El secreto de la Navidad

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En lengua zulú la palabra Ubuntu nos recuerda que “yo existo porque tú existes y yo necesito de ti para ser yo”. Carlos Drummond de Andrade, poeta brasileño, decía que la fiesta de Navidad perdió su característica propia al asumir un carácter de feria comercial y de consumo. Él no proponía una vuelta de la fiesta a su sentido específicamente religioso cristiano. Sabía que el origen de la fiesta de Navidad es precristiano. Surgió de las celebraciones hechas al sol naciente, en la época del solsticio del inverno, en el hemisferio norte. Actualmente, nuestra relación con la naturaleza ya no puede ser de miedo y de simple sumisión, pero sí deseamos una más profunda comunión y cuidado con la naturaleza. En los siglos antiguos, el pasaje de un tiempo de oscuridad casi sin la luz del día para una nueva estación en la cual el sol volvía a iluminar el mundo recordó a los cristianos y cristianas el nacimiento de Jesús Cristo, luz para nuestras vidas. Todavía hoy deberíamos volver a contemplar en el sol y en la renovación de la naturaleza los signos de la presencia de un amor que fecunda el universo. Así, la Navidad podría ayudarnos a pasar de una espiritualidad fragmentada y dualista a una fe más cósmica, en la cual podamos vivir el encuentro con Dios a través de la relación con la tierra, el agua y todo el universo.

Para la persona cristiana, la fiesta de Navidad, más que la celebración de un cumpleaños de Jesús, muestra lo que creemos: Dios se revela en lo humano. Carlos Drummond de Andrade decía que la Navidad debería enseñarnos a conjugar un nuevo verbo que no existe en nuestros idiomas: otrar, o sea, vivir la alteridad como criterio de crecimiento y camino de nuestra vida.

En la navidad de 1995, murió en París Emmanuel Levinas, uno de los más grandes filósofos del siglo XX. Él enseñaba que la persona se hace plenamente humana cuando descubre el rostro del otro y a él se vuelve. Es la responsabilidad por el otro ser humano lo que nos hace éticos y podríamos decir “seres espirituales”. La cultura zulú se centra en el concepto del “Ubuntu” que se traduce por la expresión: “Yo existo porque tu existes y yo necesito de ti para ser yo”.

Martin Buber contaba una historia: “Un día, en Roma, la comunidad judía recibió la noticia: el Mesías ha llegado. Está en la puerta de Roma, como un mendigo leproso y está esperando. La comunidad queda atónita con la noticia y alguien pregunta: ‘¿Qué es lo que espera?’ El rabino responde: ‘¡Él te espera a ti!”.

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