Sexagenario

Las últimas estimaciones dicen que en Europa, a comienzos del s. XXI vivía aproximadamente un 25% de personas mayores de 60 años y que para el 2010 más de un tercio de la población tendrá esa edad. Hemos ido ganando en esperanza (y calidad) de vida y ahora es normal vivir casi una tercera parte de la vida una vez alcanzada la edad de jubilación. Las personas de la llamada tercera edad (ahora también se ha inventado el término cuarta edad) también llamados por sociólogos e institutos de investigación de mercados “el segmento de los seniors” se han convertido, según dicen, en un atractivo mercado para muchas empresas y sectores: tienen aceptable nivel adquisitivo, vivienda en propiedad sin cargas hipotecarias, no tienen hijos viviendo en casa que haya que mantener; tienen tiempo y dinero para cuidarse (turismo, ocio, deporte adaptado a su edad, formación –Las Universidades de Mayores han supuesto un gran apoyo, al menos financiero, para muchas instituciones educativas). En definitiva están viviendo una edad dorada.

Os estaréis preguntando a que viene todo este rollo marketiniano en una columna sobre movimientos sociales en un periódico como alandar. Pues bien, porque el 10 de diciembre la Declaración Universal de los Derechos Humanos cumple 60 años desde su firma por 58 países en París y es hora de reflexionar, al menos unas pinceladas, sobre si merece la pena jubilarlos, dejarles descansar y que pasen a esa edad dorada de viajes y disfrute (de júbilo) una vez que han cumplido con su vida activa o por el contrario si debemos pedirles que hagan un esfuerzo aún mayor y permanezcan en activo una temporada más.

Recomiendo, a modo de homenaje, que todos los lectores de alandar, el día 10 de diciembre, a las 12 de la mañana leamos en voz alta desde donde nos encontremos, los 29 Derechos de la Humanidad, con los ojos puestos en Africa, en Latinoamérica, en Asia, en tu vecina maltratada, en las pateras, en el hambre, en los talleres de zapatos de lujo en Bangladesh, en los suburbios de Nairobi, en Guantánamo…

Lo siento, pero una vez hecho esto, la conclusión automática es que tendrán que seguir aún en activo muchos años. No han acabado su trabajo. Ni siquiera se han recorrido los primeros pasos del camino. No podemos permitir que se jubilen (y mucho menos que nos los prejubilen forzosamente) y dejen así de trabajar por la dignidad y la justicia. Hace 60 años nacieron en un contexto de posguerra mundial (bueno, del mundial que contaba, Europa EE.UU. y poco más, como ahora) y trataban de empezar a construir un mundo mas agradable para sus habitantes. Hoy el mundo los necesita mucho más que entonces. Europa y EE.UU. quizá hayan conseguido algunos logros en ese bienestar (mucho habría que discutir esto, pero bueno). Sin embargo no es un logro universal. Hay que seguir dando el callo en el tajo, que los obreros son pocos y la mies es mucha, que dijo Aquel.

Termino. La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

¿Interesante y utópico? ¿Merece la pena seguir apostando por ellos? Creo que, obviamente sí y desde aquí públicamente quiero declarar mi firme compromiso por trabajar junto a ellos, con ellos, por ellos y para ellos. Sin las personas a quien dicen defender no son nada, pero sin personas que los lleven a la práctica sólo son papel y tinta. 60 años, sexagenarios, celebramos su cumpleaños con actos y bengala…¡Ojala el 70 aniversario pueda ser celebrado junto a su jubilación por haber alcanzado sus objetivos!

ballesteros@cee.upcomillas.es

Carlos Ballesteros
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