Vive y disfruta la vida

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Tengo una amiga, creyente y creo que con una fe sólida, que está muy enfada con la campaña de publicidad de “Probablemente Dios no existe….” Es más, está dispuesta a irse andando si es que en su parada habitual llega uno de lo susodichos autobuses.
Y a mí me parece que la cosa no es para tanto. Es más, lo veo como una oportunidad, de diálogo y de respeto. Tengo amigas y amigos no creyentes, agnósticos y ateos y convivimos perfectamente en el respeto y el diálogo.

Sin embargo me preocupa y me interpela más la segunda parte del eslogan “Deja de preocuparte y disfruta la vida». Yo no estoy preocupada por la existencia de Dios y además creo que disfruto la vida. Pero me pregunto qué imagen damos los creyentes como colectivo. Sé que es difícil generalizar. Es más, no me gusta generalizar. Pero cuando pienso en la imagen que los no creyentes puedan tener de los que afirmamos que Dios existe, algo me dice que no es de lo más positiva. ¿Será acaso por las normas rígidas que algunos nos intentan imponer? ¿Será acaso por las intransigencias y descalificaciones de la Iglesia como institución hacia colectivos que no se atienen a sus normas? ¿O quizá será porque insistentemente intenta imponer sus reglas incluso a los que no se consideran creyentes?

¿Tendrán algo que ver con esto las reiteradas manifestaciones de nuestra Iglesia institución en contra de los que abogan por una muerte digna, de los que quieren que sus hijos e hijas crezcan en una educación para la ciudadanía, o en contra de las mujeres que se ven obligadas a abortar? ¿Tendrá que ver con su oposición al uso del condón, incluso cuando defenderlo pueda provocar miles de muertes por SIDA en África? ¿Tendrá que ver….? Y acabo la lista porque no tengo más espacio.

Y acabo esta columna con las palabras del Obispado de Barcelona, también citadas por Luis Fermín Moreno en la Pág. 10: “la fe en la existencia de Dios no es motivo de preocupación, ni es tampoco un obstáculo para gozar honestamente de la vida, sino que es un sólido fundamento para vivir la vida con una actitud de solidaridad, de paz y un sentido de trascendencia”.

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