El diálogo útil y la revolución de África

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Foto. Michel Dubois-CNCD CC.Asistimos atónitos al levantamiento de varios países de África contra sus tiranos. Y tienen éxito. Primero Túnez y Egipto; después, quizá, Libia. Quizá. El asombro es mayor porque no nos damos cuenta de que asistimos a un cambio acelerado de los actores relevantes de la historia. En el siglo XIX y XX eran los Estados. A mediados del siglo pasado fueron las uniones de Estados y las corporaciones multinacionales. Ahora emerge inesperadamente un nuevo protagonista: la ciudadanía y, al fondo, la sociedad civil, aupados por las nuevas tecnologías de la comunicación. Éstas los animan a levantarse contra la carestía, la pobreza, la concentración de la riqueza en unas pocas manos, el pisotear su dignidad y la clamorosa falta de libertad y democracia.

Con este panorama al fondo tuvo lugar en un país del África subsahariana, en concreto Senegal, el Foro Social Mundial. Nacido en Porto Alegre en 2005 y seguido por los foros de Nairobi (Kenia) en 2007 y Belém (Brasil) en 2009, este año reunió a unas 70.000 personas de 130 países. Comenzó el 6 de febrero con una manifestación en la que se reunieron cientos de grupos y colectivos, en su gran mayoría africanos, con muchas asociaciones de mujeres que trabajan en zonas depauperadas. Música. Alegría. Vivos colores.

Este FSM, desarrollado al margen de las instituciones del «sistema», es un espacio donde se ponen en común ideas y experiencias de docenas de miles de asociaciones, ONG, comunidades de base, grupos y colectivos hacia «Otro mundo es posible», el gran lema o bandera del foro.

Foto. Michel Dubois-CNCD CC.¿Qué otro mundo?

Es posible otro mundo atento a la dignidad de la persona. Con una mejor distribución de la riqueza. Que cuide la naturaleza. Defensor de la paz y una justicia igual para todos. Que no discrimine a la infancia, a la mujer, a las personas mayores, al emigrante, al refugiado, a los pueblos indígenas… En fin, que actualice las viejas libertad, igualdad y fraternidad con el respeto a la persona frente al poder y una sociedad, una economía y una naturaleza sostenibles.

En el FSM de Dakar hubo foros atractivos como el de la Asociación de Tasación de las Transacciones Financieras y Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC), el muy trabajado «Hacia un nuevo modelo de gobernanza mundial” –con la intervención de Federico Mayor Zaragoza, del Consejo del FSM–, el de los Pueblos sin Estado, el de la Democracia y las Ciencias, el del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo» (CADTM), el Mundial de Alternativas (FMA) y los varios organizados por la Asamblea de Movimientos Sociales (AMS). También en este contexto se celebró la Marcha Mundial de las Mujeres, con cientos de grupos que, desde las cuatro esquinas de África, llegaron en caravanas hasta Dakar.

Teología y liberación

El Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL) merece una mención especial. Reunió unas doscientas personas de comunidades cristianas, ONG y colectivos de diversos credos, en su mayoría católicos. Las ponencias se enriquecieron con la participación de personas, grupos y comunidades de América Latina, EE.UU., Europa occidental, África y, en menor, medida Asia y Oceanía.

Un diálogo útil, tanto tras las ponencias sobre Teología de la Liberación como en grupos por contextos y lenguas comunes, con aportaciones sobre el futuro de las religiones, las dificultades de localizar lugares de encuentro y las bases o contenidos de una acción común de trabajo por un mundo de paz, justicia y apoyo a los pobres y marginados, así como sobre la necesidad de trabajar en red y con proyectos concretos.

Ligados al FMTL se celebraron otros mini-foros de interés: «Respuestas para sobrevivir y avanzar en el torbellino africano», «Cristian@s y Musulman@s» y «El futuro de las Iglesias».

En el Foro, al igual que en las rebeliones de Túnez, Egipto, Omán, Yemen y Libia contra las tiranías y la represión y a favor de la dignidad de las personas, se mezclaban hombres y mujeres, laicos y religiosos, funcionarios y obreros manuales, escolares y universitarios, jóvenes y mayores. Jóvenes sobre todo.

Foto. Michel Dubois-CNCD CC.Conciencia y denuncia

Y ahora las preguntas: ¿cuál es el papel del Foro Social Mundial?, ¿para qué sirve? Un primer objetivo sería la toma de conciencia individual -y también colectiva- de que, efectivamente, otro mundo es posible. Decía Gandhi que «tú debes ser el cambio que deseas ver en el mundo». Toma de conciencia de que hay mucha gente luchando por lo que tú luchas, en muchos sitios, por un mundo más humano, justo, libre, solidario, defensor del las víctimas de la crisis y del sistema y defensor también de una naturaleza hoy en día amenazada.

También la denuncia. «Contra la intolerancia de los ricos, la intransigencia de los pobres». Hay un debate subyacente en el FSM entre la idea inicial «movimiento anti-globalización» (con el resultado de que se pierde pluralismo y se gana en eficacia) o la idea de hacer una «plataforma abierta a todos» (creando conciencia de cambio e Intercambiando experiencias). Pero la denuncia es y seguirá siendo una constante del Foro.

El tercer objetivo es no olvidar una respuesta alternativa. El FSM respondería así a la crisis mundial, generada por poquísimos convertidos en multimillonarios especulando y por burbujas hinchadas por los mismos y otros que ganaron dinero en sectores inflados. Una crisis sufrida por las clases medias y tantas víctimas del sistema, millones de parados en Occidente y millones de nuevos marginados o con salarios de hambre en África y Oriente.

¿Con posibilidades de éxito? Los cientos de miles, los millones que, de una forma u otra, coinciden con el espíritu del FSM creen en el éxito, no pierden la esperanza. En una Europa anestesiada por la crisis y el miedo de muchos, jóvenes y mayores, a perder su trabajo, hemos de ser conscientes de que, si siempre hubo más de los que se pensaba con la ilusión del cambio hacia un mundo mejor, ahora se ha encendido una llama en el norte de África y parte de Oriente Próximo que ha prendido, sobre todo en los jóvenes, la revolución por la dignidad de la persona y por un mundo más humano.

Por eso los jóvenes africanos alzados contra las tiranías son ahora la vanguardia de un posible cambio hacia otro mundo. Por eso el Fondo Social Mundial y, en su ámbito, el Fondo de Teología de Liberación son bienvenidos: porque nos despiertan y traen esperanza.

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