciones se resta aproximadamente un 3% con destino a programas medioambientales.

Evolución, ¿aumento de la solidaridad?

En los últimos seis años la recaudación con destino a Fines Sociales se ha más que duplicado (112%), paralelamente, eso sí, a la reducción de la asignación a la Iglesia Católica.

Esto significa, entonces, que el número de “contribuyentes solidarios” ha crecido; lo ha hecho en más de un millón y medio en sólo cinco años. De los 65.727.000 de 2000 a los 244.687.000 de 2008.

En 2009, por ejemplo, de los 245.474.000 € asignados a Fines Sociales se distribuyó un 19% (47.695.000 €) a ONG de Desarrollo (a través de Ministerio de Asuntos Exteriores), un 78% (190.782.000 €) a ONG de Acción Social (a través del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales) y el 3% restante (6.996.000 €) a iniciativas medioambientales.

Los 190 millones de euros se tradujeron en 1013 proyectos sociales para los colectivos más necesitados llevados a cabo por 378 ONG de Acción Social.

¿A quién llega la ayuda?

Los programas dedicados a personas mayores, personas con discapacidad e infancia y familia se llevan la palma, seguidos de los relativos a inclusión social, migrantes y solicitantes de asilo, mujeres, jóvenes, promoción del voluntariado, personas con drogodependencias y, en menos medida, otros colectivos (personas afectadas de SIDA, reclusas y exreclusas y pueblo gitano).

¿Qué marcamos los contribuyentes?

Por último, un recordatorio sobre cómo están las cosas. De momento, en los dos últimos años un 34,12% marcó solo Fines Sociales, un 31,5% no marcó ninguna casilla, un 21,7% solo Iglesia Católica y un 12,68 % marcó las dos opciones.

Ahora nos toca decidir a nosotros.

Más información en www.xsolidaria.org


(*) Elaborado con información del documento elaborado por Coordinadora de ONGD, Plataforma del Voluntariado de España. Plataforma de ONG de Acción Social y Plataforma de Infancia

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