Las finanzas de Robin Hood: impuestos globales para redistribuir la riqueza

robin.jpgAunque la noticia no sea nueva y se nos haya escapado, es suficientemente interesante como para contarla. Hace más de un año, durante la presidencia de turno de Noruega en la Unión Europea, se reunió en Oslo el “Grupo sobre las tasas globales para financiar el desarrollo”. Cuarenta y seis países se reunieron para realizar el estudio de nuevas formas de financiación del desarrollo en el Sur del mundo. Se buscaban soluciones adecuadas para combatir las injusticias, los desequilibrios y los problemas ambientales urgentes. Se trataba de hacer propuestas eficaces e innovadoras para conseguir recursos económicos que ayudasen a conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Tasas globales

Algunas de las ideas más interesantes tienen que ver con las tasas globales. Instrumentos pensados para hacerse con una pequeña parte de las ganancias realizadas por los más ricos y por los vencedores de la globalización, para destinarlas a los más pobres, o más en general, a la tutela de los bienes públicos globales. Las tasas globales permitirían reglamentar algunos efectos negativos de los procesos de globalización. De este modo, por ejemplo, una tasa sobre las emisiones de CO2 permitiría penalizar los combustibles fósiles, los medios de transportes y las producciones más contaminantes, favoreciendo las energías renovables.

Impuestos en el aire

Las propuestas que hoy se acercan más a esta idea son la contribución de solidaridad sobre los billetes aéreos y el impuesto sobre las transacciones de valores. La primera ha sido ya instituida en 6 países del Leading Group, y otros 15 se mostraron muy interesados. En el 2007 este impuesto generó unos 300 millones de dólares, que se destinaron a la compra de medicamentos contra el Sida, la tuberculosis y la malaria.

Pero es sobre todo una propuesta de tasar las transacciones económicas, en el espíritu de la Tasa Tobin, donde se recogen las mayores esperanzas de muchas de las organizaciones de la sociedad civil participante a la reunión. Esperanzas resultantes de la importancia económica, financiera pero también simbólica de una medida que pide al gran vencedor de la globalización, el sector financiero, que restituya una parte mínima de las ganancias conquistadas.

El camino hacia la introducción de estas propuestas parece aun largo. En Oslo se empezaron a dar pasos, pero no es suficiente. Es una señal positiva que hay que sostener también desde España para que se llegue lo más rápidamente posible a la aprobación de la Tasa Tobin. Un impuesto de gran importancia hacia una más justa distribución de los recursos del planeta.

Para saber más: http://es.wikipedia.org/wiki/Tasa_Tobin

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