Transformación

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Estatua de Santa Teresa de Jesús en Ávila. Teresa tiene miedo de seguir hablando de su intimidad con el Señor pero, por otra parte, cree que vale la pena guiar a otros, para que en todo el mundo puedan admirarse las maravillas que hace Dios con nuestro pobre barro. “Para llegar aquí, hemos menester mucho mucho y no nos descuidar poco ni mucho” y pedir sin cesar que Él “nos muestre el camino y dé fuerzas al alma para cavar hasta hallar este tesoro escondido… que le hay en nosotros mismos” Necesitamos esas “fuerzas del alma”.

En estas Quintas Moradas podemos sentir cómo Él nos llama por nuestro nombre. Podemos experimentar cómo esa voz sincera, cálida, casi mágica nos transforma en seres nuevos. Soy capaz de tomar conciencia de ese cambio en lo más profundo de mí. Criatura de tierra convertida ahora en mariposa que, sin dejar de ser lo que era, se ve, se siente como algo nuevo, poderoso, lleno de hermosura, con alas para poder volar hacia donde quiera, porque se ha encontrado a sí misma.

Y cómo sale una persona de aquí, de haber estado metida en la grandeza de Dios y tan junta con Él… La misma persona no se conoce a sí; porque mirad la diferencia que hay de un gusano feo a una mariposilla blanca… Y no tienen en nada las obras que hacía siendo gusano; le han nacido alas, ¿cómo se ha de contentar, pudiendo volar, de andar paso a paso?”.

“Es necesario que muera este gusano y ayuda mucho para morir el verse en vida tan nueva…”.

Teresa nos recuerda que lo que en realidad ocurre en estas moradas es que se va produciendo en nosotros el cumplimiento de la promesa de Ezequiel de reconocer “un corazón nuevo y un Espíritu nuevo que nos transforma”.

Es reconocer la voluntad de Dios en mí, pero también mi voluntad puesta en Él. “La señal inequívoca de que esta unión con Dios es cierta y que se manifiesta en el verdadero amor al prójimo”.

Es necesario que muera el gusano y más a vuestra costa; porque acullá ayuda mucho para morir el verse en vida tan nueva; ansi será mayor el galardón si salís con victoria; más de ser posible no hay que dudar, como lo sea la unión verdaderamente con la voluntad de Dios. Esta es la unión que toda mi vida he deseado, ésta es la que pido siempre a nuestro Señor y la que está más clara y sigura”.

Y sucede el milagro. Cuando yo cambio, experimento la transformación de todo lo que me rodea: mi entorno, mi mundo, mis perspectivas, mis enfoques, mi vida entera cambia conmigo.

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