España y los menores soldados

1)	Hay que buscar una mayor implicación de la comunidad internacional en la eliminación del uso de menores soldados. Desde hace tiempo, diversos grupos abogan por que España no venda armas a países que utilizan menores soldados. Yo mismo me he adherido a esta campaña y la he promocionado. Ahora, tras reflexionar un poco, pienso que estamos poniendo demasiada energía en algo no 100% eficaz.

En junio, la ONU decidió que para el año 2016 no debería quedar ni un solo menor soldado en el mundo. Se estima que en la actualidad hay unos 250.000 menores soldados, de los cuales el 40% serían niñas, que también son utilizadas como esclavas sexuales. Cada vez hay más informes sobre abusos sexuales también a chicos. Será difícil eliminar el problema en solo tres años.

2)	Pintada contra el uso de menores soldados en las calles de Pontevedra. La mayoría de los menores soldados se concentran en África, donde son usados, principalmente, por grupos rebeldes y de oposición que luchan contra los gobiernos. También hay algunos ejércitos nacionales que usan menores entre sus filas. Justo en estos casos es donde podría ser eficaz la presión al Gobierno español.

A pesar de lo que pudiera parecer, son pocos los países que permiten que sus ejércitos recluten menores de edad. En 2010 eran ocho países, pero en 2011 Afganistán y Chad terminaron con esta práctica firmando compromisos al respecto con la ONU y en 2012 Sudán del Sur, Myanmar, Somalia y la República Democrática del Congo se unieron. En la actualidad solo existen dos países que toleran esta práctica: Yemen y Sudán.

Esta información, proveniente de Naciones Unidas, es incompleta y sesgada. Al hablar de ejércitos nacionales que utilizan menores soldados se fija solo en los de los países del Sur, olvidando los países occidentales y “desarrollados” que permiten el enrolamiento de menores de 18 años en sus fuerzas armadas, como es el caso de Estados Unidos, Reino Unido o Israel.

En 2012, España vendió a Estados Unidos partes y piezas de aeronaves, de buques, de carros de combate y de misiles, radares y sus componentes, combustibles militares y armas pequeñas con sus municiones por un valor de 91’2 millones de euros. A Reino Unido, partes y piezas para el caza de combate EF-2000 y del avión de transporte militar A400M por un valor de 184’8 millones de euros. Estos son datos de 2012 sacados del informe elaborado por la Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Economía y Competitividad y remitido a las Cortes Generales el pasado mes de junio.

Si queremos ser justos, hay que pedir que España no venda armas tampoco a países occidentales que permitan que menores de 18 años se alisten en sus ejércitos.

Pero el verdadero problema no radica en los ejércitos nacionales, sino en los grupos rebeldes y de oposición que suelen operar en la ilegalidad, estar escondidos en territorios remotos y financiarse con medios criminales (tráfico de drogas, personas, armas…). Son ellos los que reclutan y utilizan el mayor número de menores soldados. Resulta complicado llegar hasta sus bases, monitorizarlos, saber cuántos menores tienen en sus filas, negociar la liberación de estos, exigirles el respeto a los derechos humanos y el cumplimiento de los acuerdos internacionales.

Por tanto, hay que buscar una mayor implicación de la comunidad internacional, especialmente de las tropas de Naciones Unidas y de la Unión Africana, en la eliminación del uso de menores soldados. Además, hay que incidir en el fin del tráfico ilegal de armas, del que se suministran la mayoría de estos grupos y de la hipocresía de los gobiernos y empresas occidentales (incluyendo China) que apoyan a estos grupos, a sabiendas de que utilizan menores soldados, para conseguir sus objetivos económicos y geopolíticos.

Últimas entradas de Colaboración (ver todo)

1 comentario en «España y los menores soldados»

  1. España y los menores soldados
    Excelente artículo. También me gustaría destacar la importancia de fomentar los programas de reinserción social y apoyo psicológico a ex menores soldados, a fin de que reanuden su vida normal, su educación y encuentren un empleo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.