2012

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2012 se presenta lleno de acontecimientos y celebraciones. Año olímpico, bisiesto y en el que, según algunos, se producirá un Gran Acontecimiento –no está claro si, según el calendario maya, este Gran Acontecimiento será el fin del mundo o una especie de elevación de todo lo conocido a un escalón, a un nivel superior. De entre todas las cosas que pasarán, destacaré en esta escalera del mes de enero aquellos que me van a hacer pensar y escribir a lo largo del año.
En primer lugar, 2012 ha sido declarado por las Naciones Unidas Año Internacional de las Cooperativas y Año Internacional de la Energía Sostenible. De las primeras habría que decir que ya era hora de que, ante tanta crisis, tanto mercado disparado e incontrolado, tanto egoísmo individualista y ególatra, nos acordáramos de que no todas las empresas son sociedades anónimas, no todos los empresarios buscan la competencia y la maximización del beneficio individual. Las cooperativas, por el contrario, buscan el beneficio de todos conjuntamente, son democráticas en su gestión –frente al tanto pones, tanto decides aquí rige el una persona, un voto-, buscan la transparencia en su gestión y la equidad en la toma de decisiones. Mientras el mundo capitalista se derrumba cual goyesco Saturno devorando a su hijo, la economía social resiste: según los últimos datos conocidos, no solo sobrevive sino que se refuerza y crece frente a la adversidad.

El segundo acontecimiento que quiero celebrar en 2012 y al que le dedicare más de una columna -temas hay para unas cuantas- es que Pepa cumple 200 años. La constitución de 1812, la primera que tuvimos en España, emanada de las Cortes de Cádiz y conocida como La Pepa por haber sido proclamada el día de San José, celebra su bicentenario. Separación de poderes, libertad de prensa y de expresión –cosas curiosas y periódicos y revistas singulares nacieron de ésta-; sufragio universal para aquellos que eran considerados ciudadanos con plenos derechos (aquí uso el “o” masculino con total alevosía y premeditación, pues el voto femenino tardó más de cien años en llegar) o incluso una cierta reforma agraria con reparto de tierras incluido son los principales hitos de una Constitución que, junto a la declaración de soberanía nacional ( el poder reside en el pueblo, no en el rey) en una España en manos bonapartistas, hacían de alguna manera nuestros, aún con cierto retraso, los ideales revolucionarios de libertad, igualdad, fraternidad.

A título de anécdota: mientras que la Constitución de 1812 era la Constitución de las libertades, solo una se negaba a los españoles: la libertad religiosa (y la de expresión en términos religiosos) el artículo 12, con esa solemnidad, pomposidad y sentido de la grandeza que a veces nos caracteriza como pueblo decía que España es y será perpetuamente Católica, Apostólica, Romana.

El tercero es personal. En enero de 2002 comencé esta Escalera al cielo. Diez años de escalones compartidos ya; diez años subiendo juntos. Cuando empecé a escribir en alandar no me imaginaba que iba a llenar tantas hojas. Pensé que esto era para una temporadilla y ya ha pasado una década desde que Charo me reclutó. El mundo era en muchas cosas diferente: estrenábamos milenio, el 11-S estaba muy reciente y no nos imaginábamos lo que iba a venir después; salíamos de una pequeña crisis, hubo vacas gordas y tiempos felices y luego otra vez crisis. En 2002 yo no tenía pareja ni hijos ni planes de tener ninguna de las dos cosas y hoy mi vida gira en torno a ellos y, lo que es aún más sorprendente ¡Facebook no existía!. Quiero, por tanto, comenzar este 2012 celebrando con vosotros y vosotras estas cien escaleras escritas, pensadas, leídas, releídas, reflexionadas, disfrutadas y saboreadas y agradeceros que sigáis ahí, leyendo y criticando.

Feliz, pues, 2012. Que la crisis, el paro, la angustia económica y vital, los recortes, la privación de soberanía de todo tipo a favor de los mercados, la merma del Estado del Bienestar y la pérdida de derechos universales básicos (sanidad para todos, educación para todos) no nos quiten la sonrisa. Es lo único realmente nuestro. Y que todas estas pérdidas y menoscabos nos hagan reaccionar y, al estilo de los conjurados de 1812, levantarnos y gritar ¡Viva la Pepa! No creo que 2012 sea el año de una reforma constitucional, pero sí creo que el espíritu de aquellos padres constituyentes está hoy presente en los y las indignados del 15-M, en las asambleas de barrio y pueblos, en las personas que luchan y luchamos por una democracia real y por una economía participativa. 2012 va a ser nuestro.

ballesteros@cee.upcomillas.es

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