El hogar (y los lugares sagrados) de los dongria kondh

survival.jpgUnos niños de ojos negros y mirada profunda corren entre juegos y risas en una remota aldea situada en la ladera de una lejana montaña de un enigmático país. Unas manos ancianas tejen, otras más jóvenes cultivan la tierra, los hombres recolectan el jugo de las palmeras que les da la energía necesaria para caminar durante horas por la montaña. Su montaña sagrada. Son los dongria kondh, que desde antaño habitan las colinas de Niyamgiri, en el estado indio de Orissa. Veneran sus casas, las colinas, la montaña… una tierra que conocen profundamente y de la que obtienen todo lo que necesitan para vivir, una tierra a la que se sienten íntimamente unidos, porque allí con el largo paso de los años se ha configurado su sentido de la existencia. Una tierra en la que viven, conviven y veneran a su dios, a la vida.

Las colinas de Niyamgiri son el hogar de más de 8.000 dongria kondh, cuyo modo de vida y religión han contribuido a conservar un enclave de densos bosques y gran variedad de animales y plantas. Cultivan sus huertos en las laderas de las colinas, entre el bosque, y recolectan frutos silvestres, hojas y flores que después venden.

Y llegaron las excavadoras

Pero su montaña sagrada esconde bauxita, materia prima de la que se obtiene aluminio, lo que ha llevado hasta allí a la empresa británica Vedanta Resources, cuya filial –Vedanta Aluminium– persigue desde hace ya varios años poner en marcha una gran mina a cielo abierto (parece que el más puro estilo colonizador se resiste a pasar a la historia). Desde el pasado mes de abril cuenta con el permiso de las autoridades indias y las excavadoras ya han comenzado a desbrozar caminos. Una autorización que contradice la propia legislación del país que protege a las comunidades dongria kondh y a sus tierras tradicionales.

Incumple también la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Aprobada por la Asamblea General en septiembre de 2007, reconoce los derechos de los pueblos indígenas a la propiedad de su tierra y a vivir como ellos deseen. También afirma que no serán trasladados de sus tierras sin su libre e informado consentimiento.

Los dongria kondh saben lo que significa la llegada de las excavadoras. Sólo tienen que extender la vista hacia el pie de la colina para toparse con la refinería de aluminio de Vedanta que domina las llanuras. Los residuos que genera se vierten en grandes charcas y se filtran en el suelo. El aire se ha vuelto irrespirable. Las comunidades que vivían en la zona, que en un principio dieron la bienvenida a la empresa, lo han perdido todo, sus tierras de cultivo, sus animales, el acceso al río… su modo de vida. A cambio, la contaminación del aire y del agua que está afectando a su salud. Los que permanecen allí viven junto a la alambrada de la refinería. Muchos estuvieron encarcelados por sus protestas.

Un final por escribir

El Tribunal Supremo de la India también ha dado luz verde a la mina, pero los pueblos kondh están decididos a defender su modo de vida y su lugar sagrado. El pasado mes de octubre, miles de personas se concentraron contra la empresa minera. La manifestación paralizó la ciudad de Muniguda al bloquear la carretera principal durante varias horas. Más de 3.000 manifestantes, entre ellos indígenas dongria kondh y de otras comunidades de la zona, tenían un mensaje claro para Vedanta: “Salid de nuestras selvas, de nuestros arroyos y de nuestra montaña sagrada”. Esta concentración era la culminación de una serie de manifestaciones, marchas y bloqueos de carreteras organizados por comunidades locales decididas a parar la mina.

Las movilizaciones han llegado a Europa. En Londres, Survival Internacional organizó una concentración con ocasión de la reunión anual de Vedanta. Y en nuestro país la organización de defensa de los pueblos indígenas convocó varias concentraciones ante la Embajada de la India en Madrid, entregando una petición al Gobierno indio para que garantice el respeto de los derechos de las comunidades indígenas.

Los dongria kondh están decididos a no abandonar su tierra porque fuera de ella “moriremos como peces fuera del agua”. “Necesitamos personas de fuera que se unan a nosotros”, nos dicen en un breve e impactante documental que se puede ver en: www.survival.es/peliculas/lamina. En esta misma dirección tenemos la posibilidad de escribir una carta al primer ministro de la India.

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