Algo nuevo está re-naciendo

Estamos alegres. Ha sido un triunfo de este pueblo que ha dado señales claras de conciencia política a pesar de la devastadora y millonaria campaña de amenazas y miedo. De mentiras, calumnias e infamias. Fue una campaña terrible.

La Iglesia a nivel de Conferencia Episcopal, está aceptable. La mayoría de obispos son más dialogantes. Hay sus excepciones. El nuevo arzobispo, José Luís Escobar, diocesano, de 49 años, que asumió el cargo en febrero, está dando buenas señales, nada que ver con el estilo del anterior del Opus Dei, hiperconservador, alejado de los sectores pobres, frío como una marqueta de hielo, insensible y caedor mal. Entre las buenas señales que ha dado el nuevo está la acogida fraterna de los sacerdotes excluidos por su antecesor, que los sacó de sus parroquias. Éste les ha llamado a uno por uno y restituido en parroquias y otros cargos. Otra ha sido su postura clara en contra de la explotación minera que, por cierto, se unió a ella toda la Conferencia Episcopal. No andamos tan mal con estos jerarcas, algo ha cambiado. Tampoco se puede decir que son entusiastas con la teología de la liberación, saben guardar «la compostura» que les exige la línea de la Santa Madre.

Desde mi militancia con la iglesia de la base, puedo decirte que es muy esperanzador. Como Biblistas populares constatamos un crecimiento cualitativo y cuantitativo. Un grupo significativo de sacerdotes está empujando una línea de compromiso social y político desde la fe que está dando frutos. Asimismo, el departamento de pastoral de la UCA con sus 12 escuelas de teología llevadas a las bases en diferentes puntos del país, con cerca de 500 alumnos/as, gentes sencillas comprometidas con la pastoral, es otro baluarte de la Teología de la Liberación.

La conmemoración del martirio de Monseñor Romero durante la semana del 21 al 27 de marzo convocó a miles en los diferentes actos. En la Fundación Romero, que organizamos la peregrinación de luces, misa y vigilia y una semana de conferencias en la Cripta, estamos agradecidos con este pueblo fiel por su decidida participación.

Siento que algo nuevo está re-naciendo en este pueblo. La semilla del martirio ha brotado y vamos a cuidarla hasta que se convierta en arbustos y árboles bien plantados que nos den sombra por muchas generaciones.

(*) Carta recibida desde El Salvador con motivo de las últimas elecciones

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