América Latina rinde examen sobre inclusión educativa

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En países como Bolivia ha mejorado la calidad educativa, pero aún hay camino por recorrer. Este año la UNESCO evaluará si fueron alcanzados los seis objetivos trazados en el Foro Mundial sobre la Educación (2000) cuya meta radica en mejorar la calidad educativa, en especial para quienes viven en contextos de vulnerabilidad social.

En relación a esta temática, América Latina y el Caribe (ALC) debe seguir trabajando en la protección y educación de los niños y niñas desde su nacimiento -objetivo 1- ya que, por un lado, cuatro millones de sus menores padecen desnutrición y, por ende, tienen un deficitario desarrollo físico y cognitivo. Por otro lado, aunque en promedio la matrícula en la primera infancia es del 66%, existe una gran desigualdad regional ya que, por ejemplo, en Cuba la matrícula es del 90% y en Paraguay es inferior al 40%.

En cuanto a propiciar la obligatoriedad y finalización de enseñanza primaria gratuita -objetivo 2-, si bien en este nivel la matrícula es del 93%, existe una gran disparidad continental: mientras que en Perú la matrícula alcanza al 100%, en Guyana apenas supera el 70%. Sobre esta cuestión no debe soslayarse que los niños y niñas más vulnerables de ALC muchas veces concurren a la escuela porque en ella reciben su única comida diaria.

Por su parte, ALC no posee un equitativo acceso a la educación de jóvenes y personas adultas -objetivo 3- ya que, aunque la tasa de transición de primaria a secundaria es del 90% o más, ésta última cuenta con una exigua matrícula del 75% y aún esta cifra resulta engañosa porque no permite conocer las disparidades existentes entre, por ejemplo, las matrículas de Chile -que roza el 85%- y Nicaragua, que llega al 45%.

En relación a la reducción del número de personas adultas alfabetizadas -objetivo 4-, si bien el 93’1% de la población adulta de ALC está alfabetizada, habría que analizar con detenimiento esta cifra, dado que muchos educadores regionales aún hoy creen que la alfabetización se reduce a la capacidad de leer y escribir cuando, en realidad, como sostiene Freire, implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica.

Organizaciones como Plan están haciendo especial énfasis en el acceso de las niñas a la educación. A la hora de analizar la igualdad de sexos en el acceso a la enseñanza primaria y secundaria -objetivo 5-, en la matrícula de la educación primaria latinoamericana existe una paridad casi perfecta entre niños y niñas y en el nivel secundario existe una inequidad perjudicial para los hombres, ya que muchas veces éstos abandonan la educación formal para trabajar y así conseguir los recursos económicos para sobrevivir.

También ALC debe mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación -objetivo 6. Los países de la región aún tienen que enfrentar simultáneamente desafíos de escolarización y aseguramiento de condiciones mínimas para un buen aprendizaje, que disminuya la brecha digital y propicie la resolución de problemas en forma autónoma y crítica.

Por último -más allá de la heterogeneidad educativa de ALC- aún es tarea pendiente construir los cimientos de una educación popular y crítica que favorezca el nacimiento -como sostiene Boff- de “los primeros brotes de otro paradigma de civilización que tendrá como centralidad la vida, la humanidad y la Tierra, la que algunos llaman también civilización biocentrada”.

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