Una vida de fe guiada por la intuición

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pag7_informe_taize_roger_web.jpg«Pienso que desde mi juventud nunca me ha abandonado la intuición de que una vida de comunidad pudiese ser el signo de que Dios es amor y solamente amor. Poco a poco surgió en mí la convicción de que era esencial crear una comunidad con hombres decididos a dar toda su vida y que buscasen comprenderse y reconciliarse siempre: una comunidad donde la bondad del corazón y la simplicidad estuviesen en el centro de todo.» (Hermano Roger, Dios sólo puede amar)

La vida de Roger Schutz, nacido el 12 de mayo de 1915 y fundador de la comunidad de Taizé, estuvo marcada desde los comienzos por un fuerte compromiso, una fe inquebrantable y la energía de la intuición. Estando convaleciente a causa de la tuberculosis nació en él la llamada a crear una comunidad. Cuando llegó en 1940 a la aldea francesa de Taizé, cercana a su país natal (la neutral Suiza) pero también a la línea divisoria de la Francia ocupada, halló el escenario idóneo en el que desarrollar esa llamada.
Así, a los 25 años organizó en aquel pueblecito borgoñón un espacio de ayuda a los refugiados ayudado por su hermana Geneviève. En 1942 fueron descubiertos y los dos hermanos tuvieron que trasladarse por un tiempo a la ciudad de Ginebra, donde el proyecto de oración, encuentro y comunidad del joven Roger siguió madurando. En 1945, de nuevo en Taizé, Roger retomó el trabajo iniciado tiempo atrás y Geneviève comenzó a colaborar con una asociación encargada del acogimiento a huérfanos de guerra.

La incipiente comunidad también recibía a prisioneros alemanes que estaban recluidos en campos cercanos al pueblo. Por lo que se refiere a la vida monástica, lo que hoy conocemos como Taizé vive una inflexión culminante el día de Pascua de 1949, cuando los primeros siete hermanos se comprometieron para toda la vida a guardar el celibato, llevar una vida común y vivir con una gran sencillez.

A princicios de 1953 quedaba redactada la Regla de Taizé, donde el prior Roger recogió “lo esencial para permitir la vida en común”. Desde entonces y a lo largo de los años, el número de jóvenes que se han acercado a aquella pequeña aldea, provenientes de todos los rincones del mundo en busca de las fuentes de la fe no ha hecho sino aumentar.

El hermano Roger mantuvo una especial relación de fraternidad con el Papa Juan XXIII y con la madre Teresa de Calcuta. Juan Pablo II visitó en persona la aldea de Taizé y la comunidad alimenta una estrecha relación con las iglesias anglicana, ortodoxa y demás confesiones. De hecho, la comunidad ecuménica de Taizé está formada hoy en día por más de cien hermanos ortodoxos, protestantes y católicos de diferentes países. Algunos de ellos viven en pequeñas comunidades situadas en lugares del planeta con especiales necesidades.

Foto. Wikimedia CommonsAl final de su vida, el hermano Roger abandonó su fe protestante y se convirtió al catolicismo. El 16 de agosto de 2005 fue asesinado en Taizé por una mujer mentalmente perturbada, en el transcurso de la oración de la noche. Le sucedió al frente de la comunidad el hermano Alois, a quien Roger ya había escogido como su sucesor años atrás.

Los carismas fundamentales que animan a la comunidad son el encuentro entre los seres humanos, la reconciliación de los cristianos y la acogida a todas las personas. Por otra parte, la vida en Taizé se organiza en torno a un núcleo inequívoco: tres veces al día tiene lugar en la iglesia de la Reconciliación de Taizé la oración en forma de canto meditativo-repetitivo, que incluye el importantísimo espacio de silencio para que la persona escuche a Dios “en el corazón de su corazón”.

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