Lo que de verdad importa

Lo que de verdad importa, además de ser el título de una película dirigida por Paco Arango, debería ser el programa de nuestros políticos para este curso. Apuntar en un cuaderno Lo que de verdad importa a gran parte de las personas de este país: llegar a final de mes con dignidad; poder pagar el alquiler y evitar los desahucios; que sus hijos e hijas puedan ir a colegios donde se encuentren con una educación diversa e integradora; tener un hogar y no dormir en la calle; no tener que irte al extranjero para poder sobrevivir; tener un pisito para poder dejar la casa de tus padres porque ya tienes más de 30 años; pasear por la ciudad sin que eso sea nocivo para la salud porque no se apliquen medidas para combatir la crisis climática y ecológica; que las personas de otros países puedan llegar al nuestro y encontrar un lugar digno donde poder vivir y una cálida acogida; que no tengan que acudir a la venta ambulante para poder sobrevivir;  que la personas que cuidan a nuestros mayores tengan unas condiciones dignas y se les reconozca su trabajo; que nuestros mayores y nuestros hijos recién nacidos tengan residencias y guarderías dignas y gratuitas donde poder estar sin necesidad de que los hijos, los padres, sacrifiquen gran parte de su tiempo para poder atenderles; que los padres puedan disfrutar del cuidado de sus hijos y las mujeres puedan acceder a un trabajo digno en igualdad con los varones;  que las pensiones no pierdan valor adquisitivo; que el salario mínimo no sea tan mínimo que no te llegue a final de mes; que no sigan matando a las mujeres y tengamos más minutos de silencio, que no nos maten, que llamen a la violencia de género, violencia de género… Que tomen medidas ante la pederastia y cuiden de nuestros hijos…

Lo que de verdad importa, lo que nos importa a la inmensa mayoría de las personas, vamos a tener que pelearlo mucho. Vamos a preparar nuestro Kit de Resistencia: unas cómodas zapatillas, ropa holgada, abrigo para el invierno, paraguas por si llueve, una botella de agua (por favor, que no sea de plástico), un buen silbato para meter mucho ruido y tenemos que dejar sitio para la esperanza.

Y con este kit vamos a tener que echarnos a las calles y gritarles, exigirles lo que queremos, lo que de verdad importa.

Hoy me siento cansada, muy agotada, pero no vencida. Sé que somos muchas y muchos quienes nos sentimos así, por eso hoy me gustaría unir fuerzas con quienes creen que otro mundo es posible (¿se acuerdan 1998 ATTAC, 2001 Porto Alegre?) Sólo cuando creamos que esto no puede hacerse realidad nos habrán vencido.

Cuando era joven, hace ya muchos años, me encantaba cantar junto con Paco Ibáñez a Gabriel Celaya:

¡A la calle! que ya es hora

de pasearnos a cuerpo

y mostrar que, pues vivimos,

anunciamos algo nuevo.

Amigas, amigos nos vemos en la calle luchando y trabajando por ese otro mundo posible.

Charo Mármol
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