El trabajo es para la vida. ¡Ni un muerto más!

movimientos1-2.jpgMás de mil personas pierden la vida al año en sus puestos de trabajo en España. El año pasado fueron 1.089, sólo 78 menos que en 2007, a pesar del descenso de la actividad económica. Ante este drama silenciado, la HOAC de Andalucía ha recogido 40.000 firmas que piden a los poderes públicos andaluces que actúen.

Precisamente, Andalucía fue el año pasado la comunidad con más accidentes de trabajo mortales (171 fallecidos). Para la HOAC de Andalucía “los accidentes laborales y el deterioro de la salud en el trabajo no son una fatalidad inevitable”, sino que obedecen a “causas concretas” que hay que cambiar.

Desde hace unos años, la diócesis de Jaén viene manifestándose públicamente cada vez que un trabajador de la provincia pierde la vida en el tajo. Últimamente, el gesto de denuncia y solidaridad se realiza en el lugar de residencia de la víctima, lo que propicia, en ocasiones, un acercamiento a los familiares. En cada una de las diócesis andaluzas las movilizaciones, con variantes, se han ido sucediendo hasta que toda la HOAC de Andalucía se convenció de la necesidad de coordinar y compartir los esfuerzos. Así fue como se impulsó la campaña a nivel autonómico que ha estado apoyada por la distribución de 20.000 dípticos informativos.

Convencidos de que “el incumplimiento de la Ley y las malas condiciones de trabajo ponen en peligro la vida de los trabajadores y trabajadoras”, la HOAC de Andalucía persigue con esta campaña “promover el respeto efectivo de los derechos laborales y combatir la precarización social, mejorar las condiciones de trabajo”.

En la diócesis gaditana varias parroquias especialmente sensibles a este asunto se sumaron a la recogida de firmas, animadas también por su obispo. El Obispo de Cádiz y Ceuta había escrito una carta de apoyo a esta campaña en la que recuerda que “las personas somos hijos de Dios y, por ello, la vida de toda persona es un valor sagrado” y, rescata las palabras de la Conferencia Episcopal Española con motivo de la Jornada Internacional por la Salud Laboral del año 2000:

“Todos los cristianos debemos implicarnos en la defensa de la vida en el trabajo, porque el compromiso al servicio de la vida obliga a todos y cada uno. Es una responsabilidad propiamente “eclesial”, que exige la acción concertada y generosa de todos los miembros y de todas las estructuras de la comunidad cristiana. Recordamos que, para defender la vida, es necesario que se reconozca la justa escala de valores, la primacía del ser sobre el tener, de las personas sobre las cosas”.

“La Iglesia se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia, participa de los gozos y de los sufrimientos de la comunidad humana en la que vive inserta. Por ello no puede permanecer insensible a los grandes problemas humanos, como en este de la siniestralidad laboral”, continuaba Antonio Ceballos.

movimientos2-2.jpgCompromiso oficial

Los representantes de la HOAC se entrevistaron el 5 de marzo con el Defensor del Pueblo Andaluz , José Chamizo para que, desde su responsabilidad, contribuya también a resolver este grave problema. A la cita acudieron también familiares de las víctimas que pudieron dar testimonio en primera persona de su cruda situación.

Los familiares han tenido una participación muy destacada en esta campaña. No en vano han sufrido pérdidas irreparables que les causan un dolor inmenso, agravado, en ocasiones por el silencio y la impunidad. La HOAC de Andalucía tenía claro desde el principio que “hemos de vivir desde la cercanía a las víctimas de los accidentes de trabajo y de la falta de salud laboral”, porque “sólo desde la cercanía a otros podemos reaccionar solidariamente y acabar con lo que provoca el sufrimiento injusto de las personas”.

Entre las peticiones cursadas al Defensor del Pueblo Andaluz se encontraba la agilización de los procedimientos judiciales que atañen a las víctimas de la siniestralidad laboral, la puesta en marcha de medidas de amparo, ayuda psicológica, jurídica y económica, así como su implicación en las acciones de sensibilización sobre los accidentes de trabajo.

Unas 500 personas convocadas por la HOAC de Andalucía acudieron finalmente a la concentración de Sevilla frente al Parlamento autonómico, el pasado 25 de abril, en solidaridad con las víctimas de la siniestralidad laboral y en reivindicación de «condiciones y ambientes de trabajo adecuados donde se pueda desarrollar la actividad profesional con dignidad».

Dos militantes dieron lectura a la propuesta de Declaración Institucional que la HOAC ha solicitado a los grupos parlamentarios para que el Parlamento la apruebe y demuestre su sensibilidad hacia el día 28 de abril, día mundial de la salud laboral y seguridad en el trabajo.

Implicación de las Diócesis

Representantes de cada una de las Diócesis presentaron a los manifestantes diversos objetos que ejemplificaban distintas carencias del mundo obrero y del trabajo. Familiares de las víctimas de la siniestralidad subieron al escenario para contar su experiencia y pedir, una vez más, justicia para sus allegados muertos en el trabajo. Momento que inevitablemente resultó muy emotivo, pero también muy revelador del sufrimiento que la actual organización del trabajo, basada en la maximización de beneficios y la reducción de los trabajadores a simples recursos productivos, está provocando.

Al acto habían sido invitados todos los partidos políticos presentes en el Parlamento andaluz. Hicieron acto de presencia Diego Valderas, Coordinador de IU en Andalucía, Ignacio García Rodríguez, Vicepresidente Tercero de la Mesa del Parlamento y miembro de IU, Antonio Núñez Roldán, Portavoz del PSOE-A en la Comisión de Innovación, Ciencia y Empresa.

Fueron ellos quienes en un primer momento y a falta de su entrada en el registro oficial del Parlamento andaluz –que se formalizó el 27 de abril– se hicieron depositarios de las casi 40.000 firmas reunidas a favor de una cultura saludable en el trabajo y en cuya recogida, barrio a barrio, pueblo a pueblo, habían participado muchos de los concentrados.

Concluida la concentración, los asistentes se trasladaron en manifestación hasta la cercana parroquia de San Leandro, no sin antes tintarse las manos de rojo como símbolo de la sangre derramada por las víctimas del trabajo. La comitiva no dejó de corear el lema «El trabajo es para la vida, ni un muerto más» durante el trayecto, llamando la atención de los viandantes, algunos de los cuales se interesaron por conocer el motivo de tales escenas.

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