Contar con las personas excluidas para construir una sociedad mejor

  • por

Julia, José Luis, Miguel y Moussa son cuatro personas que estuvieron conviviendo en el piso de personas sin hogar convalecientes de RAIS Fundación. «Aspiramos a una sociedad sin personas excluidas, más justa, democrática y participativa. Creemos en las personas». Con estas palabras de cimiento inició y continúa la Fundación Rais su labor de transformación del mundo a través de la mejora de la calidad de vida de quienes se encuentran en situación de exclusión social extrema. En la actualidad trabajan de forma activa en la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía, Región de Murcia, Castilla-La Mancha y en el País Vasco a través de Rais Euskadi.

Rais Fundación comenzó su andadura allá por 1998 con el objetivo de «luchar contra la exclusión social y dar respuesta a las necesidades de las personas más desfavorecidas, especialmente de las personas sin hogar». No quieren, sin embargo, que su labor se quede en un mero poner tiritas, llenar de parches, sino que aspiran a mucho más. «Perseguimos la transformación social, eso significa entender las causas que provocan las situaciones de exclusión y trabajar por erradicarlas, no solo por paliar sus consecuencias. Queremos abordar la raíz del problema, no dar soluciones puntuales».

Apuesta por otra sociedad posible

Esta vocación la desarrollan haciendo barro, carne, realidad… una serie de valores que son los que lo definen y guían su trabajo:

 Confiamos activamente en las personas y en la sociedad. En su capacidad para la mejora, el cambio y la transformación social.

 Creemos en la acción colectiva organizada en torno a un proyecto común.

 Luchamos por romper estereotipos y prejuicios. El encuentro y la apertura hacia las demás personas nos lleva a descubrir al otro y aprender desde otra mirada.

 Aceptamos la realidad pero queremos cambiarla. Trabajamos para erradicar las causas de la exclusión social, no solo las consecuencias.

 Creemos que la exclusión social es una responsabilidad colectiva. Queremos hacer visibles los problemas sociales rompiendo la indiferencia y llamando a la acción.

Una persona sin techo que pasa sus horas en un banco del parque.

Trabajar para un mundo mejor

En esta ardua labor de impulsar los cambios sociales necesarios y de movilización de la ciudadanía, las instituciones públicas y privadas y los agentes sociales, trabaja un grupo de personas de diversas disciplinas (educación, trabajo social, derecho, economía, sociología, ingeniería informática, expertos en gestión de empresas…) dando lo mejor de sí para un mundo mejor.

Estas palabras del actual director general de la fundación, José Manuel Caballol, reflejan a la perfección el trabajo y la andadura de quienes integran el equipo: «Tengo la enorme fortuna de haber formado parte del grupo de personas que, hace ya más de 15 años, seguimos a Carmen Sacristán en la aventura de creación de una alternativa para trabajar con personas sin hogar basada en reconocer las potencialidades y la capacidad de crecimiento de toda persona, independientemente de su situación de desestructuración personal. Ha sido la fuerza de esa convicción perseguida por todas y cada una de las personas que han colaborado en esta aventura –profesionales, voluntarias, patronas, socias, responsables de otras entidades– las que han creado lo que hoy es RAIS Fundación».

Otros miembros del equipo dejan también pinceladas de lo que supone para ellos algo que es mucho más que un trabajo: en resumidas cuentas, un modo de vida por y para quienes están en los márgenes del sistema. De un sistema que los desprecia, ningunea e incluso expulsa de modo inmisericorde. «Me adentré en el ámbito social de la mano del voluntariado con personas sin hogar haciendo rutas de calle. Me apasiona poder involucrar a la ciudadanía en la lucha contra la exclusión social y ver que es posible movilizar a las personas para que encuentren la fuerza que les haga salir de la calle. Hoy sueño con ver cómo la capacidad transformadora de RAIS Fundación la podemos llevar a distintos lugares», señala Pepe Aniorte, gerente de Desarrollo Local y Empleo. «No entiendo la práctica de ninguna de las disciplinas de las Ciencias Sociales sin que previamente exista un compromiso personal con la sociedad que nos rodea y una sensibilidad con los problemas de las personas y los colectivos más oprimidos de ésta», afirma rotundo Antonio Hueso, gerente de Proyectos y Calidad.

Laura Pérez, trabajadora social y gerente de Milhistorias (dedicada a la comercialización de productos ecológicos) explica: «Me incorporé a RAIS Fundación para gestionar los programas de inserción laboral a través de itinerarios integrados de inserción por un lado y, por otro, el Proyecto ECA (empleo con apoyo) para personas que ya han logrado acceder al mercado laboral, acompañándolas en el proceso y detectando dificultades, que garantizan el éxito de la inserción laboral». Una labor, pues, que aúna trabajo y compromiso social.

Hacia lo concreto. Vocación hecha realidad

Pisos de emergencia, centros de noche, centros 24 horas, empresas de inserción, empleo con apoyo… Éstos son algunos de los recursos que dan cuerpo en el día a día a los valores que están en el alma de Rais Fundación. Herramientas al servicio de las personas más gravemente excluidas de nuestra sociedad: personas sin hogar, personas inmigrantes en situación irregular, personas que sufren enfermedades mentales, quienes padecen una adicción, personas que cuentan con una discapacidad, que sufren abandono, personas que padecen varias de estas situaciones… «Historias de vida que sufren verdaderas espirales y se han quedado atrapado en ellas». Espirales que pueden convertirse en caminos positivos que faciliten la inclusión social, a través de «un entorno favorecedor que apoye las capacidades de la persona y todo un camino de acompañamiento y estímulos en positivo».

Así, trabajan «para que la persona sea capaz de creer en sí misma y se responsabilice de su propia vida realizando un tránsito que le permita recuperar su sentido vital». ¿Cómo? De las carencias a las capacidades; de las capacidades a los derechos y responsabilidades; de la emergencia al proceso; de un techo a un hogar.

Uno de los ejemplos estrella son los «pisos para la autonomía», viviendas integradas en comunidades de vecinos dentro de barrios residenciales, en las que Rais Fundación se hace cargo de distintos gastos (alquiler, equipamiento básico, parte del coste de los suministros, acompañamiento, actividades para la autonomía, coordinación…) y los residentes hacen una aportación económica mensual para cubrir parte de los gastos (incluidos los relativos a alimentación, higiene, etc).

De esta manera, los centros de Rais son «siempre un paso en el camino y nunca recursos finalistas (…) en los que comenzar un camino de mejora con cada persona que accede a los mismos, independientemente de su nivel de desestructuración actual, que les permita ir saliendo de la situación en la que están y remover los obstáculos para que puedan acceder a recursos más estables”.

Muchos lo consiguen y todos podemos ser cómplices, nos recuerdan, a través de los distintos modos de colaboración, entre los que destaca el voluntariado, el acompañamiento de estas personas en su salida del túnel y su senda hacia la luz.

Más información www.raisfundacion.org

Residencia RAIS-Comillas. Convivencia y compromiso social

La Universidad Pontificia de Comillas ICAI-ICADE y RAIS Fundación se han unido en un nuevo proyecto que ofrece al alumnado una residencia estudiantil en el centro de acogida Carmen Sacristán, en el barrio de Las Tablas (Madrid). Con esta iniciativa se pretende que los alumnos y alumnas accedan a experiencias vitales unidas a su proceso de aprendizaje. «Defendemos que la mejora de la calidad de vida de las personas en situación de exclusión social se consigue impulsando y movilizando a la ciudadanía, haciéndola parte del proceso de inclusión de las personas que se encuentran en un momento de desventaja social».

Además, el centro (con salas de informática, jardines, enfermería, instalaciones de formación laboral, empresa de inserción…) es un referente como centro activo, participativo en el barrio y abierto al voluntariado social.

Basta ya de criminalizar a las personas sin hogar

En RAIS Fundación sentimos preocupación por la incesante criminalización que están sufriendo las personas sin hogar. Propuestas de arquitectura urbana poco integradora, agresiones, censos de «vagabundos», prohibiciones a «mendigos» y la lista crece cada día.

Las personas sin hogar son ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho que carecen de un espacio donde desarrollar una vida autónoma. Estas medidas contra las personas que viven en la calle están violando los Derechos Humanos y obviando la responsabilidad colectiva.

Esta situación, que nadie desea para sí mismo, es el resultado de un proceso complejo de exclusión social en el que intervienen muchas circunstancias, tanto sociales como personales. Abordemos la raíz del problema y exijamos que se salvaguarden los derechos de las personas más vulnerables.

Algunos ejemplos: arquitectura disuasoria; medidas que criminalizan a las personas sin hogar (prohibir la mendicidad en las calles, censos, otras formas de violencia…).

Últimas entradas de Colaboración (ver todo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.