Vida y muerte en este mundo amado

Estamos al comienzo de febrero y el anticiclón que nos acompaña en Europa desde hace semanas nos hace creer que estamos a finales de marzo; Chile arde por Valparaíso; en El Salvador un “iluminado” reafirma su poder por cinco años más sin dar cabida, apenas, a la oposición; Argentina se monta en una Ley Ómnibus que ignora el valor de lo público para las ciudadanas y ciudadanos; Nicaragua Nicaragüita es estrujada por una pareja presidencial que lleva al país hacia el abismo; los Estados Unidos vuelven a teñirse de naranja hortera a medida que la sombra de Trump gana primarias, mientras el presidente Biden sigue enviando dinero y armas a Israel; en España recordamos a las personas asesinadas en la playa de Tarajal hace ya …años mientras sus familias no pueden enterrar sus cuerpos. 

Seguramente, nuestro tiempo no es peor de lo que han sido otros tiempos, pero es el nuestro y nuestras vidas personales están afectadas por todos estos desastres hasta el punto de que, en ocasiones, no sabemos cómo manejar tantos, tan diversos y tan dolorosos acontecimientos. Nos preguntamos al encontrarnos ¿cómo estás? Y, de antemano, sabemos que es una pregunta de difícil respuesta porque, aunque nos sintamos privilegiadas por no tener especiales dificultades, no estamos bien. El dolor de otros nos alcanza y pone nubes en nuestro día a día y, hasta cierto punto, menos mal si es así pues significará que estamos vivos y nos sabemos cercanos a las personas que sufren.

Aun así, lo que estamos viviendo nos recuerda, una vez más y de algún modo, que podemos estar viviendo la banalidad del mal que nos descubrió Hanna Arendt y, a pesar del nivel de información casi en tiempo real que tenemos, estamos asistiendo a otros holocaustos con silencios y ausencias cómplices. Quizás nosotros mismos u otras personas nos pregunten ¿dónde estabas/qué hiciste cuando el gobierno de Netanyahu y sus aliados, dentro y fuera de Israel, convirtieron Cisjordania y Gaza en el infierno en vida para los palestinos?

Pronto iniciaremos en la Iglesia el tiempo de preparación para la Pascua 2024. Quizás este año comprendamos algo más de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús si buscamos su rostro en las fotos, en los periódicos y hasta en el silencio y ayuno de noticias que, en tantas ocasiones, nos vemos tentados de practicar.

¡Esperanzado tiempo hacia la Pascua! 

Autoría

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *