A los obispos no les gusta

pag6_iglesia_web-6.jpgHace muchos años, allá por los 90, estuve hablando un día con un religioso periodista. Charlando de esto y de lo otro, salió en la conversación que en aquel momento los obispos españoles estaban haciendo la visita ad limina. Comentó que había hecho el esfuerzo de leer todos los discursos que el papa, entonces Juan Pablo II, había dirigido a los obispos españoles, que por grupos iban cumpliendo con esa obligación ya tradicional. Señaló entonces que había visto que en todos los discursos se indicaba con mucha fuerza que los y las fieles debían vivir en comunión con los obispos y escuchar su palabra de pastores. Pero que en ninguno de aquellos discursos se decía, ni expresa ni tácitamente, que el obispo tuviese la más mínima obligación de escuchar a su pueblo ni de estar en comunión con él.

Parece que aprendieron la lección. Los obispos están convencidos de que la comunión eclesial es cosa de que los y las fieles tienen que estar en comunión con ellos. Pero nada más. Y así nos está yendo en los últimos años. Tan convencidos están de ser portadores de la verdad que ni siquiera se sienten en la obligación de justificar sus decisiones u opiniones. Les basta decir en muchas ocasiones que algo “no les gusta”, que les “disgusta” o “desagrada”. Y dan por supuesto que los otros tienen que atender sus gustos con la presteza que da ese sometimiento en que se ha acabado convirtiendo en la práctica la comunión eclesial.

Así que lo que ha sucedido con Escuelas Católicas en estos últimos meses no es más que un episodio de una historia que se veía venir desde hace tiempo. Si ellos piensan que tienen la verdad y que lo que tienen que hacer las demás personas es asentir a lo que dicen y seguirlos, es lógico que traten de controlar todo lo que sucede en la Iglesia. Porque lo que no es de su gusto y agrado va contra la comunión eclesial. Así de sencillo.

Pero vamos a contar la historia. La FERE es la asociación que reúne a la mayoría de personas religiosas que trabajan en la enseñanza en este país. Los religiosos y religiosas asociados representan a 2.630 centros educativos. En ellos estudian 1.400.000 niños y niñas, chicos y chicas. En ellos trabajan como educadores o como personal administrativo casi 120.000 personas entre religiosos, religiosas y seglares. Los Colegios agrupados en la FERE suponen el 15,2% del sistema educativo español y casi el 60% de la escuela concertada. Vamos, que no son en absoluto una realidad marginal. Pues bien, hace años que la FERE creo una asociación empresarial bajo la denominación “Escuelas Católicas”. Era la marca pública de la FERE. Y se encargó desde entonces de la preparación de unas jornadas para todas las personas que trabajaban en esos colegios. De eso hace ya 21 años. Esas jornadas se celebraban en diversas diócesis para posibilitar la participación del mayor número posible de personas. Este año se iban a celebrar en Oviedo, Santiago de Compostela, Sevilla, Madrid, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Bilbao y Tenerife.

Digo “se iban” porque, al menos, las de Oviedo ya no se van a celebrar. La cuestión es que esas jornadas se habían celebrado siempre sin problemas. Al obispo de la diócesis se le enviaba información y, en muchos casos, se le invitaba a participar al menos en la clausura. Sin problemas. Hasta este año.

Este año, monseñor Jesús Sanz Montes, obispo de Oviedo, decidió intervenir y prohibir directamente la celebración de las jornadas en su diócesis. Razón básica: no se le había consultado y no había aprobado a los ponentes. Como obispo de su diócesis quiere proteger a sus diocesanos y diocesanas ante las malas influencias de algunos conferenciantes que podrían introducir ideas no en comunión con lo que dice o piensa la jerarquía. Además, parece ser que los ponentes no le gustaban.

Vamos a entendernos. No se trata de que los ponentes tuviesen un proceso en marcha desde la Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma. Tampoco desde la Conferencia Episcopal. No se trata de que su doctrina sea anticristiana o antievangélica. Nada de eso. Simplemente su línea, su estilo, las cosas que dicen, no son del agrado de los obispos. En este caso de D. Jesús Sanz Montes. Con eso basta. Hasta ahí llega la comunión eclesial.
Del resto ya nos podemos hacer una la idea. Cruce de comunicados. Los obispos tensando la cuerda (nunca se desautorizarán entre ellos) y haciendo que el peso de la comunión recaiga siempre sobre los otros. Al final, la FERE-Escuelas Católicas ha cedido, expresando en un comunicado que ha introducido “las modificaciones de contenidos y de ponentes pedidas” por los obispos y acogiendo la propuesta de estos “con espíritu de comunión eclesial”.

Total, que de los seis ponentes iniciales no quedan más que dos. Los otros cuatro -Serafín Béjar (teólogo y párroco de Granada), Lucía Caram (dominica contemplativa de Manresa), Emilio Pinto (maestro y psicoterapeuta de Sigüenza) y Carmen Barba (profesora de moral en Aravaca-La Salle)- no han sido del gusto de los obispos. Y –ellos y ellas sí con un gran sentido de la comunión eclesial– han cedido, no han causado problema a la organización y se han ido por la puerta de atrás. Apenas quedan Denis Rafter, un irlandés -payaso de profesión- y Juan Rubio, sacerdote y director de Vida Nueva, del que muchos nos preguntamos cómo es posible que no le hayan quitado ya de ese puesto hace mucho tiempo. Que si de los obispos dependiera las jornadas las habrían dado ellos mismos o las voces de su amo, que haberlas, hailas.

Es otro punto más en el garrotillo en que se está convirtiendo la vida eclesial española. Con un episcopado que ha decidido controlarlo todo, absolutamente todo. De modo que no haya ninguna voz disonante. Por eso cortan todo lo que pueda ser una creatividad diferente de la que ellos marcan (si es que a lo suyo, la vuelta atrás continua, se le puede llamar creatividad). Lo siento por los miembros de la FERE. Han hecho su esfuerzo de comunión. Pero siguen en el punto de mira. Van a tener que moverse con mucho cuidado de ahora en adelante si quieren conservar al mismo tiempo la libertad evangélica y la comunión. Lo siento por nuestra Iglesia. Y en especial por nuestros obispos. Como éstas, ya han hecho muchas en los últimos años. Será por eso que cada vez los veo más eclesiásticos pero tengo dudas de que sean igualmente evangélicos.

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1 comentario en «A los obispos no les gusta»

  1. A los obispos no les gusta
    Mañana son las jornadas de pastoral en Zaragoza. De mi cole cada año hemos ido unos cuantos profes, porque realmente las jonadas merecían la pena. Este año, unos cuantos nos hemos «desapuntado», con dolor de corazón. Comunión eclesial, sí, pero no con ruedas de molino. Una lástima.

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