La buena noticia anunciada con buenas noticias

Por Pedro José Gómez Serrano

El grupo de música Brotes de Olivo emplea en algunas de sus canciones una palabra poco utilizada habitualmente: “desapercibido”. Pero resulta que “lo desapercibido” posee, para mí, fuertes connotaciones evangélicas. Jesús tiene una capacidad extraordinaria para captar lo que pasa desapercibido a la mayoría y, en especial, aquello que es bueno y que él identifica como “brotes del Reino”. Haciéndose eco de las palabras de Isaías -“Mirad, voy a hacer algo nuevo, ya está brotando. ¿No lo notáis?” (Is 43,19)-, Jesús percibe las infinitas modalidades del amor que mueven nuestro mundo cada día. Por eso, cuando los paparazzi se fijan en las grandes cantidades que -a bombo y platillo- depositaban los sponsors más poderosos en el cepillo del Templo, él es capaz de darse cuenta de que una anciana viuda, echando dos monedas de escaso valor, ha dado más que nadie porque ha entregado “todo lo que tenía” (Mc 12, 41-44). Y es que Jesús, no se dejaba llevar por lo espectacular: podía “calar” el corazón humano y descubrir, disfrutar y agradecer tantos gestos de amor, pequeños o heroicos, como se dan en nuestra Tierra.

Tendemos a pensar que los medios de comunicación nos transmiten la realidad pero no es cierto; comunican noticias. Y, desgraciadamente, lo raro y lo malo son más noticia que lo bueno y lo normal. Lo escandaloso y excepcional tiene más audiencia que lo positivo y ordinario. Suelo decir que es noticia que una madre abandone a su recién nacido en un contenedor, pero no lo es que millones de ellas cuiden a sus bebés con todo el cariño del que son capaces, aunque esto último es infinitamente más frecuente. Algún periodista me dijo que, en la facultad, un profesor había enunciado el siguiente principio: “no dejes que la realidad te arruine una buena noticia”.

De resultas de esta distorsión, percibimos el mundo de un modo mucho más negativo de lo que es objetivamente y se extienden entre nosotros el pesimismo y la desesperanza. La mayoría de las noticias deterioran nuestro estado de ánimo. Más aún en esta época de crispación y “noticias falsas”. Por eso, para mí ha sido siempre motivo de alegría que Alandar haya sido capaz de anunciar la Buena Noticia de Jesús contando tantas buenas noticias de fe, solidaridad y esperanza que, siendo rigurosamente ciertas, pasan “desapercibidas” para la mayoría de los medios. Alandar, como cualquier buen profeta, ha sabido denunciar las cosas que hacen daño en nuestra Iglesia y en nuestro mundo, sin renunciar a soñar esos “nuevos cielos” y esa “nueva tierra” que “ya están brotando” con la fuerza del Espíritu.

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